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Caracas, 29 de octubre. Un grupo de personas opositoras al gobierno de Hugo Chávez Frías se agruparon ayer alrededor de la sucursal de Movilnet ubicada en la calle New York de Las Mercedes para "cacerolear" a Ana Ávalos, la esposa del vicepresidente José Vicente Rangel, quien supuestamente estaba presente en el lugar. Sin embargo, los carmonistas se llevaron una gran desilusión al descubrir que habían sido mal informados por una empleada de Movilnet.
El alboroto comenzó cuando la mencionada empleada de la empresa de telefonía celular escuchó mal el nombre de una señora que acudió a la agencia a recibir servicio, salió de su lugar de trabajo y "alertó" a las personas que estaban en los alrededores. Seguramente pensó que la esposa del vicepresidente era una peligrosa terrorista internacional, o a lo mejor las políticas de la empresa de telefonía celular (de la cual muchos bolivarianos nos estamos apartando) indican que no debe brindársele ningún tipo de servicio a los "chavistas".
Pronto, las personas que estaban en un cafetín y en una heladería cercana, así como los carmonistas que transitaban por el lugar, comenzaron a sumarse a la improvisada protesta. "Ahí está, ahí está", decían los carmonistas señalando a diferentes señoras que estaban en el interior del local, a quienes acusaban de ser Ana Ávalos. "¡Sal, maldita chilena!", decían algunos. "¡Devuélvete a tu país!", decían otros.
Dos personas entraron a Movilnet y forcejearon con la señora, provocando el cierre de la agencia por parte de la vigilancia. Otros carmonistas rayaron el carro de la señora con unas llaves.
Finalmente, después de casi media hora de conmoción, la "eficiente" policía de Baruta hizo acto de presencia en el lugar, custodiaron a la señora y le permitieron retirarse. Es entonces cuando varias carmonistas "cultas" que conocen a Ana Ávalos por su carrera como escultora se dieron cuenta de que esa señora (que apenas llegaba a 40 años) no era la esposa del Vicepresidente. La señora incluso sacó y mostró su cédula, ganándose entonces los insultos de "¡cínica!" por parte de los manifestantes.
Algunos entonces comenzaron a retirarse decepcionados, mientras otros -los más agresivos- comenzaron a imaginarse todo tipo de historias de ciencia ficción, pensando que la empleada de Movilnet era una chavista que les jugó una broma o que tal vez el gobierno de Chávez utilizó tecnologías experimentales castrocomunistas cubanas para teletransportar a la Sra. Ávalos a otro lugar.
Definitivamente Chávez los tiene locos.
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