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Caracas, 19 Ago. Venpres (Félix Amaya).- Admiten que hubo violencia de parte y parte y no excusan a los llamados "pistoleros de puente Llaguno", pero sostienen que son presos políticos e insisten en mostrar pruebas de que fueron heridos y en algunos casos, torturados por funcionarios de la Policía Metropolitana (PM).
Edgar Márquez, Wilmar Pérez, Dalila Suárez y Tibisay Planchart dicen que no han sido escuchados por la prensa nacional y exigen sus derechos "porque todos somos venezolanos". Planchart, esposa del locutor de la emisora comunitaria Radio Perola, Nicolás Rivera, relató que su cónyuge se encontraba en las inmediaciones de Miraflores como reportero y explicó: "él salió a trabajar porque tenía guardia en el Inam (Instituto Nacional del Menor) “Carolina Úslar”, ubicado en la parroquia Antímano, tanto el 11 como el 12 de abril, y luego llegó a la casa.
Fue cuando se presentaron unos funcionarios, quienes se identificaron como PTJ, según ellos, “cumpliendo órdenes de Miguel Dao y del presidente Carmona”. Lo encapucharon con el suéter que tenía puesto, lo ruletearon un rato y luego allanaron la casa, sin orden para hacerlo ni la presencia de un fiscal. Después que me obligaron a abrir la puerta nos sometieron y nos golpearon en presencia de los padres y hermanos de Nicolás", comentó.
Pero lo que cuenta con más asombro Tibisay Planchart es con el descaro que le pusieron al frente a su esposo, un funcionario "se sacó una bolsa de balas de su bolsillo, la metió en el bolsillo de Nicolás y luego vino la satanización a través de los medios de comunicación. Él está preso y lo acusan de haber asesinado a estas personas, pero nadie sabe dónde está el arma con la que dicen disparó. Si es cierto que hay un video con su cara, muéstrenmelo, al igual que el arma", refutó.
Al igual que Tibisay, la experiencia del Wilmar Pérez no fue menos traumática y asegura haber sido víctima de los abusos policiales por parte de funcionarios de la PM el 11-A. "No estaba en ninguna concentración porque mi oficio es vender pescado. Yo responsabilizo a la PM porque eran los únicos que tenía al frente de mí en la esquina Muñoz. Cerré y me retiré porque en ese momento los rumores de que venían personas armadas eran muy fuertes. De manera ingenua me acerqué hacia los PM, porque pensé que me iban a proteger y fue cuando me dispararon".
Sin embargo, las agresiones de las cuales estas víctimas se quejan no han sido causadas sólo por funcionarios policiales. También el gremio médico ha recibido sus críticas. Márquez no comprende por qué profesionales de la salud lo trataron de esa forma despectiva, "incluso médicos residentes me decían que me iban a arreglar el brazo para que siguiera disparando por Chávez, cosa no cierta, porque yo no tengo ni he tenido armas".
Sólo un fin parece motivar a estas víctimas que ya fundaron su ONG, llamada Asociación Víctimas del 11- A, y es la equidad en la impartición de justicia."Para nadie es un secreto que hubo violencia de lado y lado, nosotros sólo exigimos que las injusticias cometidas contra nosotros también sean castigas porque todos somos venezolanos".
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La fuente original de este documento es: http://www.venpres.gov.ve ( Venpres)
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