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Nueva York- El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, pidió hoy a los países desarrollados respuestas audaces contra el hambre, al que calificó como las "más cruel de las armas de destrucción masiva".
"El hambre mata a 24.000 personas por día y a 11 niños por minuto", dijo el mandatario brasileño en la apertura de la Cumbre contra el Hambre y la Pobreza, que se celebra hoy en la ONU con la asistencia de medio centenar de países.
Brasil es, junto con España, Chile y Francia, el impulsor de este evento, en el que participan los gobernantes de estos países, José Luis Rodríguez Zapatero, Ricardo Lagos y Jacques Chirac, respectivamente. Venezuela también apoya esta iniciativa, pero el presidente Hugo Chávez no pudo estar presente en la cita.
Para Lula, la buena respuesta que ha tenido esta convocatoria le hace estar "esperanzado" en la lucha contra el hambre y la pobreza, un problema social que, en su opinión, hay que resolver con "iniciativas políticas audaces".
Según constató, la economía mundial genera progreso y riqueza, pero todavía no ha evolucionado "lo suficiente como para repartir la riqueza por igual por todo el planeta".
El mandatario brasileño pidió a los países ricos que adopten un mayor compromiso en la lucha contra la pobreza, pero empezando por iniciativas internas, como lograr una mejor asignación de sus recursos, o abordando reformas estructurales.
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