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Muere en Valencia revolucionario malogrado por la guarimba golpista
Por: Isrrael Sotillo
Fecha de publicación: 23/06/04
imprímelo mándaselo a
tus panas
Valencia, 23de junio de 2004.- Luego de tres meses y medio de intensa
agonía falleció el militante bolivariano José Antonio Rodríguez Crespo; el
deceso se produjo en las primeras horas de la mañana de este miercoles en
el Hospital Angel Larralde del Seguro Social.

Rodríguez Crespo, fue una de las víctimas del desenfreno asesino del
oposicionismo venezolano que organizó la llamada "guarimba" en los últimos
días del mes de febrero del presente año para tratar de desestabilizar y
derrocar al gobierno revolucionario que lidera el Presidente Hugo Chávez
Frías.

Durante los más de ciento once días de la convalencia que lo postró en una
cama, debido a su estado cuadraplégico, se mantuvo firme, desafiando con
valentía a la injusta muerte que le proporcionaron los fascistas de la
Coordinadora opositora.

El Taxista Bolivariano, que era como lo llamaban en su comunidad de Brisas
de Carabobo en Naguanagua, había recibido una paliza con objetos
contundentes y apedreado junto con su familia el día 28 de febrero, por
parte de un grupo de criminales políticos, quienes enardecidos se ensañaron
contra su humanidad dejándolo moribundo por gritar, Uh... Ah.. Chávez no se
va..., esos días de convulsión golpista alentada por la CIA americana.

"Este es otro crimen cometido por el señor Bush en Venezuela", nos dice con
lagrimas en los ojos su esposa Luz Marina Bustamante, quien es estudiante
de la Misión Ribas al igual que el "camarada" fallecido. "Ese Diablo es el
autor intelectual de toda la violencia política que vivimos nosotros en
Venezuela" continúa explicándonos esta humilde mujer del pueblo, mientras
es consolada por una de sus hijas.

Esta muerte nos deja una varias lecciones a todos los luchadores
revolucionarios de este país. Primero: que la muerte puede sorprendernos en
cualquier lugar; Segundo: que como revolucionarios que somos la mayoría de
las veces nos morimos sólos y abandonados: El caso de este compatriota no
le importó a nadie, fue echado a olvido por la Revolución Bolivariana.
Porqué no reconocerlo, esa es la pura verdad; Rodríguez Crespo requería de
atención médica y de recursos para pagar el costosísimo tratamiento
recomendado y nadie quiso oir a su mujer y a sus hijos; no hubo institución
o personalidad alguna que lo asistiera en su camino al sepulcro; y Tercero,
que a pesar de todo vale la pena morir por lo que creemos.

Hoy, todos estamos en deuda con él y con todos los mártires de nuestra
revolución que dieron su vida por esta revolución. Este barquisimetano de
44 años, a quien le fue apagada su vida por manos cobardes, nos duele
adentro muy adentro de nuestra existencia; por eso, es que debemos duplicar
y hasta triplicar el esfuerzo en el trabajo revolucionario del día a día
para consolidar el Poder del Pueblo y evitar que hechos como estos se
repitan.

Lo más triste de esta tragedia, es que aún no se sabe quién o quiénes lo
mataron a golpes. La Fiscalía, de su lado, no ha mostrado interés alguno
por este caso; las investigaciones de la polícía científica, por otra
parte, están paralizadas.

¡Ojala! que con su muerte se genere una discusión política en la Asamblea
Nacional y se nombre una Comisión especial que indague acerca de la
identidad de los culpables y del porqué de la poca participación de los
organismos juridisdiccionales.

En esta hora estelar de la patria, la guarimba terrorista de la derecha
venezolana, nos aniquila a un compañero sin compasión alguna.

Ahí va rumbo al cementerio José Antonio Rodríguez Crespo, mártir
bolivariano, tu cadaver lo llevan en hombros hombres de boínas rojas; él
nos deja como recuerdo, tan solo, sus ganas de seguir viviendo para
construir un país donde haya, igualdad, paz y justicia.

También nos deja en la pared de su casa un retrato del Che Guevara
fumándose un habano; el mismo retrato que le regalara un militante del
Partido Comunista de Venezuela para que la revolución se te metiera en los
huesos y la conciencia.

Eterna será la deuda contigo hermano... sabemos que no habrá alivio en tu
alma hasta tanto Venezuela no sea verdaderamente libre y soberana.

Sabemos que estarás con nosotros en una de las trincheras de Santa Inés,
ahí en el fragor de la lucha, siempre valiente como buen revolucionario que
fuiste (IS).




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