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Tres fallas eléctricas en las últimas dos semanas preocupan a los venezolanos
Las empresas eléctricas: ¿el siguiente objetivo terrorista?
Por: Luis E. Rangel M.
Fecha de publicación: 03/02/03
imprímelo mándaselo a
tus panas


Tres fallas eléctricas ocurrieron en Venezuela en las dos últimas semanas
de enero, sin que pareciera revestir ninguna importancia particular para la
mayoría de las personas que conocieron de los hechos, incluyendo muchos
profesionales que laboran en CADAFE y sus empresas filiales. La
particularidad de las fallas me llamó profesionalmente la atención y traté
de obtener la información técnica necesaria que me permitiera analizarlas;
pero me fue imposible, porque mis antiguos compañeros de trabajo no pudieron
lograrla, o no le dieron la misma importancia que yo les doy al pretender
establecer una relación donde aparentemente no la hay.

La primera de las fallas ocurrió el martes 21 en Planta Páez -el mayor
centro de generación hidroeléctrica del occidente del país, ubicado en la
población de Altamira, Estado Barinas- y, al parecer, se debió a la
dificultad de sincronizar automáticamente los grupos generadores, por
operación incorrecta de sistema automático; la segunda se produjo el jueves
23 en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. La más preocupante -por ser
el Presidente víctima de ella- fue la ocurrida el jueves 30 en el Círculo
Militar de Caracas; esta última fue explicada rápida y públicamente por la
Electricidad de Caracas, la cual señaló que fue causada por la actuación de
los equipos de protección.

Quienes conocen el sistema eléctrico nacional saben que los puntos álgidos
son Guri, Tacoa y Planta Centro, como centros de generación en el oriente y
centro; las líneas de 800 y 400 kv., hacia el centro y occidente; la
subestaciones de La Arenosa como punto de interconexión de Guri, Tacoa y
Planta Centro; la subestación de Acarigua, como punto de interconexión con
occidente; Planta Páez, como centro de generación occidental. Una falla en
Guri podría "tumbar" todo el sistema eléctrico nacional; una en La Arenosa,
centro y occidente; una en Acarigua, o Planta Páez, todo el occidente. Si
hubiese sido concluida la línea de 400 kv., el sistema occidental sería más
estable; pero, se evitó que fuera de esta manera, como parte del plan de
desvalorización de sus activos al que fue sometida CADAFE, para que
posteriormente pudieran venderse barato sus filiales.

Como "al que escupe para el cielo, le cae la saliva en la cara" las
instalaciones eléctricas de CADAFE no fueron llevadas al mismo grado de
automatización en que se encuentra la industria petrolera, impidiendo que
puedan ser operadas a distancia, e intervenidas de igual manera como se hizo
con las comunicaciones de los miembros del ejecutivo durante el golpe de
estado del 11 de abril y se continuaron operando a distancia las
computadoras de PDVSA después que "los elegidos" abandonaron sus puestos de
trabajo, para salir a mostrar su preocupación por los pobres de este país
-tal como lo afirmara el ejecutivo de PDVSA, Eddy Paredes, durante una
entrevista en VTV.

De haberse producido por lo menos una de las tres condiciones anteriormente
expuestas -instalaciones automatizadas que pudieran ser fácilmente
controladas a distancia, privatización de las empresas eléctricas del
estado, o conformación de ellas por ejecutivos con una elevada vocación de
entrega por los pobres de este país- Chávez ya hubiera caído, porque le
hubiera sido imposible controlar un saboteo simultáneo a PDVSA y las
empresas eléctricas; aunque no descarto la posibilidad de que las líneas de
alimentación eléctrica de alguna refinería pueda ser objeto de una acción
terrorista.

Considero que CADAFE y sus filiales no corren el riesgo de un saboteo de
"alta tecnología", facilitado por sus propios equipos-deduzco que las demás
empresas estatales de servicio eléctrico, tampoco-; menos aún porque estén
integradas por ejecutivos indispensables que puedan emplazar al gobierno con
una amenaza de suspensión de servicio; en cambio posee un grupo de
trabajadores que, en su mayoría, por sobre sus convicciones políticas
colocan al país, la empresa y su ética profesional. Es por estas razones
que, espero, no se producirá un apagón general en el país, con su
intervención directa; ¡no significa que no pueda producirse, a pesar del
esfuerzo por evitarlo!

Ante esta inminente posibilidad surge la pregunta especulativa de si las
fallas mencionadas más arriba, ¿serían para probar la capacidad de respuesta
de los organismos de seguridad y defensa del gobierno? Ya que ellos esperan
que si se produce un saboteo sea en los puntos álgidos ya descritos, y de
parte de los mismos trabajadores, como ocurrió en PDVSA; pero, éste podría
venir de un agente externo, sobre equipos no vigilados y mediante la
utilización de tecnología desconocida en el país, contra la cual no se
puedan tomar las previsiones necesarias, porque para estar alerta se
necesitaría recurrir a quienes la poseen, los cuales no siempre resultan tan
amistosos como presumen.

Pero, ¿a qué viene tanta especulación?, se preguntará usted y la respuesta
es más sencilla que la especulación misma. El golpe del 11 de abril fracasó
porque los medios de comunicación permanecieron activos y, aun por
intermedio de canales extranjeros, el país se enteró de lo que realmente
ocurría y el "pueblo bravo en gloria" salió a defender su revolución; pero
en el golpe de estado que se está fraguando -porque saben que Chávez les
ganará cuantas elecciones convoquen y ellos están demasiado urgidos de
recuperar el gobierno, como para esperar una dudosa enmienda constitucional-
no cometerán los mismos errores: ¡pretenderán producir un apagón nacional,
suspender todas las comunicaciones y asesinar al Presidente y sus más
cercanos colaboradores!

Cuando se restablezca el servicio eléctrico y las comunicaciones, los
sobrevivientes se enterarán parcialmente de lo ocurrido cuando el gobernador
del nuevo "estado libre asociado" informe, mediante una transmisión
televisiva de "los cuatro", que por razones de seguridad se ha clausurado
VTV; que el Presidente y su gabinete han abandonado el país en un avión con
destino a Cuba; que se ha decretado un estado de excepción indefinido; que
PDVSA será vendida para cancelar los intereses de la deuda; que se ha
disuelto la Fuerza Armada Nacional para reducir los gastos del estado; que
el ejército de los amigos resguardará la población contra los ataques de los
círculos bolivarianos. (¡todo ello podría ocurrir, si no se toman a tiempo
las previsiones necesarias!)

Si bien es cierto que una gran mayoría de los trabajadores de las empresas
eléctricas del estado anteponen el bienestar del país por sobre su
inclinación política y que sus gerentes no pueden emplazar al gobierno con
la suspensión del servicio, algunos de ellos pueden intervenir para
dificultar la recuperación de una falla total más allá del tiempo mínimo
requerido; porque después de PDVSA y la CVG, son las empresas eléctricas del
estado las que conservan intactas las estructuras "puntofijistas" y donde se
encuentran atrincherados algunos de sus profesionales claves que fungen de
"más chavistas que Chávez", mientras continúan realizando sus trabajos para
el deterioro de las empresas y el derrocamiento del gobierno.

A Chávez, como militar que es, no le queda sino reconocer la necesidad de
abrir otro frente, mientras continúa batallando con PDVSA; pero sin olvidar
la premisa de "actuar despacio, porque se tiene prisa". Deberá planificar
esta nueva batalla estudiando con detenimiento la reforma a la emboscada que
le tendieron con la "Ley Orgánica del Servicio Eléctrico", para luego
elaborar un plan conjunto con el Ministerio de Energía y Minas y el Consejo
Nacional de Seguridad y Defensa; aunque no será necesario la intervención
militar abierta de las empresas, pero si la elaboración de una estrategia
adecuada que permita una rápida, certera y efectiva "operación comando
organizacional" que no les de tiempo de producir un saboteo administrativo
por parte de quienes requieran ser sustituidos.

Como este escrito resulta una advertencia para el gobierno y la oposición,
ésta última pudiera actuar más rápido que el primero, ya que posee un gran
número de sus integrantes en puestos claves del ejecutivo; se hace necesario
que los trabajadores conscientes se organicen para realizar una vigilancia
permanente que evite o minimice las acciones nefastas que se tienen
previstas, mientras el gobierno elabora y aplique planes adecuados y
definitivos. No se trata de establecer una cacería de brujas, sino de evitar
que formen un nuevo aquelarre y nos cocinen en su paila, porque es
preferible que Dios nos agarre confesados.



Mérida, 31 de enero del 2003



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