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A poner sus barbas en remojo los dueños de medios venezolanos
El Tribunal Internacional condena a perpetuidad a dos directivos de medios de comunicación por "conspiración" e "incitación al genocidio"
Por: Argenpress
Fecha de publicación: 05/12/03
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El Tribunal Internacional condena a perpetuidad a dos directivos de medios de comunicación por "conspiración" e "incitación al genocidio"

Una medida ejemplarizadora adoptada en la sufrida Ruanda, pequeño país que ha padecido largos años de colonialismo sostenido en base a promover enfrentamientos tribales, étnicos y religiosos, llegando al genocidio de pueblos enteros, ha sorprendido al mundo.

La sentencia, que no admite apelación, la aplicó el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), es decir, se trata de un cuerpo integrado por juristas de distintos países.

Esta noticia probablemente cause escándalo en los medios de difusión que suelen exagerar las denuncias de 'peligra la libertad de prensa' ante cualquier insinuación de proponer algún tipo de reglamentación o responsabilidad a quienes tienen la responsabilidad de la difusión de opiniones y noticias.

Por ello, es posible que sea poco difundida internacionalmente la novedad. Toda una revolución en la materia. Además, es oportuna en la actual situación política y social de la Argentina, donde no escasean quienes se empeñan en magnificar situaciones que pueden llevar a la violencia y al caos, agitando el fantasma de supuestos desbordes el próximo 20 de este mes de diciembre, con motivo del aniversario de las muertes callejeras que llevaron a la renuncia del presidente Fernando de la Rúa.

Los condenados a las penas máximas en Ruanda no son simples redactores sino directivos y propietarios de empresas de comunicaciones y, paralelamente, con otros intereses económicos. Es decir que no utilizaban su influencia difusiva como un medio cultural e imparcial, sino criminalmente, en defensa de beneficios y privilegios propios y de minorías poderosas.

Los hechos ahora condenados ocurrieron hace 10 años, en 1994, provocando la muerte de más de medio millón de personas y más de dos millones de exiliados que corrían a países vecinos, hambreados, perseguidos por fuerzas asesinas que cometían al mismo tiempo todo tipo de atrocidades. Estos casos han sido frecuentes en colonias africanas, donde las grandes multinacionales imponen su ley, y aun lo siguen haciendo, con ejércitos propios mercenarios.

El hecho de tener petróleo, maderas caras, caucho, diamantes, etc. se convirtió en una maldición, con impuestos gobiernos corruptos desde lejanas metrópolis de grandes potencias, llevando muerte y desolación a muchos pueblos del continente negro, con regímenes de trabajo esclavista, con asesinatos y castigos corporales.

Por primera vez, gracias a tribunales internacionales, se ha hecho justicia, aunque no plena. Personalidades europeas y norteamericana han denunciado estos hechos durante años, pero recién ahora se logra una primera sentencia.

Desgraciadamente no alcanza a las fuerzas armadas de las naciones explotadoras, estacionadas allí como verdaderas ocupantes, bajo el hipócrita rótulo de 'misión de paz' o 'por razones humanitarias'. Ferdinand Nahimana (53 años), uno de los condenados a perpetuidad, al cometer sus delitos era director del grupo Radio y Televisión Mil Colinas (RTLM). Assan Ngeze (42 años), también ahora con cadena perpetua, era jefe de redacción de la revista Kangura. Jean Bosco Barayagwiza (50), condenado a 35 años de prisión, es fundador de la mencionada empresa Radio y Televisión Mil Colinas (RTLM).

Los cargos que alcanzan a los tres sentenciados son; 'genocidio e incitación pública a cometerlo a los llamados medios del odio, conspiración para cometer genocidio y crímenes contra la humanidad en las modalidades de persecución y exterminación'.

Según el madrileño diario El País de hoy 4 de diciembre, entre las argumentaciones de la sentencia destaca: 'Ustedes sabían del poder que tenían las palabras y en lugar de usar medios legítimos para defender su patriotismo, optaron por el genocidio'. También sostiene, refiriéndose a la radio, que era 'el medio de comunicación que llegar a más gente en Ruanda'.

Las defensas de los condenados se basaba en que no tenían intención de llegar tan lejos en sus consecuencias, pero no les sirvió el pretexto. Quien siembra odio y alienta la violencia o la represión no debe olvidar que es fácil comenzarlas pero impredecible la amplitud que pueden tomar, incluso alcanzar a los propios empujadores.




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