Más denuncias contra las autoridades del MACCSI, cuyo autor -quien trabaja en el museo- mantendremos anónimo por motivos obvios:
El jueves 29 protagonizamos un infeliz encontronazo en el Museo cuando Manuel Espinoza, la directora del MACCSI y su corte de acolitos daban una rueda de prensa para informar a los medios de desinfirmación sobre la supuesta desapareción de quince obras del Museo. ¿No sera esto una cortina de humo que oculta oscuras intenciones de esta bien identificada contrarrevolucionaria?
El día 13 de abril en declaraciones dadas a El Universal y a El Nazional ella dijo desconocer el proyecto de revolución cultural que encabeza su complice, señor Espinoza, a fin para ponerse a las ordenes del gobierno de facto.
Mejor no me desvío, es el caso que el jueves los trabajadores ilegalmente despedidos y los afiliados a SUTRAMACCSI hicimos acto de presencia en este evento público para tener conocimiento del desarrollo de los acontecimientos y fuimos repelidos por la más procaz de las seguidoras de Espinoza, la señora Rocio Fuentes, quien funge como Consultora Jurídica del CONAC y del Museo.
Esta persona se dedicó a humillarnos, provocarnos y amenazarnos públicamente, lo que condujo a un infeliz intercambio de palabras con el compañero Luis Borges, Secretario General del Sindicato del Teatro Teresa Carreño. Paralelamente a estos acontecimientos realizamos una denuncia por ante la Inspectoria del Trabajo del municipio Libertador donde informamos a la autoridad del trabajo que el museo no esta prestando servicio público desde el 12 de diciembre de 2002, que no ha cancelado las quincenas correspondientes al 30 de diciembre de 2002, 15 y 30 de enero de 2003 y que el Museo esta en mora ante el seguro social obligatorio, prestaciones sociales, fideicomiso y caja de ahorro.
Amén de las proposiciones ilegales realizadas por la directiva de cambiar el horario de trabajo de los empleados. Debido a la citación girada por la Inspectoria se presento uno de los malandros que representa al museo, Doctor Pedro Miguel Castillo, quien se dio a la tarea de irrespetar a la inspectora y a todos los trabajadores allí presentes. Una vez superada esta etapa el malandro se comprometio a asistir a una próxima reunión fijada para el viernes 30 donde especificaria por escrito todo lo solicitado en la denuncia interpuesta por los trabajadores.
Como es de suponer, no se presento el viernes a la citación. Por ello le hicimos llegar al profesor Aristobulo Isturiz copia de las dos actas elaboradas por la Inpectoria donde se evidencian las situaciones antes expuestas.
La sabiduria popular no se equivoca, no es el loco sino el que le da el
garrote.
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