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CARACAS (AFP).– En un duro ataque verbal contra la oposición, un día después de la detención del líder empresarial Carlos Fernández ,el presidente Hugo Chávez advirtió ayer que en Venezuela “no hay intocables” y “no hay privilegios de ningún tipo”.
“Los oligarcas creen que ellos son intocables, aquí no hay intocables, en Venezuela delincuente es delincuente, llámese como se llame, aquí no hay privilegios de ningún tipo, todos somos iguales ante la ley y ante Dios”, dijo Chávez en un encendido discurso en el Estado andino de Trujillo.
El mandatario se refirió así a la detención de Fernández, bajo cargos de “rebelión, traición a la patria, instigación a delinquir y devastación”. En medio de una dura ofensiva judicial contra los líderes de la oposición, el juez Maikel Moreno también ordenó el arresto del presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, que pasó “a la clandestinidad”.
Fernández y Ortega lideraron el paro opositor que durante 63 días buscó precipitar la renuncia de Chávez o el llamado a elecciones adelantadas.
“Ya empezaron los medios de comunicación a decir que este señor fue secuestrado. ¡No! ¡Preso es lo que está! Y andan ahora diciendo algunos que se le están violando sus derechos humanos. Ellos son los que violaron los derechos humanos de todo un pueblo, aquí tiene que imperar la justicia en Venezuela”, fustigó Chávez.
Derecho a la defensa
El mandatario afirmó además que ambos son “unos delincuentes que deberían ser condenados por lo menos a unos 20 años de prisión por todo el daño que le han hecho al pueblo, al país: el golpe de abril, el sabotaje petrolero, todo el daño contra Pdvsa (la estatal Petróleos de Venezuela), todo el terror que han desatado”.
“Ellos dicen que son inocentes, bueno, vayan a defenderse, vayan a explicarle a un juez por qué llamaron una y mil veces a delinquir, por qué ordenaron sabotear la empresa petrolera, por qué ordenaron trancar avenidas, tienen todos los derechos y los tendrán a la defensa”, insistió Chávez.
Chávez recalcó asimismo que ya no se beneficia a ningún empresario. “Esos eran otros tiempos, cuando unos ricachones podían hacer lo que les viniera en ganas, algunos ricachones amparados en su riqueza, mucha veces mal habida, atropellaban a los pobres, a los campesinos y nadie se podía meter con ellos. Ese tiempo se acabó y tiene que acabarse para siempre.”
LA NACIÓN, Buenos Aires | 22/02/2003 | Página 04 | Exterior
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