Ayer en la tarde llegó un camión cisterna con gasolina a la bomba BP en el Boulevard de El Cafetal, a una cuadra de Plaza Las Américas. Desde muchas horas antes de llegar la gandola, miles de personas hacían cola para adquirir el combustible que muchos necesitaban para salir de Caracas y reunirse con sus familias. El grupo de delincuentes de oposición que organiza los cacerolazos en El Cafetal, se dirigió al gandolero y al dueño de la bomba, para decirle que le prohíbían descargar allí, pues estaban en paro y no necesitaban gasolina. Al propietario del negocio, con ese sentido peculiar de la "democracia" le amenazaron con quemarle el establecimiento. La actitud de esos facinerosos era tan violenta que nadie de la cola se atrevió a intervenir. Esa gente que llevaba horas esperando gasolina, tuvieron que marcharse con el rabo entre las piernas, ante la actitud criminal de ese pequeño grupo. Es que la bastardía no tiene límite.
Es común ver a muchos opositores alegrándose, festejando la reducción de la producción petrolera. Hay quienes se alegran con los males para la nación, son "demócratas" que creen que pueden derrocar al gobierno legítimo haciendo sufrir penurias a todos los ciudadanos, sin importar su filiación política. Hay seres a quienes el odio los ciega, que piensan que el resto del mundo comulga con su odio. No se dan cuenta que aquí los únicos que cometen delitos contra la humanidad son Carlos Ortega, Carlos Fernández o Juan Fernández. Por algún tiempo tendrémos que soportar a estos seres ruines que celebran el sufrimiento ajeno.
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