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Reportaje Especial de ADITAL
Los recorridos de Freddy Bernal: de oficial de policía a líder revolucionario
Por: ADITAL / Agencia de Prensa Brasilera Frei Tito
Fecha de publicación: 12/12/03
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Buenos Aires, Argentina - Claudia Korol para Adital - Freddy Bernal, alcalde de Caracas, llega mañana a Buenos Aires, invitado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo a participar en la Marcha de la Resistencia. Durante los días en que se desarrolló el Congreso Bolivariano de los Pueblos en Caracas, recibió a Hebe de Bonafini, presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, en el acto en el que la distinguió como ciudadana ilustre de Caracas. El 11 de diciembre, Freddy Bernal retribuirá la visita en Buenos Aires, donde será uno de los oradores en el acto de cierre que se realizará al final de la misma, después de las históricas 24 horas de movilización en la Plaza. Este año el evento se realiza con las consignas "Por el no pago de la deuda externa. Por la unidad latinoamericana". Reproducimos a continuación los fragmentos más destacados del apasionante relato realizado por Freddy Bernal a Hebe de Bonafini, en el que relató el proceso personal que lo llevó de ser un cuadro de la policía venezolana, experto en contrainsurgencia, a su compromiso actual con la Revolución Bolivariana.

"Yo fui oficial de policía, graduado en la Academia Nacional de Policía. Ayer cumplí 11 años de la rebelión cívico militar. Cuando yo me rebelé era el jefe del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía de Caracas. Me rebelé por la inmensa corrupción que había en la policía, y porque la policía era utilizada como instrumento de represión del pueblo. Nosotros nos rebelamos y luego fuimos a la clandestinidad. Estuve en la clandestinidad como un año y medio, perseguido por todo el país. Después estuvimos en las cárceles, presos, metidos en los calabozos de los cuerpos de inteligencia, tratados como si fuéramos animales. Vivimos cinco años muy fuertes de represión del gobierno dizque democrático del Doctor Caldera.

A mí me formaron para defender la democracia "de ellos" a sangre y fuego. Así nos formaban en la escuela de oficiales de policía. Eso lo permitía "su" constitución. En la constitución nuestra -a mí me tocó defender todos los conceptos de seguridad- yo introduje el concepto de seguridad ciudadana y no de seguridad del Estado. Antes "seguridad" era defender al Estado a sangre y fuego; ahora es seguridad de los ciudadanos.

Yo introduje en la Constitución elementos de la participación ciudadana en la preservación de la vida y de los bienes de las personas. En la Asamblea Constituyente yo era Vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos. Y yo he dicho una cosa: yo conozco las dos caras de la moneda. Yo sé lo que es perseguir, y lo que es ser perseguido. Durante unos años la democracia representativa me mandó a mí a perseguir a los revolucionarios. Y durante 10 años fui perseguido por la democracia representativa, torturado, allanado, metido en las cárceles, buscado vivo o muerto. Mis hijos sacados pequeños a las 9 de la mañana para llevarlos presos, para torturarme.

¿Cómo se produjo el cambio, en mi caso? Voy a dar unos ejemplos. En la Escuela de oficiales de policía, yo fui el número 1 de mi promoción, fui un buen estudiante. Cuando era oficial, a los meses, me mandan a un servicio en el Hipódromo. Yo era muy estricto con el cumplimiento de la ley. Me dice el oficial jefe, al final de la jornada: "¿Y cómo te fue?" "Me fue bien." "¿Cuánto te tocó?". Yo no lograba entenderlo. "¿Cuánto ganas tú?". "Dos mil cuatrocientos treinta y tres bolívares al mes". "Toma cinco mil por el día de hoy". Yo no lograba entender qué me quería decir ese jefe. Eso fue al mes de graduado. Luego hice otro servicio en el Hipódromo a los quince días, y metí preso a los mafiosos, a la Banca suiza -como le dicen-. Eran 20. Se armó un escándalo muy grande. Yo los tenía en una oficina. Viene un jefe policial y me dice que los soltara. Yo los solté y los volví a meter presos por otro lado y los escondí. Se formó un escándalo grande. Me llama el jefe policial, delante de todos los mafiosos, y dice lo siguiente: "Señor, yo quiero que ustedes entiendan que este oficial es recién graduado, y por lo tanto no entiende cómo son las cosas." El culpable era yo, y me produjo el escarnio ante todos los mafiosos. Fue la última vez que me enviaron de servicio al Hipódromo.

Yo empecé a ver que la policía era un instrumento inmenso de corrupción. Entonces conformé clandestinamente el "Movimiento Policial Bolivariano". Comencé a investigar cosas. Al año me condecoraron porque desmantelé una banda de 21 oficiales corruptos de la policía, que se ocupaban de lanzar atracos, mafias, cobrar protección. Me condecoraron, pero la gente dejó de hablarme. Tuve que aceptar que en la policía, la corrupción era la regla y la no corrupción era la excepción. Decidí luchar contra la corrupción dentro de la policía. Comencé a formar un movimiento policial clandestino, que denunciaba la corrupción en la policía desde adentro. Sacábamos panfletos, los mandábamos a la radio, a la TV. Pero como yo era buen oficial, siempre estuve al lado de los grandes jefes policiales. Ellos me mandaban a mí a investigar ese movimiento clandestino que dirigía yo mismo. Y me prepararon: me mandaron a Nicaragua, El Salvador, Colombia, a especializarme.

Yo no conocía a Hugo Chávez. Hugo Chávez formó el Movimiento Bolivariano Revolucionario el 17 de diciembre de 1982; y yo creé el Movimiento Policial Bolivariano, el 16 de julio de 1984. No nos conocíamos, nos conocimos 10 años después. Eran dos caminos diferentes, pero el mismo objetivo. Desde adentro de la Policía pudimos hacer cosas para proteger a mucha gente. En el alzamiento militar del 89, el Caracazo, nosotros salimos a la calle, y la orden era: "disparen primero y averigüen después". El hecho de tener nosotros un movimiento dentro de la policía, evitó que la policía matara a la gente. Lamentablemente fue el Ejército el que mató a la gente en esa oportunidad. Nosotros organizamos un alzamiento policial, el 10 de junio de 1989. Rebelamos la policía, y yo me enfrenté al Ejército. Nos caímos a tiros con el Ejército. Pero como yo era de los más nuevos me perdonaron. Echaron a todos los jefes y me dejaron. Yo seguí echando bromas durante diez años más, hasta que el 4 de febrero, cuando hay un golpe de estado dirigido por el Presidente (se refiere a Hugo Chávez NR), la insurrección, yo fui tan sorprendido como todos los demás, porque no conocía al movimiento. Intenté conectarme con ese movimiento estando Chávez en la cárcel, y al otro alzamiento me puse a la orden. Le escribí por carta: "yo le pongo a la orden la policía, para evitar que la policía se enfrente con las fuerzas rebeldes de las Fuerzas Armadas y que se enfrente al pueblo. Yo le neutralizo a la policía". Teníamos un movimiento de 70 oficiales y 4000 funcionarios. Diez años construyendo eso. Sin embargo yo no era revolucionario todavía. Era un hombre institucionalista. Yo lo que hacía era luchar contra la corrupción, tratar que se defendiera la ley, el orden; pero no era revolucionario. Yo me hice revolucionario después del alzamiento militar. Cuando fui a las calles. Yo era experto en tomar la Universidad, en capturar a los encapuchados de la Universidad, en tomar los bloques revolucionarios de la ciudad de Caracas. Y ellos fueron los que me guardaron a mí en la clandestinidad. Con los que yo me enfrenté muchas veces en la Universidad, me guardaron, me dieron comida, me trasladaron por todo el país, me escondían. En esa lucha, conociendo a quienes yo me enfrenté en todos esos años, fue donde yo me fui haciendo revolucionario, no antes.

Fui entrando poco a poco en ese proceso tan complejo e inédito de Venezuela. Yo me acuerdo una vez en una montaña, por allá, nos reunimos las siguientes personas: un teniente coronel del Ejército buscado por el gobierno, un ex guerrillero, buscado por el gobierno, uno de los que dirigían a los encapuchados de la Universidad, buscado también. Yo, jefe de policía, buscado. Todos estábamos juntos buscados por el gobierno. Se produjo ahí este diálogo. El teniente coronel le preguntaba al ex guerrillero, que era Carlos Lanz, lo siguiente: "hace 20 años yo te cerqué a ti en tal montaña, tú me mataste un capitán. ¿por dónde te escapaste? ¿verdad que fue por el río?". Y él le dice: "sí, yo tuve que matar a un capitán de los tuyos, y tú me mataste tantos guerrilleros. Nos escapamos por tal puente". "iYo sabía que se habían escapado por ese puente!". Y en la conversación entre los de la Universidad y mi persona, me dicen los de la Universidad: "Mira, una vez tú lanzaste un allanamiento a la Universidad, y nosotros herimos a un policía." "¡Ah! ¿Fuiste tú? Ése era mi compadre, y le diste un tiro en la nalga". Así ha sido el proceso en Venezuela, así de complejo. Ahora estamos en un mismo equipo todos: militares, civiles, ex guerrilleros, intelectuales, gente de clase media, empresarios, gente humilde. Como un solo hombre y una sola mujer. Porque nunca en Venezuela los factores de cambio habían estado tan unidos, y el factor fundamental para esto ha sido Hugo Chávez, que es el hombre que ha logrado amalgamar a todos esos sentimientos de cambio.

Nosotros elegimos el camino de la democracia, y éste es nuestro marco de referencia. No habrá nada ni nadie que nos haga salir de ese camino. No habrá provocación alguna interna, externa, nacional, internacional, que nos haga salir de ese camino. Porque nosotros sabemos que nuestro mejor capital es que éste es un proceso de cambio revolucionario pacífico y democrático. Aunque ellos pongan bombas, aunque ellos nos ataquen, nosotros no vamos a caer en las provocaciones.

Por voluntad del pueblo, yo fui diputado, miembro de la Asamblea Constituyente y hace tres años soy Alcalde de Caracas. Yo nunca había sido de ningún partido, ni de izquierda ni de derecha. Era un oficial graduado en la Academia Nacional de Policía: Me he hecho un revolucionario al calor de la lucha del pueblo. He ido aprendiendo al calor de la lucha. No hubo mucho tiempo para leer muchas teorías sobre revoluciones, no nos ha dado tiempo. En Venezuela los últimos diez años han sido muy agitados. Hemos salido de una cosa para entrar en otra.

Este Palacio (se refiere a la Intendencia) era emblemático. Aquí el pueblo no había entrado en 150 años. Cuando ganamos la Alcaldía de Caracas, hace tres años, abrimos las puertas. Entró el pueblo, completo. Entró aquí al Palacio, se sentó en estas mismas sillas. Tocaban las paredes, los muebles. 150 años esperó el pueblo para entrar en este Palacio. Hemos hecho un esfuerzo para que el pueblo sienta que llegó al poder. Que el pueblo sienta que puede venir aquí. Que puede ser escuchado el día que sea, a la hora que sea. Que los funcionarios públicos que estamos aquí estamos para servirlos a ellos y no para que ellos nos sirvan a nosotros. Y aunque ésta es una ciudad con múltiples problemas, de pobreza, de delincuencia, de infancia abandonada, de drogadicción, aquí hacemos un esfuerzo inmenso, lo más que nos da humanamente, para responderle a la gente.

Tuvimos momentos muy difíciles como el año pasado, cuando tuvimos que defender el proceso con mucha fuerza. Cuando dieron el golpe de estado al Presidente, el 11 de abril, el primer funcionario allanado fui yo, a nivel nacional, fue allanada mi casa. Se hicieron 125 allanamientos en el país para buscarme buscado vivo o muerto. Porque yo soy un hombre comprometido con el proceso y con el presidente. Lo he dicho, y lo he repetido: si el barco de la Revolución Bolivariana se hunde, yo no salto, yo me hundo con el barco.

Y en verdad estamos unidos con el pueblo, y eso nos permitió salir adelante del golpe de estado, del paro petrolero, aguantar la crisis económica. Poco a poco hemos ido saliendo adelante. Tenemos una serie de problemas sociales que están impactando a las grandes mayorías. Pero con gran satisfacción yo puedo decir que el programa Barrios Adentro, que se creó en la Alcaldía de Caracas y que articula una serie de programas sociales, hasta este momento ha atendido a casi un millón de personas de los sectores populares. De aquí a marzo los programas sociales habrán tocado a un millón cuatrocientas mil personas de la ciudad de Caracas. Todos los sectores excluidos de la ciudad de Caracas, habrán sido tocados por los programas sociales. A nosotros ni paro, ni golpe de estado, ni apoyo extranjero, ni grandes compañías nos van a amilanar. Este pueblo dio un paso fundamental, y no va a retroceder.

* Claudia Korol es corresponsal de Adital en Argentina.


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