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Dicen los analistas que ya no se animan a predecir lo que vendrá en el 2003. Pero la crisis es del sistema mundial del capitalismo financiero y no una pasajera caída de las Bolsas, especialmente las de Wall Street y Tokio.
Para Wall Street que acabó el 2002 registrando su tercer año consecutivo de pérdida. De hecho, la última vez que la bolsa de Nueva York registró tres años seguidos de pérdida fue en el periodo 1939-1941, con motivo, en aquella época, de la Guerra Mundial.
'Ha sido un año terrible, más aún si se toma en cuenta que 2000 y 2001 fueron años negativos. Realmente es un territorio no visto antes', dijo Mike Kayes, jefe de inversiones de la firma Eastover Capital, a la BBC.
La última sesión de este año transcurrió sin pena ni gloria y los resultados fueron mixtos, en un tiempo en el que normalmente los inversionistas salen de compras con la esperanza de un año mejor. Ahora, lo que hubo fue escepticismo y una negativa mirada de la realidad.
Pero en este caso, el anuncio de una fuerte caída en la confianza de los consumidores enfrió los pocos ánimos que pudieron haber quedado. Los consumidores gastan menos porque temen por sus empleos, por la suba del crudo y por lo tanto por el crecimiento de los precios.
Al final, el índice Dow Jones terminó la sesión con una muy ligera alza, al igual que el Standar & Poor's 500. Mientras que el índice tecnológico Nasdaq culminó el día en baja.
Con estos resultados, el Dow Jones terminó el año con una caída del 17%, el Standard & Poor's 500 con una baja del 23% y el Nasdaq con una pérdida del 32%.
'Es el fin de tres años seguidos de dolor. A nadie le importa sobre las operaciones de hoy', dijo Andrew Baker, vicepresidente de Wedbush Morgan Securities en Los Ángeles, California, a la BBC.
Mal humor en todos lados
Lula no le gustó a los mercados, aunque igual ganó la presidencia. Si las cosas no han sido buenas en Nueva York, también fue negativa en otras plazas bursátiles importantes.
En Europa, tanto las bolsas de Frankfurt, Londres y París han terminado el año en terreno negativo, siguiendo la tendencia por tercer año seguido. Todas cayeron de manera pareja como una torre de naipes.
La bolsa de Tokio no se ha quedado atrás y quiere dejar el 2002 cuanto antes en el olvido, aunque las perspectivas del 2003 son totalmente inciertas, según señalan los expertos. Puede que el 2003 sea el fatídico año de la caída e implosión del capitalismo japonés, hasta ahora sostenido desde Washington, por la Reserva Federal. Pero hace tiempo que están estallando las 'burbujas financieras' niponas.
En América Latina, el comportamiento bursátil también ha estado manejado por la inestabilidad, particularmente el mercado brasileño que pasó buena parte del año afectado por los miedos de los capitalistas especuladores a Luis Ignacio Lula da Silva, que finalmente se impuso en los comicios presidenciales y ha asumido la presidencia del gobierno.
Tal vez un dato curioso es Argentina, cuya bolsa de Buenos Aires terminó en terreno positivo, a pesar de que el país vive la peor crisis económica de su historia y de no pagar, parcialmente, la deuda externa. Es que en la Argentina se rompió el eslabón más débil del experimento de la economía de 'enclave', que transformó a un país económicamente dependiente en un factoría, sin independencia política ni económica, avasallada con la complicidad de sus dirigentes, como ocurrió con China, a fines del siglo XIX, cuando se impuso el 'sistema de las concesiones'.
De una u otra forma, los numerosos escándalos corporativos, los temores de guerra, la debilidad económica estadounidense, los sobresaltos argentino, venezolano, colombiano y otros factores, la crisis con Irak y Corea del Norte y, en general, con las naciones islámicas, se han sentido en los mercados mundiales y dejan aún una perspectiva muy oscura.
El fondo de la cuestión
Pero hay que ver debajo de las aguas. Ya no es negocio en el mundo la inversión de capitales especulativos y mafiosos. Los costos básicos suben, los precios no pueden hacerlo por los límites del mercado y de la demanda efectiva. Entonces la tasa de ganancia de los capitalistas - especialmente los bancos- no logran ni lograrán a mediano y largo plazo obtener ganancias de usura.
Dice el historiador norteamericano, Immanuel Wallerstein, autor del libro 'Después del liberalismo', que 'la gente va perdiendo fe en el 'mercado' y el sistema será reemplazado. Estamos en un momento central de la transición, incierta, caótica, difícil de vivir'.
Es que hay tres problemas para la acumulación del capital en el próximo período que es, sin embargo, el de una onda larga, pero depresiva y deflacionaria.
Los costos laborales son cada vez mayores en las naciones centrales; otro tanto ocurre con los insumos y la presión impositiva es más grande.
El capitalismo financiero necesita, entonces, mano de obra esclava en la periferia latinoamericana, asiática y africana y realizar despidos en Europa y Estados Unidos. El caso italiano de la empresa Pirelli es paradigmático y la falta de crecimiento de Alemania -el motor de la Europa unida- también.
Además no quieren pagar los altos costos de la infraestructura contra la contaminación ambiental. Buscan tirar los deshechos radioactivos en el fondo del mar o en naciones periféricas, como la Argentina. Imponen la estatización de las deudas privadas para que las paguen las generaciones futuras y tratan de evadir los impuestos mientras se sirven de los Estados nacionales transformados en nodrizas proveedoras de dinero fresco.
Entonces, la crisis
Pero la eclosión social se produce porque los amos ya 'no pueden dar de comer a sus esclavos'. Los ecologistas y defensores del medio ambiente acorralan a los depredadores de la naturaleza y los movimientos antiglobalización son cada vez más masivos y violentos. La policía fiscal es cada vez más severa y por eso los capitales financieros buscan paraísos para evadir. Les queda el peligroso camino de la guerra. Pero eso es una Caja de Pandora. Entonces, sobreviene la crisis.
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