WASHINGTON,DC., 7 de enero de 2005. (AP) - La guerra contra la insurgencia en Irak, en una escala no prevista hace un año y sin final a la vista, está provocando costos impresionantes a las fuerzas armadas estadounidenses.
La cifra de bajas crece a razón de 70 o más por mes, y alcanza hasta el momento los 1.350 muertos.
El costo de la guerra en dinero llega a 1.000 millones de dólares a la semana y el total ha superado los 100.000 millones de dólares.
Y el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld, uno de los principales arquitectos de la guerra, sigue aferrado a su estrategia para poner término a la guerra _entrenar a los iraquíes para que se hagan cargo de su propia defensa, así las tropas estadounidenses pueden iniciar la partida_, pero él mismo ha dicho que las perspectivas son "sombrías".
Rumsfeld sigue expresando su convicción de que la única salida consiste en demostrar paciencia y fortaleza mientras se crea una fuerza de seguridad iraquí fiable. Y los mandos estadounidenses en el terreno repiten casi a diario que la marea empieza a volverse contra los insurgentes.
En verdad, las fuerzas iraquíes crecen, al menos en número, y las estadounidenses siguen capturando y matando insurgentes, descubriendo y destruyendo depósitos de armas, apoyando la reconstrucción del país. El gobierno espera que las elecciones del 30 de enero marquen un punto de inflexión para bien.
Con todo, el Pentágono está tan justo de medios para mantener 150.000 efectivos en Irak que algunos en el alto mando temen que la guerra junto -con el conflicto en Afganistán-acabe por desgastar a sus soldados.
Circula la pregunta: ¿Cómo hacen los militares para mantener una fuerza puramente voluntaria, dado el nivel actual de la presencia militar en el exterior?
Cuando el presidente George W. Bush dio la orden de invadir Irak en marzo del 2003, la rápida sucesión de victorias convenció a los estrategas de que podrían retirar 50.000 efectivos en pocas semanas y miles más a finales del 2003. Pero en la actualidad, hay más efectivos en Irak que nunca.
Los siguientes son algunos indicadores de la profundidad del problema:
_ A pesar de los esfuerzos por construir una fuerza de seguridad iraquí capaz de reemplazar a los estadounidenses, esa piedra angular de la estrategia de Rumsfeld avanza muy lentamente, en el mejor de los casos. La fuerza iraquí tiene la mitad de los efectivos considerados necesarios por los mandos.
_ A pesar del éxito de la ofensiva de noviembre contra el reducto insurgente de Faluya, los milicianos matan a efectivos estadounidenses e iraquíes en Bagdad, Mosul y otros lugares casi a diario.
_ Un vocero militar, el general Erv Lessel, dijo que posiblemente lo peor está por venir. "Creo que uno de los panoramas más graves es una serie de ataques horrendos que causen bajas masivas en los días anteriores a las elecciones. Hace un año no se veían estas cosas horrendas".