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Se erigieron unas 100 carpas, cada una capaz de albergar 10 personas, y las autoridades tienen más de 1.000 más disponibles en caso de que oleadas de haitianos abandonen su patria y sean interceptados en el mar, dijo el contralmirante de la Armada Thomas Copeman.
Las autoridades también hicieron pruebas con letrinas y reunían catres y otros suministros, dijo Copeman, capitán del destacamento que administra el centro de detención para sospechosos de terrorismo en Guantánamo, donde los militares estadounidenses tienen a casi 200 hombres tras las rejas.
Los trabajadores migratorios haitianos serían retenidos en el lado de la base opuesto al centro de la detención, separado por un cuerpo de agua y no tendrían ningún contacto con los prisioneros.
