|
Los líderes políticos y económicos del planeta acuden al tradicional encuentro de la ciudad suiza con el reto de orquestar la paulatina retirada de los estímulos monetarios públicos
Al menos según el análisis de no pocos gurús, la economía mundial ya está de regreso de su tortuosa y larga excursión hasta el mismísimo borde del abismo. Con notables excepciones, como la de la propia España, el sistema parece despertar del coma, gracias sobre todo a la inyección de una riada de fondos públicos en forma de estímulos fiscales y monetarios por importe de nada menos que de cinco billones de dólares -unos 3,5 de euros-. Y es justo la necesidad de apuntalar ese estado de incipiente recuperación la que alarga de manera muy considerable la lista de asuntos por los que los más ricos y poderosos del planeta habrán de interesarse en la cumbre que el Foro de Davos celebrará la semana próxima.
Quizás el mayor interrogante que se les
plantea en la cita de este año es cómo pueden los bancos centrales de
todo el mundo comenzar a retirar el apoyo monetario que reflotó a los
mercados en el año 2009 sin que la economía vuelva a caer en manos de
la recesión.
Por supuesto, sobre la mesa también estará el
empeoramiento en las finanzas de familias y Gobiernos, que llega
acompañado del espectro de los incumplimientos en el pago de la deuda
soberana y que, además, implica que la próxima etapa de la crisis será,
sobre todo, social.
Preocupación Social. Así lo explicó Klaus
Schwab, presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, que organiza
el encuentro en la ciudad suiza. «Como consecuencia de su situación de
deuda, los Ejecutivos han exprimido a los hogares y se han disparado
las cifras de desempleo», comentó Schwab con la mente puesta en la
inmensa deuda de Grecia, que ha ocupado un lugar preponderante en los
mercados financieros durante las últimas semanas. No obstante, los del
Estado heleno no son los únicos números rojos en el Viejo Continente,
con unas finanzas tan precarias en conjunto que las agencias
calificadoras ya han advertido de que el crédito -incluso en el caso de
Estados Unidos- no es invulnerable en el largo plazo.
Tal cúmulo de adversidades explican por qué la asistencia de líderes y estrategas mundiales será más nutrida que nunca en el foro anual de Davos, que tendrá lugar entre el 27 y el 31 de enero. También las turbulencias son la razón de que, por el contrario, en esta ocasión los principales banqueros de Wall Street vayan a quedarse notablemente al margen.
Muchos
financieros estadounidenses están borrándose del evento por segundo año
seguido, en lo que constituye la mejor demostración de su mala
conciencia y de sus temores a dejarse ver por el lujoso resort
helvética en un momento en que son todavía fuertemente criticados por
su rol en la crisis planetaria y por los astronómicos sueldos e
incentivos que siguen pagando a sus ejecutivos.
LA PACIENCIA SE
AGOTA. El Foro presume de promover lazos entre las corporaciones y los
dirigentes políticos mundiales, así como las sociedades a las que
presuntamente representan, pero sus propias investigaciones sugieren
que la paciencia del público con las grandes firmas podría estar
acabándose si no lo ha hecho ya.
Un sondeo, basado en un cuestionario realizado a 130.000 personas a través de la red social de internet Facebook , permite concluir que solo uno de cada cuatro ciudadanos creen que las grandes multinacionales tienen una mínima ética a la hora de hacer negocios.
En todo caso, el encuentro de cinco días, este año convocado bajo el lema Repensar, rediseñar, reconstruir, no tomará decisiones, aunque sí reunirá a un amplio espectro de personajes, claves para buscar soluciones a los más agobiantes problemas globales.
Schwab, un profesor alemán de Negocios, fundó el foro hace 40 años, y su poder de convocatoria se refleja en la imponente lista de asistentes. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, abrirá el evento, que tendrá sesiones con el mandatario de Corea del Sur, Lee Myung-bak, y el primer ministro canadiense, Stephen Harper, que encabezan las cumbres de este año del G-20 y el G-8, respectivamente.
También, y en un presunto esfuerzo
para superar el fracaso de la Cumbre del Clima de Copenhague, celebrada
el mes pasado, el foro discutirá sobre el calentamiento global con el
dirigente mexicano Felipe Calderón, que encabezará la siguiente cita
climática, que tendrá lugar este mismo año.
