MIAMI (Reuters) - Brasil y Estados Unidos, hasta hace poco embarcados en una "batalla" verbal por el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), convirtieron en Miami las acusaciones en una firme alianza a la que buscan incorporar al resto de los países del hemisferio.
"Estamos conversando civilizadamente y es evidente que cambiamos el clima entre los socios, los copresidentes," dijo Adhemar Bahadian, copresidente brasileño de las negociaciones para formar el ALCA, proyecto que crearí en el 2005 la mayor zona de comercio libre del mundo, desde Alaska a Tierra del Fuego.
Sin embargo, la súbita alianza entre Brasil y Estados Unidos por un ALCA flexible que permita que cada país asuma compromisos por su cuenta en asuntos espinosos como compras gubernamentales, inversiones y propiedad intelectual ha generado recelo en países como Colombia, Canadá, Chile, Perú y México.
Varios diplomáticos brasileños y funcionarios estadounidenses mantuvieron reuniones hasta altas horas de la noche del lunes con representantes mexicanos, chilenos y canadienses para intentar obtener apoyo a su propuesta de ALCA flexible.
"El trabajo de convencimiento sigue, es un proceso al que se sumarán los ministros," dijo en la mañana del martes un diplomático de Brasil.
Chile, Canadá y México, respaldados por países centroamericanos, que ya negociaron o negocian con Estados Unidos asuntos como compras gubernamentales o propiedad intelectual, objetaron la propuesta de un ALCA de varias velocidades.
Sostienen que esa flexibilidad debe tener dos condiciones: ser limitada en el tiempo o favorecer solamente a economías pequeñas, lo que excluiría a Brasil, la mayor de las economías de América Latina.
Reunidos en Miami, los países que negocian la creación del pacto comercial -todos los del continente americano excepto Cuba- asistieron a un giro impensado hace tres semanas, cuando Brasil y Estados Unidos, las dos grandes potencias en la conclusión del acuerdo, se acusaron de obstaculizar el pacto hemisférico.
Los desacuerdos, las discusiones y las amenazas alcanzaron su clímax en octubre, cuando Estados Unidos dijo que el ALCA se haría con o sin Brasil.
Sin embargo, las acusaciones se convirtieron el lunes en un fuerte romance, cuando al comenzar las reuniones en Miami los dos países oficializaron su propuesta de un ALCA flexible, frente al espíritu original del acuerdo, que concebía un pacto en el que todos los países, sin excepción, estuvieran regidos por las mismas normas comerciales.
"Desde Cancún para acá hubo una animosidad muy grande. Todo ese clima se disipó," dijo Bahadian, aludiendo a la responsabilidad que se le adjudicó a Brasil por el fracaso de la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en septiembre en esa ciudad del caribe mexicano.
"La alianza entre Brasil y Estados Unidos sirve para evitar que en Miami ocurra lo que ocurrió en Cancún, nadie quiere que Miami fracase," explicó Barry Featherman, presidente del Inter-American Economic Council, organismo no gubernamental con sede en Washington dedicado a promover el desarrollo económico en los países latinoamericanos.
Durante esta semana, los negociadores de los países americanos discutirán en Miami la propuesta estadounidense-brasileña, que debe orientar la fase final de las negociaciones para el ALCA.
Las deliberaciones, que concluirán el viernes con una declaración de los ministros de Comercio de los 34 países, se realizan bajo una fuerte custodia policial ante eventuales protestas de sindicatos y organizaciones opuestas a la globalización y al libre comercio.
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