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Sidney- El respeto y dolor por los 125 mil fallecidos en la catástrofe ocurrida en Asia primó en las pocas fiestas realizadas por Año Nuevo. El dinero ahorrado en las que se cancelaron se enviará a los países afectados.
Las fiestas fueron canceladas, los árboles de los Campos Elíseos de París fueron cubiertos de negro y Australia lideró un minuto mundial de silencio. El devastador maremoto ocurrido en Asia ha ensombrecido las celebraciones de Año Nuevo en todo el planeta.
Sydney, la primera gran ciudad que inició los festejos de Año Nuevo, siguió adelante con su espectáculo de fuegos artificiales, que en esta ocasión sólo duró 15 minutos.
Se pidió al millón de personas que se reunió en la bahía australiana y a quienes miraban el festejo por televisión que guardarann un minuto de silencio por respeto a las víctimas del tsunami antes del primer lanzamiento de los fuegos pirotécnicos. "Esto brinda una oportunidad a las mamás y a los papás para que puedan ayudar a explicar lo que ocurrió a sus hijos," declaró un portavoz del alcalde de Sydney, Clover Moore.
Indonesia, el país más afectado con cerca de 100 mil fallecidos, canceló el lanzamiento de fuegos artificiales para dar la bienvenida al 2005. Mientras, los lujosos hoteles de Sri Lanka, que habían almacenado botellas de champán, también renunciaron a celebrarlo por respeto a los más de 28 mil muertos registrados en el país.
En Malasia, un aproximado de mil budistas, musulmanes, hinduístas, sijs y cristianos celebraron una ceremonia fúnebre ecuménica. Singapur remplazó por un minuto de silencio la retransmisión por radio y televisión de la cuenta regresiva del Año Nuevo.
India, donde hubo 12 mil fallecidos, redujo al mínimo las celebraciones, puesto que, de todas maneras casi 900 mil personas directamente afectadas por la catástrofe, no habrían podido participar.
El tsunami tuvo repercusiones también para el Año Nuevo europeo, a miles de kilómetros de la zona afectada por la catástrofe, ya que cientos de turistas extranjeros que pasaban la Navidad al sol del océano Índico figuran entre las víctimas.
En París, donde cientos de miles de personas debían reunirse como cada año en los Campos Elíseos para recibir al 2005, los árboles y las farolas estaban cubiertas con crespones en homenaje a las víctimas. Al menos 117 franceses perecieron en el tsunami y se desconoce el paradero de 560.
Además de Noruega y Finlandia, cerca de la Puerta de Brandemburgo en Berlín, donde un millón de personas se suele reunir en la víspera de Año Nuevo, las banderas fueron izadas a media asta. Las autoridades pidieron a los ciudadanos que donen el dinero que habían dispuesto gastar en fuegos artificiales a las víctimas. Hasta el momento, se identificaron 33 fallecidos de nacionalidad alemana y mil desaparecidos.
La ciudad de Pisa, en Italia, anuló sus festividades y decidió enviar los fondos economizados a las organizaciones humanitarias. También se llevó a cabo un minuto de silencio durante las celebraciones en Venecia. Suecia, uno de los países de Europa más afectados, con 44 muertos y 3.500 personas desaparecidas, transformó el 1 de enero en un día de duelo oficial. En tanto que Estambul, que aún recuerda el terremoto que sacudió el noroeste de Turquía en 1999, canceló un concierto y el lanzamiento de fuegos artificiales en el centro de la ciudad.
En varias partes del mundo, la gente optó por cancelar fiestas, tradiciones y celebraciones, y enviar el dinero ahorrado para ayudar a las víctimas del tsunami que sacudió las costas de Asia.
En Hong Kong, donde los residentes suelen utilizar los feriados públicos para realizar protestas en contra del Gobierno, los partidos políticos decidieron posponer una marcha de Fin de Año y, en cambio, recaudaron fondos para las víctimas del tsunami.
En Europa, varias ciudades italianas abandonaron los planes de grandes festejos de la víspera de Año Nuevo, puesto que decidieron enviarán el dinero ahorrado a las entidades de caridad que ayudan a los afectados por el maremoto.
Entre las ciudades que cancelaron las fiestas se encuentran Bolonia y Turín. Nápoles, Bolzano, Padova y Benevento también suspendieron sus tradicionales espectáculos de fuegos artificiales.
En Londres, se esperó la participación de 400 mil personas en un desfile de donde actuarían cerca de 10 mil payasos, bailarines y artistas en general. Los beneficios del show fueron destinados a las víctimas de la catástrofe.
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