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BANGKOK (DPA).– Era una espléndida mañana de domingo cuando, de pronto, el mar invadió la tierra. Caroline Woods, una turista británica, paseaba por un mercadito playero de Phuket, una isla paradisíaca del sur de Tailandia que atrae a cientos de miles de visitantes de todo el mundo, cuando sintió una fuerte conmoción.
“La gente empezó a gritar y a empujarse. Al principio pensé que era una pelea de bandas o algo por el estilo”, contó. “Pero miré hacia arriba y, de pronto, había agua donde debía estar el cielo. No era una ola normal lo que veía: parecía todo el mar que se levantaba. Por todas partes había gente gritando, el agua ascendió probablemente unos 60 metros sobre la playa y dejó todo destruido.”
Muchos cuerpos sin vida quedaron flotando en el agua, tirados en la playa o colgando de árboles como muñecos de trapo.
“Quedé impactado al ver muchos pesqueros volando sobre las olas y volviendo enseguida a toda velocidad al mar como si fueran barquitos de papel”, relató Ramanamurthy, un residente local, de 40 años.
Woods se encontraba de vacaciones en Phuket con sus hijos para visitar a su hermana, que vive en Bangkok. Dijo que escapó de la confusión de inmediato y se dirigió a su hotel para estar con su familia.
"Había muchísimos bidones de petróleo flotando por todas partes", recordó. "Vi cuando las aguas se llevaban a una mujer; tenía un gigantesco corte en el pie", contó conmocionada Woods.
Desde la costa occidental de Phuket llegaron informes acerca de que 36 personas murieron en el distrito de Patong, mientras se teme que más de cien buceadores hayan desaparecido.
Se cree, además, que un gran número de barcos naufragaron. "Estoy mirando en estos momentos hacia el mar, y está muy agitado y moviéndose en todas direcciones", dijo Woods. "El mar está haciendo cosas que no haría normalmente. No sabemos dónde están todos los barcos. Quizás estén todos bajo el mar", añadió.
Según Woods, lo único que se ve en la costa son ómnibus y otros vehículos dados vuelta. "Todos los negocios y viviendas están destruidos", dijo.
"La gente no hace más que llorar. Los residentes locales están en estado de shock porque, claro, no son gente rica y ahora lo han perdido todo."
"Se ha advertido a todo el mundo que se espera otro tsunami, así que ahora estamos mirando y esperando", añadió Woods.
En Sri Lanka, uno de los países más afectados, el camarógrafo Waruna Premachandra estaba mirando televisión cuando empezó a ver gente corriendo y gritando: "¡El mar ha invadido la tierra!".
La primera ola no fue muy destructiva, pero inmediatamente después Premachandra oyó un estruendo enorme y vio el agua estrellarse delante de sí.
"Vi cómo el agua arrastraba hacia el interior casas enteras y árboles arrancados", explicó Waruna, de 35 años, en su casa de Paiyagla, unos 50 km al sur de Colombo, la capital.
"La gente que estaba buceando se encontró de repente en la playa y la que estaba tomando el sol se encontró de repente en el mar", relató otro testigo.
En India, un grupo de estudiantes estaba jugando al criquet en la playa cuando una ola gigante los arrastró hacia el mar en la costa sudeste del país.
En Madrás (sur de India) los autos flotaban en el agua y los depósitos de cadáveres estaban desbordados por el gran numero de cuerpos, muchos de ellos de niños.
"Yo ya he vivido mucho", se lamentaba Jainti Lakshmi, de 70 años, llorando por sus dos nietos y su único hijo, muertos en la ciudad costera de Cuddalore, 250 km al sur de Madrás.
En Indonesia los testigos dijeron haber visto murallas de agua arrasar poblaciones enteras de pescadores en la costa norte de la provincia de Aceh.
"El tiempo era bueno; ni siquiera había nubes. No recibimos ningún aviso. Repentinamente, el agua golpeó muy duro sobre la costa y se vino sobre la ciudad. La inundación llegaba a la altura del pecho", dijo Bustami Lokseumawe.
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