
Disculpen nuestros lectores por el título tan "terrorista" que colocamos a este artículo, pero ¿qué más podríamos pensar ante esta actitud irracional de los carmoníacos?
Resulta que desconocidos dejaron en el techo de la entrada de un edificio en Chuao un maletín del cual se sospechaba que podría contener explosivos. El maletín tenía dimensiones relativamente grandes y estaba colocado en un lugar bastante difícil de acceder, por lo cual la división antiexplosivos de la DISIP tuvo que hacerse presente en el lugar para retirar el objeto.

Lo que causó real indignación es ver a estos caballeros luchando para retirar la presunta bomba, arriesgando sus propias vidas para salvar la de los vecinos de Chuao (quienes sospechosamente no estaban para nada atemorizados)... y ellos se dedicaban a tocarle cacerolas a los DISIPs gritando "¡FUEEERAAAAA!".
Al principio creímos que el cacerolazo era contra el maletín (!), pero los gritos de los vecinos (algunos de los cuales incluso bajaron de sus edificios con cacerolas) nonos dejaron la menor duda de que gritaban contra los efectivos del cuerpo de seguridad.
Personalmente hubiera dejado a esas personas con su bomba y me hubiera retirado del sitio. ¡Pero nuestro gobierno y nuestros funcionarios son demasiado nobles!
