Resulta que hoy en el diario Tal Cual salió un articulo titulado ¿cuanto aguantará Altamira?, en donde al final sale un datico muy bueno denominado el otro bunker. Resulta que los generales golpistas del 11-A duermen muy comodamente en el hotel Four Seasons, pero a los nuevos los ponen asinados en el estacionamiento de la Plaza Altamira, con un solo baño entre otras incomodidades.
Entonces estos miltares de bajo rango sí le deben rendir subordinación a los generales golpistas, mientras que estos ultimos no reconocen a su comandante en jefe. ¿Quién les manda a estos militares sumarse con los golpistas? Mas de uno ya deben estar arrepentidos.
AQUI LES DEJO LA PARTE DEL ARTICULO:
El otro búnker
A pocos metros del búnker improvisado en el estacionamiento de la Plaza Altamira para dar alojamiento a los militares rebeldes, se encuentra uno de categoría cinco estrellas, el del hotel Four Seasons. El primero de los albergues da refugio a los oficiales subalternos y el otro a los generales y coroneles. Uno que otro oficial con grado de mayor también tiene el privilegio de pernoctar allí.
Los subalternos deben dormir en colchonetas y hacer colas para utilizar un baño donde escasea el agua, los generales duermen en camas matrimoniales y cuentan con duchas de agua caliente.
La entrada del albergue para subalternos es custodiada por cuatro efectivos de la Policía Metropolitana con uniformes desgastados y sin armas, a diferencia de los custodias apostados en una puerta corrediza en la entrada del hotel. Allí, dependiendo de la hora, son observados diferentes jóvenes vestidos de civil, con ropa de marca y chalecos antibala debajo de su ropa.
Tanto en el sótano como en el hotel es común un gran desfile de amigos, parientes y familiares de los uniformados. En el primero, la ropa es más humilde y las damas lucen menos joyas en sus manos.
Lo que sí es igual para todos es la comida. En los dos sitios se alimentan con las provisiones que panaderías, restaurantes y vecinos llevan. A la hora de comer no existe la diferencia del grado. La mayoría de las veces, un mesón de madera que está en el búnker del estacionamiento reúne a subalternos y superiores por igual. Un soldado del Ejército, quien prefiere no revelar su identidad, considera injusta las otras diferencias y precisa: "Todos estamos aquí por una misma causa. No queremos a Chávez ni lo que hace en nuestra Fuerza Armada. Pero los generales nos siguen tratando igual. Sabemos que les debemos respeto, pero no creo que sea justo no dormir con las mismas comodidades".
SI LO QUIEREN LEER COMPLETO:
http://www.talcualdigital.com/ediciones/2002/11/01/f-tal.asp?pv=f-p3.htm&st=f-p3s1.htm