
Chávez y Flores supieron enviar palabras de aliento, que supo agradecer la madre del atleta.
Antes de salir de Venezuela, José, Eduardo, Andrés y Alexis prometieron a su madre que pintarían la casa para antes de la fiestas de Navidad.
Doña Aurelia Cova, madre del remero Alexis Cova, no pierde la esperanza de que esa promesa que le hicieron sus cuatro hijos se cumpla.
“La vamos a pintar. Yo sé que voy a regresar con mis cuatro hijos”, comentó ayer con firmeza durante el homenaje a uno de sus ocho hijos.
Acaso como ejemplo de entereza no derramó ninguna lágrima y, al contrarió, infundó coraje al resto del equipo.
Los Cova viven con su madre en la villa El Junquito, en Caracas. Pero sus obligaciones deportivas los mantienen separados.
Alexis estuvo entrenando durante dos años en Rumania y antes de viajar para El Salvador los cuatro hermanos junto al resto del equipo se entrenaron durante siete meses en la represa hidroeléctrica del estado de Portuguesa.
El pionero del remo en la familia Cova fue José Rafael , de 24 años, quien fue quien motivó a sus tres hermanos.
En el clan de los Cova también hay mujeres: Hilda, que viajó con su madre, y Aurelia, pastora de una iglesia evangélica.
“Mi presentimiento de madre me dice que mi hijo está vivo, está en las montañas. Yo no me voy de aquí hasta que aparezca”, repitió constantemente Aurelia.
Todos con Alexis
El remero venezolano desaparecido recibió un homenaje por parte de su familia y de los presidentes Chávez y Flores.
Fue la medalla de los Juegos. La que no se otorgó oficialmente, pero la que todos los aficionados le dieron ayer sin discusión en las aguas tristes del lago de Coatepeque.
Alexis Cova, el remero venezolano desaparecido, estuvo muy cerca de su madre y de sus hermanos durante el homenaje que le tributó la organización de los Juegos y al que asistieron los presidentes de Venezuela y El Salvador, Hugo Chávez y FranciscoFlores, respectivamente.
Cova desapareció la mañana del 20 de noviembre luego de que volcara el bote en el que entrenaba junto a su hermano Eduardo y a sus compañeros Andrés Rojas y Miguel Vargas.
El homenaje
El tributo a Cova tuvo que demorar más tiempo del debido. Los fuertes vientos impidieron que el helicóptero del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aterrizara en las orillas del lago.
El polémico mandatario tuvo que aterrizar en Santa Ana y luego viajar escoltado hasta el lago. Su homólogo salvadoreño Francisco Flores y la madre de Alexis, Aurelia Cueva, junto a su hija Hilda, lo esperaban.
“No me voy de aquí hasta que mi hijo aparezca. Él está en las montañas, está muy débil pero lo vamos a encontrar, yo tengo mucha fe”, repetía Aurelia Cova mientras mostraba la fotografía de su hijo.
Chávez llegó cerca de las 9 de la mañana y presidió junto con Flores y ´la familia del atleta el breve pero emotivo homenaje.
El párroco de Comasagua, Luis Enrique Amaya, el mismo que bautizó al pequeño Hugo Rafael, el niño al que los sudamericanos ayudaron a nacer después del terrremoto, realizó una plegaria en honor a Cova.
“El que habita al abrigo del altísimo morará bajo la sombra del omnipotente...” oró el padre. Los presentes lo siguieron al unísono. Chávez mantuvo abrazada a la señora Cova.
Después de recitar el Salmo 91, el mandatario “bautizó con champán, como se estila en náutica, el nuevo bote de la Federación Salvadoreña de Remo, que a partir de ese momento se llamará “Alexis Cova”.
El presidente Flores hizo lo mismo con otro bote nuevo que lleva inscrito su nombre.
Testigo silencioso del homenaje fue el lago de las lágrimas, que sigue sin dar una respuesta sobre Alexis Cova. Aunque Cova estuvo presente en el ánimo de todos los congregados. Y ganó oro.
El mejor homenaje
El equipo de cuatro sin timonel de Venezuela participó con la mente puesta en su compañero
El equipo venezolano de “cuatro remos largos sin timonel” estuvo con Hugo Chávez antes de remar, en la misma ruta que más de una vez compartieron con Alexis Cova, durante los entrenamientos.
Después subieron al bote e hicieron lo que tenían que hacer: competir por Alexis y en su nombre.
Sebastián Aponza, Arnold Almeyda, Carlos Torres y Dixón Hernández, quien fue llamado para sustituir a Alexis, entraron los últimos en la meta, detrás de El Salvador, México y Guatemala, pero su coraje para hacer la prueba favorita de Alexis quedó reflejada en cada remada de los 2 mil metros que recorrieron.
El esfuerzo de este joven equipo “llanero” sólo bastó para demostrar que la tragedia de su compatriota Alexis Cova los ha unido más y que al Coatepeque lo retaron con gallardía.
Y aunque la medalla que los venezolanos pretendían entregarle a su desaparecido compañero no llegó, los aplausos del público fueron suficientes para considerarlos ganadores. Por puro coraje.