Vuelo de palomas y ovaciones a oradores rompen el protocolo en el foro
diplomático
DAVID BROOKS Y JIM CASON CORRESPONSALES DE LA JORNADA
Nueva York, 14 de febrero. Este viernes fue descubierto el
Guernica, la réplica del cuadro de Picasso que está ubicada en el pasillo
frente al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y
tal vez eso provocó lo que fue un día en el que volaron palomas dentro de tan
serio foro.
Nunca había sucedido algo parecido en la cúpula de la ONU, dicen los que
tienen larga memoria. De pronto la sala del Consejo de Seguridad se inundó por
una ovación espontánea, violando las reglas del orden establecidas. Los aplausos
provenían de diplomáticos y de periodistas, todos acostumbrados a respetar las
formas en este foro diplomático.
Una declaración por la paz -hecha por uno de los cinco miembros permanentes
del consejo (de 15 en total), destinada a otros dos integrantes permanentes,
entre ellos Estados Unidos- rompió hoy el protocolo.
Las dos posiciones generales en el debate mundial sobre la guerra y la paz en
torno a Irak fueron encabezadas este viernes por Estados Unidos, por un lado, y
por Francia, por el otro, las cuales se manifestaron en la que es tal vez la más
abierta confrontación entre "aliados" que se haya registrado en un foro mundial.
En esta ronda, medida por la reacción dentro de la sala del consejo, la vía
pacífica, de Francia, ganó... por ahora.
"En este templo de Naciones Unidas, somos los guardianes de un ideal, los
guardianes de una conciencia. La onerosa responsabilidad y el inmenso honor que
tenemos nos tiene que llevar a dar prioridad al desarme en paz", expresó el
canciller francés, Dominique de Villepin, después de ofrecer un amplio argumento
en favor de continuar con las inspecciones y advertir sobre las graves
consecuencias de una guerra.
Respondiendo a recientes declaraciones de altos funcionarios estadunidenses
de que Francia es un país de la "vieja Europa" que no recuerda los sacrificios
que los estadunidenses hicieron por ella, De Villepin señaló:
"Hoy este mensaje proviene de un país viejo, Francia, de un continente como
el mío, Europa, que ha conocido guerras, ocupación y barbarie."
Prosiguió: "Un viejo país que no se olvida y reconoce todo lo que debe a los
luchadores de la libertad que vinieron de Estados Unidos y otros países. Y así
nunca ha dejado de pararse de frente ante la cara de la historia y ante la
humanidad. De forma resuelta desea actuar con todos los miembros de la comunidad
internacional. Leal a sus valores, cree en nuestra habilidad de construir juntos
un mundo mejor."
Tanto asombró la reacción que Joschka Fischer, canciller de Alemania, país
que preside el consejo durante este mes, no logró mantener el orden. Una
reportera mexicana se conmocionó y con varios más de los colegas de esta
profesión "objetiva" empezó a aplaudir.
Dos periodistas estadunidenses le preguntaron si era de un medio francés, y
cuando respondió que no, sino de uno mexicano, menos entendieron.
Poco después tocó el turno a Estados Unidos, por conducto de su secretario de
Estado, Colin Powell. El ex general se vio en la necesidad de acudir en defensa
de su país y dijo que estaba complacido de ser representante de una nación
"relativamente nueva en el mundo", pero que es "la democracia más vieja
congregada aquí alrededor de esta mesa".
Agregó: "estoy orgulloso de ello, una democracia que cree en la paz (...)
pero que no ha temido cumplir con sus responsabilidades en el estrado mundial
cuando ha sido retada".
Luego se dedicó a reiterar la necesidad de amenazar con el uso de la fuerza a
Irak para obligarlo a cumplir con sus compromisos de desarmarse. Acabó y debe
registrarse un hecho: no hubo un solo aplauso.
El canciller británico, Jack Straw, poco antes, también debió buscar la forma
de responder, e intentó hacerlo con un poco del famoso humor inglés: "También
hablo a nombre de un país muy viejo fundado en 1066 por los franceses", y
repitió la línea anglo-estadunidense en favor de amenazar con el uso de fuerza.
Pero no acabo ahí. El canciller ruso decidió respaldar la posición francesa a
favor de continuar con las inspecciones y agotar la vía diplomática antes de
considerar la opción de la guerra.
Casi al terminar, señaló que era Día de San Valentín, durante el cual los
enamorados se comprometían por todo el mundo y se celebraba la unidad. "Ojalá
pudiéramos hacer algo parecido aquí", abundó, arrancando otro breve aplauso.
Fischer llamó la atención del público (diplomáticos y periodistas
acreditados), explicando que no se permitían los aplausos dentro de la cámara,
"aun si es Día de San Valentín".
Al final, todos salieron y fueron obligados a pasar frente al Guernica
de Picasso, ahora descubierto, un explícito no a la guerra. Fue un
día casi sin precedente (antes, la única ocasión en la que hubo aplausos fue
cuando se presentó Nelson Mandela hace 10 años, pero eso fue en honor a él).
Volaron palomas, el Guernica reapareció y San Valentín fue tema dentro
del Consejo de Seguridad. Picasso lo habría disfrutado.