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Brasilia, 28 Sep. Venpres.- Los países del Mercosur están expectantes este
martes ante la "propuesta completa" que debe presentar mañana miércoles la
Unión Europea (UE) para un acuerdo de libre comercio previsto para firmarse
antes del 31 de octubre.
"Entregamos la propuesta. Hicimos nuestra parte. Ahora esperamos
que Europa haga la parte de ella", afirmó Regis Arslanian, principal
negociador brasileño con la UE, en alusión a las ofertas completas que el
Mercado Común del Sur (Mercosur) entregó el viernes.
La entrega debía haber sido simultánea la pasada semana, pero la
UE adelantó que tenía dificultades para hacerlo en ese plazo y debe cumplir
ese compromiso mañana. A partir de ahí se sabrá si hay acuerdo en el plazo
fijado o deberá empezarse a negociar con la nueva Comisión Europea que asume
el 1 de noviembre.
El canciller Celso Amorim, que se declaró "escandalosamente
optimista" sobre un posible acuerdo en fecha, afirmó que sin embargo no
sería una tragedia si eso no se lograra.
Dijo que en tal caso las negociaciones con la nueva Comisión
serían buenas, pues su futuro presidente, el ex primer ministro portugués
Durao Barroso, fue uno de los idealizadores de este acuerdo.
Amorim agregó que no ve modo de mejorar más la propuesta
presentada el viernes a los europeos, y Arslanian señaló que esta se
condiciona a que la UE haga una oferta que garantice un crecimiento de las
exportaciones agrícolas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay hacia los
25.
También se condiciona a que se permita a los ciudadanos del
Mercosur prestar determinados servicios en los países europeos.
El Mercosur accedió a aumentar de 87,5 a 90,6 por ciento los
productos no agrícolas de la UE cuyas tarifas de importación serían
reducidas o eliminadas e hizo nuevas concesiones en las áreas de servicios,
inversiones, compras gubernamentales y denominaciones geográficas, aspectos
todos prioritarios para los europeos.
Esto significa, entre otras cosas, que el bloque sudamericano
otorgaría ventaja a los europeos en las licitaciones públicas frente a otros
concurrentes, aunque sus ofertas sean hasta un tres por ciento más elevadas,
excepto cuando compitan con algún país de esta subregión, que tendría
prioridad.
En contrapartida, el bloque sudamericano espera una oferta
amplia de la UE que beneficie a las exportaciones hacia los 25 de carnes,
azúcar, etanol y otros productos de origen agropecuario de estos países.
La percepción expresada días atrás por Arslanian es que en las
negociaciones técnicas que antecedieron a la formulación de las propuestas
completas la UE mejoró su oferta agrícola inicial, lo que se ratificará o no
cuando esta se conozca.
La expectativa es que la UE elimine el sistema cuantitativo en
las cuotas de carnes (descontar en el período siguiente lo exportado por el
Mercosur en un año por encima del tope fijado), y se escalen tales cuotas en
un período de 10 años.
Ese sistema de cuotas prevé el envío de sólo seis mil toneladas
en el primer año hasta llegar a 60 mil en el décimo, y en general los
europeos habían hecho ofertas entre tres y seis veces inferiores a las
reclamadas por los sudamericanos en cuanto a carnes, trigo y maíz, y ni
siquiera formularon contrapropuesta en el azúcar.
Esta fue la razón del bloqueo que presentaron en los tres
últimos meses las negociaciones, que hasta entonces marchaban bien para
concretar la mayor zona de libre comercio del mundo, con 29 países, 675
millones de habitantes y una capacidad económica conjunta de 11,6 billones
de dólares.
Esta nueva etapa negociadora comenzó tras un encuentro el pasado
domingo 12 en Brasilia entre el comisario de comercio de la UE, Pascal Lamy,
y tres ministros brasileños, quienes acordaron que el 20 de octubre una
reunión ministerial evalúe lo avanzado en las negociaciones técnicas y
ajuste detalles para la firma del acuerdo.
Pero esto, desde luego, si hay acuerdo, lo cual sólo se empezará
a vislumbrar a partir del análisis de lo que los europeos propongan mañana.
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