El diario The Washington Post, en su edición del 7 de Febrero, publicó una pieza noticiosa que describe el fracaso del paro golpista y cómo Chávez salió favorecido del fracaso de la oposición en su intento de sacarlo.
A continuación una traducción parcial del articulo:
Controles dirigidos a castigar a los huelguistas
CHAVEZ CAMBIA EL SISTEMA DE DIVISAS
Envalentonado tras sobrevivir una larga huelga general, el presidente Hugo Chávez, estableció hoy un nuevo mecanismo para el cambio de divisas, y advirtió que el sistema podría castigar a los que usaron la huelga para sacarlo del poder.
Mucha de la resistencia hacia Chávez, desde que fue electo en 1998, con la promesa de llevar a cabo una "revolución social" a favor de las mayorías pobres del país, ha venido del sector privado y de la compañía estatal petrolera, Petróleos de Venezuela. Pero él está utilizando la huelga y sus consecuencias para debilitar esos focos de oposición.
Hasta ahora el ha despedido a 5.100 empleados disidentes de la compañía, algunos de los cuales participaron en la huelga de Abril, que desembocó en su breve derrocamiento por un golpe militar, mientras se mueve hacia la imposición de controles de divisas que podrían reforzar grandemente la influencia del gobierno sobre la industria privada.
En contraste al tono conciliatorio que adoptó en Abril cuando retomó el gobierno, Chávez se ha embarcado en una de ajustar cuentas con sus oponentes políticos.
El miércoles, el gobierno empezó a investigar a una estación de televisión nacional, propiedad de Gustavo Cisneros, magnate de medios de comunicación y oponente de Chávez. La investigación se enfocará en la veracidad de las transmisiones de la estación durante la huelga.
En su discurso de esta mañana Chávez advirtió que la oposición podría recurrir al "terrorismo económico" en su puja por sacarlo del poder. El reconoció que el gobierno ha gastado $507 millones en importar gasolina y diesel desde que empezó la huelga.
El resto del articulo puede ser leido en inglés en:
www.washingtonpost.com