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Ante una multitud arremolinada de aproximadamente 30 mil personas, reunida en la avenida Urdaneta, frente al Palacio de Miraflores, el presidente Chávez habló al pueblo desde un balcón central del edificio gubernamental.
El presidente celebró el triunfo en el Referendum, basado en los datos preliminares ofrecidos por el Presidente del Consejo Nacional Electoral, Francisco Carrasquero, que le dieron 17 puntos de ventaja sobre sus oponentes, agrupados en la Coordinadora Democrática. Pero resaltó que ese triunfo le pertenecía, en primer lugar, a la Constitución Bolivariana, que "salió airosa de esta prueba a la que la sometieron" sus enemigos.
Seguidamente, hizo compartir ese mérito con el pueblo, "que garantizó con su esfuerzo, su constancia y su capacidad democrática", la derrota de "los enemigos de la Constitución". Este acto de celebración se hace a conciencia de que aún falta escrutar casi dos millones de votos. Pero nada podría voltear la tendencia marcada por el 94% de votos revisados. Uno de los resultados más llamativos de este proceso es la cantidad de abstencionistas. Resultaron más de los previstos.
La pelota cayó en Washington
Definió su victoria como "la victoria de los pueblos latinoamericanos y del Caribe" con quienes comparte el proyecto bolivariano de unidad continental.
Proclamó ante los enardecidos presentes ante el balcón, que se abría "una nueva etapa en la revolución bolivariana", signada la consolidación de los preceptos democráticos "contra el fascismo y el golpismo". La gente cantaba con algarabía, la canción de combate "Uh, ah, Chávez no se va", con ritmo de salsa.
Ya casi al final de su encendido discurso, se burló, al recordar una de sus promesas de campaña. "La pelota cayó en el centro de la Casa Blanca, le metimos un jonrón", dijo en lenguaje beisbolero el líder nacionalista latinoamericano, que mantiene a Washington en vilo desde 2002.
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