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Carta abierta ¡URGENTE! al Presidente Hugo Rafael Chávez Frías
Las Auto Defensas Ganaderas, la hacienda Tizina y la demarcación de las tierras indígenas Yukpa
Por: ANPA (Agencia de Noticias del Pueblo)
Fecha de publicación: 05/09/04
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tus panas
Nota de aporrea: aporrea Zulia activa una alerta urgente para que las organizaciones sociales y medios alternativos difundan esta carta y conciten la movilzación de la administración revolucionaria a favor de estos compatriotas, antes de que sea demasiado tarde y perezcan a merced de los ganaderos y sus lacayos armados.

500 años antes de la llegada de Colón a América ya los Yukpa poblaron la Sierra de Perijá y su piedemonte desde un gradual y largo camino de sus antepasados de 4.500 años desde el Bajo Amazonas.

Los indígenas Yukpa hoy están ubicados entre los territorios de los indígenas Yanshituu o Japreria (río Laja), al norte, y los Barí al sur (río Santa Rosa-Río de Oro). En las cuencas de cuatro ríos que surcan la estribaciones centrales de la Sierra de Perijá, más al norte están los llamados Yukpa Macoita o Macuayes en la cuenca del río Apón, luego los Rionegrinos por vivir en ambas márgenes del río Negro, algunos estudios aseguran que de esta zona proceden los Macoita antes de ocupar las cabeceras del Harahame (río Macoa), los Parirí en la parte media del río Yaza, así como los Wasameros, en las cabeceras, y, más al sur, en el río Tukuko los Yukpa Irapa.

En el río Yaza hoy se encuentran ubicadas las comunidades Wasama, Kampa y Chaktapa (Wasameros), Candelaria, Kasmera, Botoncha, Guamo, Mikibu (Parirí) y Maraca (Rionegrinos). Ésta es el área Yukpa de mayor violencia social, dada la casi inexistente del Estado y del Gobierno, la presencia mayoritaria de haciendas y del abigeato. Es en esta zona del territorio Yukpa donde los hacendados dejaron a los indígenas sin tierras planas, todas poblados quedaron confiscados entre las montañas después de los alambres de púas de los potreros de las últimas haciendas, muchas de estos ubicados entre montañas del piedemonte de la Sierra de Perijá.

Allí creo La Universidad del Zulia la famosa Estación Biológica Kasmera que fue abandonada también cuando murió su fundador el Dr. Adolfo D’ Empaire.

En la cuenca media del Yaza, la recuperación indígena del piedemonte perijanero y algunas tierras planas ha sido lenta pero sostenida, los Parirí primero se desplazaron y se ubicaron en uno de los últimos potreros y corrales de la hacienda Paja Chiquita, por eso se le llama a Kasmera “Corralito”, posteriormente ocuparon una montaña de la hacienda Medellín y fundaron la comunidad Botoncha, hace unos cinco años los moradores de Kasmera construyeron sus viviendas en otro potrero de Paja Chiquita; cuando fue Gobernador Arias Cárdenas los Parirí que se habían ido a vivir en Maracaibo, en las inmediaciones del Hospital General del Sur, fueron reubicados en la pequeña hacienda Los Nevados previa adquisición por parte de la Gobernación, allí fundaron la comunidad Guamo, hace dos años ocuparon en la parte plana conjuntamente con indígenas Wayúu y campesinos la hacienda Balcón, el INTI se las entregó a través de Prendas Agrarias, y entre las montañas la hacienda San Rafael donde fundaron Mikibu, y en marzo de este mismo año se posesionaron con Yukpa vendedores de artesanía sacados de municipios del centro del país de otra parte de la hacienda Paja Chiquita.

En el caño Maraca afluente del río Yaza en un potrero de la hacienda Agua Caliente hace varios años los Rionegrinos bajaron de la comunidad Ayajpaina y Novito y crearon la comunidad Maraca recuperando así parte de sus tierras ancestrales.

Los Yukpa de Wasama hacen aproximadamente 30 años fundaron la comunidad Chaktapa cerca de la hacienda Brasil, exactamente al fondo de la hacienda Tizina, desde ese entonces han vivido en la más cruel hostigamiento posible de imaginar por parte de los Vargas, que además son los presuntos propietarios de las haciendas Dinamarca, Kusare, Medellín y Paja Chiquita, esta familia ejercen el liderazgo absoluto en la cuenca media del río Yaza, parroquia Libertad del municipio Machiques de Perijá del estado Zulia del República Bolivariana de Venezuela. Hasta tal punto de que al no contar hoy con el fiel servicio de la Guardia Nacional y de efectivos del Ejército de Venezuela contra los pueblos indígenas, han conformado con la complicidad de algunos lideres indígenas un escuadrón de yukpas armados para que custodien sus haciendas y repriman posibles ocupaciones.

Dentro de la óptica del Plan Colombia se podría comparar esta irregular situación con lo que en el vecino país se denomina Soldados Campesinos, especie de paramilitarismo de baja densidad constituido bajo el asesoramiento del Comando Sur de los Estados Unidos por el Presidente Uribe. Esta especie de Auto Defensa Ganadera ha servido para desalojar a las recientes ocupantes de las haciendas Medellín y Paja Chiquita en la lucha por la recuperación de las tierras ancestrales indígenas Yukpa, quedando así la hacienda Tizina por ser rescatada por los ganaderos.

El despojo de las tierras indígenas Yukpa en la cuenca del río Yaza se inicia entre 1937 y se acentúa con la fundación por parte de los Padres Capuchinos de la Misión del Tukuko en 1946. Los indígenas Parirí, que poblaban la parte baja, nunca abandonados sus tierras, a pesar de la represión desatada muchos no subieron a las montañas, al contrarios se quedaron medrando entre los últimos potreros de las haciendas o entre las callejuelas que se crearon los ganaderos para separar y accesar a las distintas haciendas. Pero la recuperación se comienza a gestar a mediado de los años 70 cuando los indígenas se proponen levantar nuevas casas y utilizan los alambres de púas como los linderos entre las haciendas y sus vivienda. Esto desagradaba sumamente a los invasores ganaderos, muy en especial a los Vargas.

De Wasama, cabecera del río Yaza, bajo Manuel Romero y se ubicó al fondo de la hacienda Tizina, allí nació Sabino, que en 1992 narró en un evento realizado por La Universidad de Zulia “nosotros vivíamos felices, matábamos pájaros y otros animales para comer, así como caracoles y maíz, pero un día llegaron los Capuchinos y nos pusieron camisas y pantalones, nos dieron pan y refrescos, azúcar, sal; hicieron escuelas y misiones, mientras que los hacendados nos quitaban nuestras tierras planas; ahora se fueros y tenemos que trabajar como peones en las haciendas, o vender artesanía en las ciudades, o pedir para comer y comprar libros y ropa”.

Sabino heredó la fuerza guerrera de Caribe, y nunca se ha doblegado ante los violentos ganaderos del Yaza y sus súbditos, con Manuel, su padre se dedicó de lleno a cultivar al lado del Cerro Piyistaco, se casó con Lucia Martínez una hermosa y aguerrida mujer de Wasama, como hoy sus hijas Mirian y Guillermina, desde muy joven le exigió a los ganaderos, así como al Estado venezolano que les devolvieran las tierras. Cuando levantaba los arcos para jugar fútbol los jóvenes de su comunidad en el potrero aledaño a sus viviendas de palma, los hacendados lo acusaban de invasor, así mismo cuando los cuatreros robaban ganado de las haciendas Brasil o Tizina de inmediato por orden de los ganaderos la Guardia Nacional sin mediar palabra tomaban por asalto su pueblo y se lo llevaban preso, a las varios semanas llegaba a la comunidad a terminar de recuperarse de las torturas ocasionadas. Los efectivos de la Guardia Nacional ya cansados de repetir este procedimiento lo sentenciaron a muerte ante el próxima llamado de los hacendados.

No logró concretarse esta amenaza debido a la denuncia formulada por el Cacique de Kasmera Jesús Terán y mi persona ante la recién nombrada Fiscal Nacional Indígena, Dra. Josefa María Camargo, hoy Fiscal Superior del Ministerio Público del Zulia.

Para entrar o salir de su comunidad tenía que pasar por potreros y corrales de las haciendas Tizina y Brasil, bajo este estado de terror, muchas veces Sabino tenía que abandonar su comunidad e irse con su familia a Caracas con Yukpa de otras comunidades a vender artesanía, pero de allá tenía que salir a los pocos meses por que la presencia de tantos Yukpa afeaba la capital. Muchas veces apareció en la prensa de Caracas denunciando estas injusticia y su condición de perseguido.

En época de sequía durante los cotidianos incendios ocurridos en el piedemonte de la Sierra de Perijá, los ganaderos muchas veces aprovechaban la confusión y le quemaban la siembra y le mataban los cerdos que poseía.

En una pelea con un peón de hacienda que abusaba de los Yukpa sacó la escopeta y disparó primero ante que el otro lo matara. Por varios años se internó en las Sierra, pero al bajar a los años lo detuvieron, ante la defensa la Comisión Indigenista haciendo uso de la antropología jurídica y de la jurisprudencia internacional de los derechos humanos logró su libertad.

Sabino siguiendo las órdenes de su padre se dedicó a levantar su familia y defender celosamente su comunidad, no sin bajar la guardia por el deseo de tener un espacio más grande donde vivir su comunidad, y ese espacio era la hacienda Tizina. Durante la gestión parlamentaria de la Senadora por el Zulia Dra. Lucía Antillano se gestionó bajo la asesoría jurídica del Dr. Ricardo Dorado, hoy Viceministro del Trabajo, la firma de un acuerdo con todos los organismos que a nivel nacional y regional tienen que ver con tierras, indígenas, agricultura y ambiente para hacer un pote común y comenzar a ayudar al Instituto Nacional de Tierra (IAN) y a la Gobernación a pagar las bienhechurías de las haciendas que desde hacía varios años eran solicitadas por los Yukpa y Barí de la Sierra de Perijá, entre estas haciendas se incluyó Tizina, Paja Chiquita, Medellín, entre otras. De este “pote” se comenzó a adquirir haciendas para los indígenas como El Trébol, Los Chorros, entre otras. El Gobierno de Chávez eliminó el Instituto Agrario Nacional (IAN) y desconoció este acuerdo.

En el mes de marzo de este año fueron bajados de un bus entre las callejuelas de las haciendas un grupo de familias Yukpa que llevaban varios años viviendo y vendiendo artesanía en las calles de varias ciudades del centro del país, a cada indígena se les entregó 200 mil bolívares por orden del Alcalde de cada una de estas ciudades en señal de trato para que regresaran a la Sierra de Perijá, pero al llegar se organizaron de inmediato y ocuparon las haciendas Tizina, Paja Chiquita y Medellín. Con algunos de ellos, con la gente de su comunidad y otras familias que bajaron de Wasama ocuparon la hacienda Tizina, al fin se cumple el sueño de la comunidad Chaktapa de volver a ocupar sus tierras ancestrales.

Entre algunos dirigentes que encabezaron el rescate de las tierras, cuentan los Yukpa, se encontraba un mestizo que había sido destituido de Cacique y expulsado de la comunidad Kasmera por haber vendido algunas tierras planas existentes en el piedemonte de la Sierra de Perijá entre esta comunidad y Candelaria, y en 1994 traicionó a su pueblo por 5 millones de bolívares y un cargo como comisionado indígena por el Ministerio de Agricultura y Cría (MAC), hoy Ministerio de Agricultura y Tierra, al negociar con el Gobierno de Caldera la petición de las comunidades del Yaza de dotación de varias haciendas como indemnización por la muerte de dos Yukpa (Parirí y Wasamero) y un herido por parte de varios efectivos del Ejército Venezolano cuando procesaban la denuncia de robo de ganado formulada por parte del presunto dueño de la hacienda Brasil contra la comunidad.

Este señor y el Cacique de Guamo, que vinieron con del grupo desalojados de Maracaibo, aseguran los Yukpa, ayudaron a organizar el grupo de indígenas armados protectores de hacendados e iniciaron bajo las ordenes de los productores el desalojo de los ocupantes de las haciendas, ante la resistencia de las familias asentadas en la hacienda Tizina, se han realizados varias amenazas contra Sabino y su familias por parte de los ganaderos, del grupo armado y de los dos dirigentes aliados. Se les informó que si Chávez perdía el Referéndum el 16 agosto venían a sacarlo de la hacienda Tizina vivo o muerto. Todos los Yukpa votaron por Chávez.

Como Chávez ganó el referéndum, la nueva táctica de los hacendados es utilizar a este grupo para desalojar a la fuerza a Sabino con su familia, descabezado el grupo el resto de las familias sería fácil presa de la maniobra o la represión.

El 25 de agosto como a las 6 de la tarde un grupo de indígenas bajaron con palos, cuchillos y machetes de la comunidad de Guamo con su Cacique a la cabeza e intentaros desalojar a Sabino y a su familia a la fuerza, pero tuvieron que retirarse con el rabo entre las piernas, hubo heridos de parte y parte, sólo que al otro día, cuentan los Yukpa, los agresores contaron con el asesoramiento de los hacendados y sus vehículos, y pudieron llegar primero a la Fiscalía, Prefectura y Policía de Machiques formularon como victima la denuncia. Sabino y a su familia de la noche a la mañana pasaron ahora a ser los agresores y de nuevo acusados y perseguidos. A la Fiscalía se traslado a pie Sabino llegó herido así como su hija Mirian. Fueron atendidos por una secretaria en la puerta, no se le permitió declarar ni informar de sus heridas, tampoco fueron remitidos al Medico Forense, pero de inmediato se le envió con un escrito a la Prefectura para que declarara, pero por temor a ser detenido no asistieron; el viernes 27 se trasladaron al Ministerio Público con sede en Maracaibo a formular la denuncia; de nuevo Mirian y su hermana Guillermina el domingo 29 fueron golpeadas con palos y puños en los ojos mientras que el Cacique de Guamo y su hermano las sostenían los brazos desde atrás.

El 1º se septiembre de nuevo acudieron al Ministerio Público de Maracaibo a formular la denuncia, allí por casualidad, cuando en el piso 7º esperábamos ser atendido por la Fiscal Superior Dra. Josefa María Camargo, estaba de paso la Fiscal Auxiliar de Machiques Jhovann Molero García, se le expuso el caso, se comprometió a tomarle la denuncia al día siguiente y remitió a sus hijas al Medico Jefe de la Medicatura Forense, Dr. Manuel Castro Moreno. No así con Sabino, a quien le obligaba a mirarle los ojos mientras le hablaba, irrespetando así sus particularidades y diferencias étnicas; lo trató con cierto aire de superioridad y le recordó el asesinato. Esto último ameritó por parte nuestra de una breve explicación y ubicación histórica y jurídica bajo las perspectiva de los derechos humanos de los indígenas.

Los indígenas no tienen a donde recurrir a ventilar los problemas de tierras. El nuevo Gobierno con la eliminación del IAN le ha cerrado a los indígenas todas las puertas en materia de esta histórica y compleja problemática que atraviesa la América toda. Con la simpleza e impunidad más absoluta todo se remite por parte del Gobierno a que se espere la demarcación de las tierras indígenas por parte de la Comisión Nacional de Demarcación de las Tierra de los Indígenas que preside la Ministra del Ambiente y en donde están presente los representantes de todos los organismos e instituciones del Estado que históricamente se han opuesto a que los indígenas recuperen sus tierras despojadas por ganaderos, petroleros y mineros.

Ante el vacío jurídico a nivel de esta problemática que en materia de tierras indígenas presenta la Ley de Tierra, la creación del Instituto Nacional de Tierras (INTI) y del Ministerio de Agricultura y Tierra (MAT), y ante la orden emanada de la Ministra de Ambiente al INTI de no entregar Carta Agraria a los indígenas ni tratar de resolver problemas agrarios indígenas ya que se debe esperar que la Comisión Nacional de Demarcación de Tierras Indígenas se aboque a demarcar las tierras de los indígenas según mandato constitucional, pero que desde diciembre del 2000 ya deberían estar demarcadas las tierras indígenas. Todo parece indicar que este año y el 2005 no habrá tiempo ni acuerdo político para demarcar las tierras de los indígenas, más si a esto se le suma acuerdos del Gobierno con sectores ganaderos y de Fedecamaras, tal como se hizo con los sectores carboneros multinacionales que operan en el Zulia.

Ni indígenas ni ganaderos saben que instancia del Estado va a canalizar este caso, los ganaderos están dispuestos a vender las bienhechurías existentes en la hacienda Tizina. Es decir, en cierta medida es culpable el Estado venezolano o el Gobierno nacional de que esta situación haya llegado a estos extremos de indefiniciones y de violencia.

Mientras tanto, estas viejas y nuevas actuaciones nos llevan a pensar que las vidas de Sabino Romero Izarra y de su familia están en franco peligro.

Nuestro llamado es hacer un frente nacional e internacional para salvar la vida de Sabino y de su familia y lograr que el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías interceda para que esto no ocurra y se adquiera las bienhechurías de la hacienda Tizina cuyo presunto propietario es el señor Guillermo Vargas y sea adjudicada a los Yukpa de la comunidad Chaktapa.

ONG “Sociedad Homo et Natura”, ANMCLA, Agencia de Noticias del Pueblo, Movimiento 13 de abril-PNA


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