(VIDEO) Ponencia de Miguel Ángel Pirela durante el Foro "Claves para el encuentro de la fuerzas revolucionarias"

Miguel Ángel Pirela (foto de archivo)

Miguel Ángel Pirela (foto de archivo)

Credito: VTV

Caracas, 27 de julio de 2011.- En el Centro Internacional miranda se realizó el Foro " "Claves para el encuentro de la fuerzas revolucionarias", conozca la interesante ponencia de Miguel Ángel Pirela y el video que presentamos a continuación.

Sintetizaré mi alocución en diez puntos fundamentales para tratar de ser breve y conciso.

Punto uno: Luces y sombras de la Revolución Bolivariana.

Era así como hace dos años quisimos llamar a aquel encuentro de intelectuales. Es realmente una gran responsabilidad y al mismo tiempo un gran reto, más emotivo que intelectual, encontrarnos aquí dos años después, pues ese encuentro de “intelectuales”, en el mejor sentido de la palabra, dejó muchas heridas en muchos de nosotros y sobre todo porque planteo, aunque es un poco odioso, que hubo dos eventos. El evento en cuan total y después aquellos que reafirmaron lo dicho en el evento en los días y semanas siguientes, que no fueron todos.

El Presidente (Hugo) Chávez con las palabras de ayer, palabras humildes y profundas, de alguna manera curó muchas heridas. No tanto en quienes participamos en ese evento, sino en aquellos que de alguna manera tomaron como bandera muchas de las cosas dichas y que durante dos años estuvieron trabajando a la luz de un pensamiento crítico, en el sentido etimológico; un pensamiento de ruptura, un pensamiento que hace daño al expresarlo y que finalmente al actuarlo hace mucho bien, por lo cual para mí tiene una fuerte carga emotiva estar aquí el día de hoy.

Punto dos. Dos años, pensamiento crítico y un pensamiento que se inscribe en una coyuntura que tiene que ver con la salud del Presidente Chávez y vaya si es difícil replantear un pensamiento crítico, es decir, un pensamiento que crítica en una situación tan difícil como esta. Esto plantea otro reto más, tanto moral como político.

Es por eso que queremos hablar de crítica leal y crítica comprometida. Soy de aquellos que piensa y creo que humildemente lo trato de hacer diariamente en “Cayendo y Corriendo”, que no es momento de reacciones bucólicas o de tristezas de telenovela o de incertidumbres de corredor. Creo que ese vivir viviendo nos puso frente a la coyuntura de un Comandante Chávez con una enfermedad por lo demás grave.

Ya hablaré de eso, porque ayer me decía un amigo que esa enfermedad tiene más sano que nunca al Presidente Chávez espiritualmente y que esa enfermedad nos está curando a todos nosotros. Creo que a dos años de ese evento de Luces y Sombras de la Revolución, hoy más que nunca se hace indispensable pensar y actuar a partir de un pensamiento crítico.

Quienes, y los hay, quieran interpretar esta coyuntura propia de la vida, la enfermedad es algo inherente a la vida, para uniformarse, pararse firmes y seguir órdenes sin pensamiento, porque tenemos que ser leales hoy más que nunca al comandante; lo que hacen es utilizar la enfermedad del Presidente Chávez para, otra vez, tratar de que todos pensemos de la misma manera, cuando el primero que no está pensando de la misma manera y el primero que esta reviviendo, revisitando es el Presidente Chávez.

Entonces, difícilmente voceros nos pueden decir que hoy más que nunca tenemos que estar callados y ser disciplinados. Evidentemente, parto del principio de la indisciplina y de la indisciplinariedad. La indisciplinariedad tiene que ser, en este momento, un trabajo de honestidad intelectual con la Revolución Venezolana. La mayor disciplina que podemos donar en esta coyuntura es, precisamente, la de la indisciplinariedad.

Antes de pasar al tercer punto, de ahí hay algo que hace dos años me dolió muchísimo y fueron las benditas tres R que después fueron al cuadrado, al infinito, dividido entre seis, etc., etc., y el tema de la autocrítica.

Después del evento y de toda la polémica que creó, vinieron los vivos de oficio a plantear la autocrítica y las tres R, pero completamente vacías de todo contenido. Eran simples consignas, con todo el respeto por el deporte, propias de un derbi italiano entre la Roma y la Lazio o de un Caracas – Magallanes, en el cual uno dice ciertas cosas en medio de la emoción pero que finalmente no tienen ningún tipo de contenido político.

Entonces, la excepción que era la aplicación de las tres R y la excepción que era la autocrítica, se volvieron en un eslogan en la boca de todo el mundo y sigue siendo así. Ya no era “rodilla en tierra”, “patria, socialismo o muerte”; “a contra pelo, punta de lanza”. Ahora era las tres R y autocrítica y a partir de esa frase, sin ningún tipo de contenido, muchos de los revolucionarios se definían como revolucionarios.

Cada vez que se planteaba darle contenido a esos eslogans. Ahí entonces venía el que se tiene que callar, el que no es el momento, el que estamos en una coyuntura difícil. Entonces, las tres R y la autocrítica se convirtieron en una franela roja, simplemente eso.

Tercer punto. Para mí es el que estructura este discurso breve. Creo que tenemos que plantear de más en más un concepto de pueblo y más aún un concepto de pueblo amplio.

Los sectarismos han hecho mucho daño a la revolución. Como lo ha dicho Víctor Álvarez y tiene años repitiéndolo, mientras una economía venezolana se hace de más en más capitalista y privatizadora, privatizada y privatizante, es decir, que hay oligarquías que se han hecho multimillonarias durante doce años de revolución; hay un sector que se dice revolucionario y cuando vamos a escudriñar en el contenido, en la semántica, en el sentido de la palabra “revolucionario” es: soy revolucionario y por serlo, ustedes no lo son, cayendo en el principal error del ABC de la política.

Hablando del pueblo amplio, la política es el acto de seducción por antonomasia. Política quiere decir seducir, el acto político es un acto erótico, de convencimiento del otro. Eso es lo que le da sentido a la política y nosotros en Venezuela escogimos el camino más largo, que es el de la democracia participativa y protagónica, es decir, escogimos el camino de la política con “p” mayúscula.

Ahora difícilmente podemos definir revolucionario como un elemento exclusivista y hay muchos que definen el hecho revolucionario a partir de una metodología del Country Club. Los revolucionarios son un grupo pequeño escogido acaso por una divinidad, con un carné que vaya usted a saber quién se lo ha dado y donde sólo entran pocas personas.

Hay un paralelismo entre ser revolucionario y el Country Club, quizás es por eso que el Country Club no se ha tocado, hasta ahora, y siguen jugando tres personas en el Country Club. Entonces, esos mismo tres que juegan son los tres, cuatro o siete que están jugando en la política venezolana desde el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) o desde la extrema izquierda.

Sacan comunicados y artículos todas las semanas, en los cuales nos dicen qué es ser revolucionario y cómo se debería comportar un revolucionario. ¡Qué se vayan al carajo! Porque esto no tiene absolutamente nada que ver con la política como elemento de seducción y convierten a la revolución en una religión exclusiva, como aquellas religiones en las que no se trata de convencer a nadie porque nacieron así. Entonces, hacen de la república y el partido una aristocracia en el sentido epistemológico. El poder en manos de los virtuosos, en manos de los revolucionarios.

El concepto de pueblo amplio debe ser retomado, porque la principal responsabilidad que tenemos de cara a 2012 es seducir al mayor número de gente posible, porque escogimos el camino electoral y los votos se cuentan. Hasta que se demuestre lo contrario, aquí debería gobernar, como desde hace doce años, una mayoría de personas, es decir, una suma mayor a la minoría y disculpen la tautología.

Entonces, cómo es eso de que hasta hace poco aquellos mismos que precisamente se niegan al pensamiento crítico y que se dicen que son los únicos que piensan, quieren hacer de la política una actividad exclusivista.

Plantear un concepto de pueblo, que se extienda hacia la mayoría de los venezolanos, porque, evidentemente, doce años después los retos son muchísimos y como en toda relación humana, porque la política es una relación humana; hay decepciones, fracasos, alegrías, incertidumbres y no podemos pensar que estamos en diciembre de 1998, saliendo del fracaso colosal que fue la Cuarta República.

Ahora tenemos que seducir y demostrar en una relación erótica con el pueblo venezolano, que somos nosotros mismos, vamos a sumar votos para ganar las elecciones.

Cuarto punto: Creación de cuadros de información.

Con las palabras del Presidente Chávez regresamos, una vez más, a otro de los grandes eslogan de la Revolución Bolivariana: “Tenemos que crear cuadros”, pero es igualito a las tres “R”, al “patria socialista o muerte”, al “contra pelo, punta de lanza”; no estamos creando realmente cuadros. La creación de cuadros no es solamente y ojalá se hiciera, un acto teórico. Es un acto de teoría y praxis, los cuadros se crean dándoles responsabilidades.

Los cuadros se crean dando la posibilidad a estas personas de asumir responsabilidades en todos los ámbitos, no sólo estoy hablando del gobierno, se trata también de intentar acabar finalmente con la burocratización de las bases populares y sociales.

Los cuadros no nacen naturalmente, los cuadros políticos no son un fenómeno natural, son un fenómeno cultural, de cultivar, de arar la tierra, de regarla a la hora que es, de protegerla para que pueda crecer, por lo cual la actividad y creación de los cuadros hay que hacerla todos los días y no depende de un foro aislado cada cierto tiempo.

Punto cinco: Pueblo en la calle.

Esto lo discutí en las más altas instancias, hay que ser autocrítico y saber que desde hace al menos dos, tres años, se institucionalizó la calle. Quizás eso no se notó porque la oposición venezolana perdió la calle, pero nosotros la institucionalizamos. No sé que es peor.

La enfermedad del Presidente Chávez creó un revuelo sentimental, erótico, amoroso, en el pueblo venezolano y se vio en el despliegue cívico-militar del 5 de julio, al cual la gente fue espontáneamente. Se vio en la plaza “Diego Ibarra”, en la Fiesta del Bicentenario en el casco central de Caracas, a la cual el pueblo fue espontáneamente y eso se siente, es otro el ambiente y son otras las energías que se propagan. Tenemos que aprovechar eso.

El pueblo tiene que ser amplio y estar en la calle, porque un pueblo que no está en la calle no es un pueblo, es una suma de tele-espectadores que ven “Cayendo y Corriendo” o que ven un discurso del Presidente Chávez. El pueblo organizado es un pueblo organizado en la calle, sino no lo es, sino es simplemente una suma de individualidades.

Punto seis: Sinceridad en los medios de comunicación.

El pueblo no es tonto, casi siempre sabe muy bien lo que pasa y lo que quiere es la confirmación de su Gobierno de lo que pasa, y es precisamente el modelo de representatividad mediática que existe.

Si nos vamos en 2012 a medir en unas elecciones, son elecciones de representantes por lo que la democracia participativa y protagónica tiene un elemento de representatividad. No nos vengan a decir que es una democracia participativa y protagónica contraria a la representativa. La democracia representativa de la Cuarta República excluye a la democracia participativa y protagónica, pero ésta no excluye el elemento representativo.

El tema de los medios de comunicación en esta coyuntura, en la cual hay hechos gravísimos como el de El Rodeo, la salud del Presidente Chávez; amerita un respeto por el pueblo venezolano que muchas veces sabe lo que pasa y lo que quiere son detalles para armarse el cuadro.

Punto siete: Matrices de opinión sobre el Presidente Chávez.

Creo que la enfermedad del Presidente Chávez, y esto lo he expresado diariamente en “Cayendo y Corriendo”, quedará en los anales de la historia de la canalla mediática como quedó el golpe de Estado del 11 de abril, porque la canalla mediática nacional e internacional se ha comportado de forma estupenda como tal y, finalmente, se ha quitado la máscara y se ha sincerado.

Han hecho un tratamiento mediático del Presidente Chávez completamente deshumanizante, desprovisto de todo humanismo y eso ha sido determinante para la percepción, no solamente de los revolucionarios, de los chavista; sino de una parte importante de aquellos llamados nini e incluso de la oposición venezolana.

Punto ocho: El tema de la unidad.

Nosotros nos dejamos robar la palabra “unidad” por parte de aquellos que están más desunidos que nunca. No voy a caer en los detalles de una María Corina Machado que se acaba de lanzar, de un Rosales regresando cual héroe de Perú, de un Radonski que ya se ve como contrincante de Chávez y acaso lo sea, de un Leopoldo López que hace unas elecciones de Voluntad Popular, haciendo la campaña mediática, quizás, más inteligente de la oposición.

Nosotros nos dejamos robar la unidad, como nos dejamos robar el concepto de “democracia”, como nos dejamos robar el concepto de “libertad” por parte de una oposición que no es ni libre, ni democrática, ni, por cierto, unida. Entonces, tenemos que retomar, así como planteo el pueblo amplio, una categoría que tenga que ver con la unidad.

Escucho por ahí y quizá sea interesante la categoría de “unión”, de unión cívico-militar o de unión de un pueblo amplio contra la categoría de unidad, pero tenemos que darle contenido a las palabras, porque nos las van robando con estrategias de marketing político.

Punto nueve.

Tenemos hoy más que nunca que acompañar al Presidente Chávez en sus reflexiones autocríticas y dejar de un lado ese bendito chantaje con el cual nos tienen desde hace doce años coartados de expresar los que sentimos, una vez que el Presidente Chávez lo haya expresado.

Tenemos que expresarlo antes y expresándolo antes, quizás hace dos años, el Presidente Chávez dos años después lo suscribió, porque él hoy más que nunca da una lección de espiritualidad, de unidad, de grandeza humana y esto lo digo sin ninguna intención de endiosarlo.

El Presidente Chávez se quitó ese traje aristocrático, religioso, medieval, de la divinidad que muchos le habían puesto; se lo quitó y dijo: “aquí estoy, soy nada más y nada menos que un hombre, perdónenme por no haber cuidado mi salud”, imagínense ustedes eso. Y el pueblo cómo le responde, le responde en el Balcón del Pueblo después de tanta incertidumbre, mandándolo a descansar.

Díganme si esto no es creación de un vínculo político basado en la responsabilidad, de una redefinición de nosotros, ya no como robots revolucionarios sino como seres humanos que queremos vivir viviendo, que tenemos que hacer ejercicios, cuidar nuestra salud, descansar, tomar vacaciones; porque las revoluciones en el siglo XXI nacieron para que los trabajadores tomaran vacaciones.

Tenemos que cuidarnos porque el principal reto de un revolucionario es estar vivo para hacer la revolución, si no es la revolución de los anales históricos, de las estatuas y de los discursos en la academia de la historia.

Último punto.: Chávez está más sano que nunca.

El crecimiento espiritual del Presidente. Él mismo lo ha dicho en varias ocasiones, el revisitar muchas de sus decisiones, de sus humores, el pasar de tomar cuarenta tazas de café a tomar acaso una, el hacer ejercicios y poner a hacer ejercicios, incluso, a algunos ministros.

El Presidente Chávez con esta enfermedad se sana a sí mismo y nos sana a todos. Está sanando a un pueblo que en este momento, y lo digo con mucha responsabilidad, gracias a la coyuntura que se vive, trágica por cierto, del Presidente Chávez, se convierte en un pueblo amplio, porque hay gente que reza por el Presidente y que quizás hace un mes lo quería ver muerto.

Nos estamos humanizando y estamos humanizando la política. Creo que eso es trascendental para la creación de una fuerza unida que es precisamente la vocación de esta reunión; una fuerza unida, amplia, un pueblo amplio, un pueblo humanizado.

Un pueblo humanizado que según las palabras del propio Presidente Chávez tiene que repolitizarse, es decir, tiene que ver al otro ya no como enemigo sino como adversario político. Quienes siguen viendo al Presidente Chávez como enemigo, deseando todos los día y en todos los medios privados su muerte, simplemente pierden votos, que es lo que les interesa.

En 2012 tenemos que estar con un pueblo amplio en la calle, tenemos que estar más unidos que nunca y acompañar al Presidente Chávez en sus reflexiones autocríticas. Creo que es la mejor campaña que nos podemos plantear. Muchísimas gracias






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