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Toda crisis, desgraciadamente, origina formas de comercio indeseables; esas
que llamamos mercado negro. Ante el problema de la gasolina, se ha venido
conformando una mafia de comercialización alterna reprobable y harto dañina
para la imagen del gobierno. En la madrugada del 24 de Diciembre, efectuaba
mi cola para llenar el tanque de combustible en La Encrucijada de Cagua.
Todos los que allí estábamos, tratábamos de armarnos de paciencia esperando
la gandola que traería la gasolina a esta bomba. Un vehículo Dama tipo pick
up (placas 21C-GAK y esta información la doy a manera de denuncia ¡coño!
Para que se busque a quien hace este tipo de negocio) con un tonel de unos
100 litros, se acercó a nosotros y nos ofreció gasolina al módico precio de
500 Bolívares por litro. Digamos que una mezcla de rabia soberana e
impaciencia me embargó en ese momento y solo atiné a decirle al tipo que nos
ofrecía la gasolina, si no le daba vergüenza negociar con la crisis de un
pueblo. Esta rabia fue respaldada por varios de las personas que allí nos
encontrábamos.
Lo arriba explicado me movió a hacer una investigación sobre los hechos. No
entendí como este individuo había logrado obtener gasolina para venderla a
precios altísimos y en una fecha que obligó a más de una persona a aceptar
este tipo de negociaciones. Pues bien, ¡oído al tambor!, señores del
gobierno. Hay que hacer cumplir lo decretado por el Ministerio de Energía y
Minas de no vender gasolina en pimpinas. Esta modalidad ha estado creciendo
y podemos ver largas colas de "pimpineros" que luego le entregan a estos
mercaderes la gasolina a cambio de unos cuantos bolívares o, muchas veces,
utilizan a personas alcohólicas que se encuentran en determinados lugares
(en este caso La Encrucijada), para servir de mulas y lograr conseguir
varios cientos de litros a cambio de carteritas de ron. Pero, esta denuncia
no queda aquí. Hay que hacer una averiguación profunda sobre la dotación a
patrullas y vehículos de la policía estadal y municipal; quienes por tener
prioridad para el llenado de sus tanques, han estado traficando con el
combustible llenando y vaciando en pimpinas para luego revenderlas con
civiles cómplices de este mercado negro. En una bomba de la ciudad de
Mariara, vi a una patrulla llenar un tanque plástico de unos 150 litros de
gasolina. No una vez, tres veces.
Por último, este es un mensaje a aquellos oficiales y suboficiales
encargados de resguardar las dotaciones de gasolina a vehículos y que han
cedido a la presión del consumidor a crear una cola anexa de pimpineros. Si
al tomar una bomba para dotar a la población de gasolina en sus vehículos,
ustedes prohíben la venta en pimpinas, nadie se opondrá a esta medida, pero
si acceden a una sola persona, estarán anarquizando esta distribución y
perderían el control de quienes les respetamos.
msilvaga@yahoo.com
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