Titular ambigüo del Diario Últimas Noticias respecto al Metro de Caracas sugiere que bajas tarifas afectan operatividad del Metro de Caracas
(VIDEOS) Diario Últimas Noticias indica que baja tarifa afecta operatividad del Metro de Caracas
Los sistemas de Metro en las grandes ciudades muestran siempre grandes cantidades de usuarios, Caracas no es la excepción.
Credito: UN
Credito: Sitio Web Metro de Caracas
Caracas 29 junio 2008 / Ya son varios los días que aparecen algunos reportajes del diario Últimas Noticias realizando críticas a nuestro principal medio de transporte, ("El Metro de Caracas entre fallas eléctricas y calorones" / 29.04.08), y "La solución para Caracas anda entre empujones" /(29.05.08); y es que ciertamente el servicio del metro aparece congestionado de usuarios a lo largo del día, pero a éste hecho no se le puede buscar su razón de ser de una manera superficial.
Los títulos utilizados por el diario son ambigüos y un tanto cínicos, ya que los textos de las notas, sólo describen el mal comportamiento de la ciudadanía y las incomodidades evidentes propias de un sistema de transporte masivo. La conclusión que cualquier lector puede sacar es que el bochinche, los empujones, etc., son culpa del Metro de Caracas. Nos parece que estos titulares ambigüos no son casuales, sino que conllevan determinada finalidad.
Para nadie es un secreto que el transporte superficial en la ciudad de Caracas es y ha sido un verdadero caos, prestador de mal servicio y de paso bien caro y es éste último aspecto, la clave mas importante que incide mayormente en las super aglomeraciones que sobre todo en horas pico inundan de gente las distintas estaciones del Metro. Por lo demás en todos los Metros de las grandes ciudades hay aglomeraciones. Por ejemplo en el Metro de Nueva York, hay aglomeraciones enormes, con la diferencia que la gente se comporta debidamente, porque cualquier infracción a las reglas, acarrea sanciones ejemplarizantes, y existe una vigilancia estricta que no perdona a nadie.
Por otra parte, resulta bien sencillo hacer la comparación: el transporte superficial en Caracas es atendido por autobuses que cobran 800 Bs / 8 Bs F, pero principalmente están las llamadas camionetícas que recientemente les fue aprobado un incremento en sus tarifas en donde el pago mínimo es de 1.200 Bs / 1,20 Bs F.
La tarifa mínima del Metro de Caracas es de 500 Bs / 0,50 Bs F.
El resultado es que el usuario se ahorra mucho mas de la mitad del costo del pasaje usando el Metro que cualquier otro medio de transporte, es entonces evidente el por qué están y seguirán estando llenas de gente todas sus instalaciones.
Como se apreciará, la diferencia para el bolsillo del caraqueño a la hora de tomar el transporte es fácil de analizar, mas barato, mas usuarios.
Finalmente nos preguntamos, ¿existirá un servicio de Metro en el planeta donde todo el mundo viaje cómodamente sentado?... buscamos algunos videos para corroborarlo los cuales mostramos al final.
A continuación, el mas reciente reportaje del diario Últimas Noticias (29.06.08) donde presenta su visión del Metro de Caracas.
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"La solución para Caracas" anda entre empujones
Caracas, 29 junio 2008 (Últimas Noticias) Lunes, 9:00 am. Estación Plaza Venezuela. "Dejar salir es entrar más rápido". También abajo hay que hacer cola. Una para comprar el ticket –si no, la de las máquinas de monedas–, otra para meter el boleto y la de montarse en el tren. Paraditos uno detrás de otro, según marca la flecha y las rayas amarillas del piso. Delante, una abuelita, dos muchachas en tacones, un señor enfluxado y una señora con un niño.
No hay tanta gente.
En los diez segundos que toma el tren en detenerse en el andén, la pacífica cola se desintegra: cuatro liceístas, dos grandulones y una señora con dos bolsas negras entran en el primer lote al vagón, pero ¿de dónde salieron? Sólo el enfluxado y una de las entaconadas sobrevivió a la embestida, porque a punta de carterazos logró meterse y jaló a su amiga. Tuuuuuu... "Espere el otro, señora, que aquí vamos full", le grita a la abuelita atónita uno de los aventajados que se coleó y ya va rumbo a su destino.
En la nueva y variopinta cola que se arma, no se sabe quién iba de primero. Se suman los de la transferencia de la línea El Valle. "Señora, póngase pilas, porque vienen los de Zona Rental", le advierte una paciente compañera de cola a la abuelita que permanece en el mismo sitio.
Llegan todos y llega el tren. Una porción de los 120 mil diarios que se transportan en la Línea 3 de Plaza Venezuela a El Valle, más una parte de los 250 mil que se incorporan en la estación Zona Rental y que también se unen desde el otro polo de la ciudad, que arranca en Caricuao y Las Adjuntas.
"Saliendo, saliendo, permiso, permiso, den chance, den chance...", se empujan los que salen y se aglutinan los que se montan.
Por la fuerza de la masa, la señora milagrosamente logra abordar, y hasta donde llega se queda. Cierra la puerta y se traga el vaporón.
Nadie se para a darle el puesto, quizá porque nadie la puede ver. Está rodeada, abrumada, inmovilizada, pero por lo menos ilesa.
Sólo cinco estaciones separan Plaza Venezuela de Capitolio.
De uno a dos minutos en promedio se detiene el tren para la salida y entrada de pasajeros. Pero es ahí cuando empieza la lucha.
Mejor no busque sentarse, porque es un riesgo más que un privilegio.
Del asiento al tubo: 30 segundos. Del tubo al primer tropezón: 40 segundos más. De aquel tropezón a 10 centímetros de la puerta: un minuto. De ese punto inerte al tuuuuuu del cierre: muchos empujones.
Los más diestros lo logran, cuales tarzanes en medio de la selva. Los que no, se ajustan el armamento de lucha hasta la siguiente estación: codos, manos, hombros y piernas listas para apartar como sea el túnel humano que lo retiene contra su voluntad, o su necesidad.
"Estación...". ¿Qué dijo? No importa, esta debe ser La Hoyada porque ya empieza a moverse la gente hacia las puertas. ¡Preparados, listos, fuera! Abre y sale el vaporón.
Tuuu, tuuu, tuuu... ¡Quítense de la puerta! Cierra y entra el vaporón.
La que viene es Capitolio, así que pendiente.
Lunes, 6:30 pm. Estación Capitolio. "Cuide sus pertenencias. Si observa alguna irregularidad, informe al personal". El cartón de la señora que está en el suelo ha llevado algo de lluvia. Las letras que piden "cualquier ayudita" chorrean de marcador desgastado.
La ayudita que solicita tampoco es "cualquiera". A las monedas de 100 bolívares (de los viejos) las mira feo y, a pesar del trajín de gente que entra a la estación, donde ella tiene su puesto de trabajo, no le rinde mucho la tarifa porque muy pocos se detienen.
Tampoco se paran a ver "la pega loca en oferta" o "el matarratón efectivo" que les ofrecen los vendedores ambulantes que se reparten los accesos a las escaleras.
"¡Camine, camine, camine!", se oye en la punta de la oreja, casi como un susurro, si no fuera porque la tromba de personas que baja corriendo las escaleras eléctricas puede arrastrar al que se quede de un sólo empujón hasta el final.
"En esta estación, la salida es libre", rezan los carteles por doquier, pero la entrada no, así que alerta al sincronizado paso: boleto, máquina, torniquete, porque el más mínimo retraso es motivo de caos.
Un serpentear humano se funde y a la vez se disgrega en una misma masa: El Silencio, Caricuao, Las Adjuntas, Propatria, Palo Verde. Todos en un destino, todos los destinos en uno.
El viaje de Capitolio a Petare cuenta 14 estaciones. El aire acondicionado sucumbe ante la respiración y los vapores del millón 200 mil pasajeros que transitan a diario por la Línea 1, en los 33 trenes que llevan esa carga.
"Entren que caben cien", suena en algún audífono demasiado cercano para ser privado.
El grito ahogado de una estudiante pone en alerta a los demás. "¿Qué pasó, qué pasó?", corre de hombro a hombro. "¿Qué va a pasar? Que la robaron. Un chamo que estaba recostado de la puerta le arrancó el celular". La chica se baja y queda en pleno borde de la raya amarilla cuando el tren amenaza con arrancar. Ya nadie toca la alarma por un celular robado. "Quién la manda a tener el teléfono ahí papita pa’ que se lo roben", responde una voz que sale del murmullo general.
Con la misma, la chica se deja llevar por la multitud y se vuelve a montar en el vagón, casi con movimientos de contorsionista para evitar el golpe del cierre de la puerta a sus espaldas.
Una madre toma fuerte por el brazo a su hija adolescente que, aunque sigue atenta al chisme reciente, busca su reflejo en el vidrio de la ventana e intenta mantenerse peinada.
"Ponte pilas que vienen las difíciles".
Las difíciles son el quinteto de estaciones que recorren Plaza Venezuela, Sabana Grande, Chacaíto, Chacao y Altamira. El cardumen de gente que abandona el vagón en una estación se duplica en la siguiente.
Un puesto en la esquina interior pegada a la ventana se desocupa y sólo un ágil y oportuno muchacho, suficientemente cerca, se hace con el premio. "En este país ya no hay caballeros", refunfuña una desesperada muchacha, castigada por el filo de sus tacones. "Sí hay caballeros, loquenohayespuesto",lereplicasucontendor, quien despliega el periódico ante su mirada paranotenerqueverviejitas,embarazadasocualquier pasajero que le recrimine su logro.
Puertas adentro, el ambiente musical compite entre preferencias de moda. Reguetón con salsa, vallenato con electrónica, merengue con llaneras. Variopinto como los dueños de los aparatos de sonido portátiles quienes, con o sin audífonos, se vuelven generosos con el volumen para aguantar la exigente jornada.
En La California se baja un buen grupo.
"Los que van pa’ Guarenas", explica un preparado corredor que resguarda la puerta para salir de primero. Ya se preparan los dos últimos lotes: Petare, Palo Verde. Los pies entrenados aguantaron estoicos las más de 20 estaciones que les toca recorrer a los que viven y trabajan de lado y lado.
Ahora toca aguantar la empinada subida de las escaleras mecánicas que no funcionan. Pero salen rápido, sin necesidad de ticket, y guardan los 500 bolívares que les costará la jornada de mañana.
Una ciudad que desborda los rieles bajo la tierra
Precios bajos y una infraestructura saturada influyen en la calidad y la operatividad del sistema
El número de usuarios aumenta en horas pico
El subterráneo es más barato que los buses
Caracas. La gran solución para Caracas está sufriendo, desde lo subterráneo, el mismo crecimiento y congestión que vive la ciudad que lo identifica. La urbe creció, y con ella otros problemas con los cuales el Metro de Caracas y sus cuatro líneas en funcionamiento tienen que lidiar.
El costo. Desde 1983, cuando se inaugura la Línea 1 (Propatria-Palo Verde), las 22 estaciones que la conforman fueron ejemplo de orden y comportamiento cívico en un sistema de transporte público. Cuatro años más tarde, se incorporaba la Línea 2 (Zoológico/Las Adjuntas-El Silencio) que conecta el oeste de la ciudad.
"De 1983 a 1987 no había subsidio por parte del Estado en cuanto a operatividad, y por eso las tarifas eran más altas que el transporte superficial. A partir de 1987, comienza el subsidio y la tarifa comienza a quedar rezagada", explica la directora del Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la USB, Josefina Flores.
Según información del Metro de Caracas, la tarifa por viaje se congeló en Bs. 500 desde junio de 2006.
"Si las tarifas del transporte público superficial están en 1.200 bolívares, entonces el sistema Metro resulta más económico y por eso aumenta la demanda", apunta Flores, A la par, el sistema sigue creciendo con nuevas conexiones, pero no en las ya existentes, como es el caso de la Línea 1.
Frente al aumento de la demanda y a los problemas de inseguridad , la compañía aplica medidas de desalojar trenes en las horas picos en las estaciones más congestionadas y adelanta, en el marco del plan Caracas Segura, un programa piloto en Capitolio para resguardar la integridad física de los usuarios.
Cultura Metro. La política principal del Metro como institución se definió antes de iniciar su funcionamiento. "Se decidió una política de alta calidad para poder exigir un buen comportamiento. Inclusive, hubo unmarketingdel Metro en el cual la gente ya lo conocía y sabía cómo debía comportarse. Eso le creó al usuario un sentido de pertenencia", señala Flores, quien realizó un estudio del Metro, desde 1983 hasta 1998, basado en las encuestas de calidad que hacía el sistema cada seis meses. "La percepción de calidad que tenía el usuario en 1983 era de 7,4 (el máximo era 10), que bajó a 5,6 en 1991 y que para 1998 ya estaba en 5,3".
Ese hecho la lleva a inferir que, mientras desmejoraba el servicio, el usuario se comportaba peor.
Además, el respeto por las normas se reforzaba con una sanción al usuario cuando no las cumplía. "¿Pero cómo se puede controlar un sistema que está tan saturado y en que se han permeado los problemas de inseguridad y el deterioro general de la calidad de vida del caraqueño?", finaliza Flores.
CONTANDO LOS RIELES
1 millón 200 mil pasajeros
Según la página web del Metro de Caracas, este es el promedio de usuarios que se trasladan a diario por la Línea 1
33 trenes en Línea 1
Datos del sitio web del Metro de Caracas dan este número en servicio para la línea más usada por los usuarios
4 líneas en funcionamiento
Forman el sistema del Área Metropolitana, pero se suman las conexiones de Los Teques y La Rinconada (Valles del Tuy)
VIdeo Metro de Caracas:
Video del Metro de Tokio:
Video Metro de Nueva York:
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