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(Prensa MPPAT, 28-05-08).- Durante la realización del “Foro Nacional de Producción, Distribución y Consumo de Alimentos bajo dos ópticas: Capitalismo y Socialismo”, organizado por los Ministerios del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, Educación Superior y Ciencia y Tecnología, se evaluaron las diferentes alternativas que bajo un modelo socialista y humanista se pueden establecer para hacer frente a la crisis mundial de alimentos originada en gran parte por la aplicación de políticas agrícolas neoliberales.
Durante la realización de la actividad, que tuvo lugar el día de hoy en el Hotel Alba Caracas, un grupo de expertos señalaron que las relaciones de producción capitalista (centradas en la explotación del trabajo y en la obtención de la máxima ganancia) han generado a lo largo de la historia una serie de consecuencias entre las que se encuentran: la contradicción de la calidad de vida entre la ciudad y el campo, la desproporción entre la agricultura, la industria y el comercio, así como asimetrías en la ocupación del territorio.
Al respecto, indicaron que nuestro país ha sido víctima del latifundio de tierras productivas, el monopolio en la cadena de transformación y distribución de alimentos, además de la imposición de determinados patrones de consumo.
Asimismo, plantearon sus ideas para lograr que en Venezuela se pueda alcanzar un desarrollo sustentable del campo y por ende la soberanía alimentaria y el autoabastecimiento.
En tal sentido, Héctor Salas, coordinador de formación de la Corporación Venezolana Agraria, indicó que el nuevo modelo de producción socialista que se quiere establecer tiene como premisa dejar de concebir a los alimentos como una mercancía, sino como un bien al que deben tener acceso todos los habitantes del mundo. Por lo que se hace necesario formar conciencia y llegar al corazón de los productores, para que entiendan la responsabilidad que tienen sus cultivos en la tarea de alimentar a la población.
Por su parte, Eduardo Samán, presidente del Instituto para la Defensa y Educación del Consumidor y el Usuario (Indecu), resaltó que el capitalismo es un modelo que produce para el mercado, mientras que el socialismo lo hace para la gente. “La idea no es generar el máximo porcentaje de ganancia, sino a costos reales y razonables producir la mayor cantidad de alimentos para satisfacer las necesidades de consumo de la población”, acotó.
Señaló que para poder instaurar un modo productivo más humano, es preciso cambiar desde las formulas de los alimentos, hasta los insumos utilizados, pensando siempre en las necesidades del colectivo. “Es sumamente importante saber para quién vamos a producir, cuáles son sus necesidades nutricionales y proteicas y cómo hacerlo de la manera menos dañina para el ecosistema”, agregó.
De igual modo, Alirio Cárdenas, miembro del Convenio Cuba Venezuela, relató la manera, cómo a pesar de un bloqueo económico, la nación antillana ha podido brindar alimento suficiente para once millones de habitantes, gracias a la transformación del sistema agrario, que ha permitido eliminar la ociosidad de las tierras y el latifundio para entregárselas a los verdaderos campesinos.
Destacó el apoyo que el Estado cubano ha brindado a las redes de cooperativas de productores, así como al trabajo científico y de investigación agrícola universitario y a la agricultura urbana, que han permitido una producción sostenible sin agresión al medio ambiente, a través de la aplicación de programas fito y zoosanitarios y a la generación de bioinsumos, biocontroladores y bioestimulantes.
A su vez, Miguel Ángel Pérez Pirela, investigador asociado del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), planteó que la alimentación es un fenómeno natural y cultural que no es sólo un problema relacionado con el hambre y las fallas de producción, sino que también es un asunto que tiene que ver con los hábitos de consumo que muchas veces, no responden a las verdaderas necesidades, ni a los rubros que se cultivan en la regiones.
Para finalizar, Carlos Lanz, coordinador nacional del programa “Todas las Manos a la Siembra”, manifestó que esta iniciativa persigue, entre otras metas, el desarrollo endógeno y sustentable del campo; la transición del enfoque agroquímico al agroecológico; el fortalecimiento de la producción en pequeña escala para rubros tradicionales como la caraota, el maíz, la yuca, la carne y la leche; así como la articulación, sinergia, coordinación y concurrencia de planes, programas y proyectos institucionales que valoren las experiencias populares, además de la concepción de redes productivas: producción, procesamiento-distribución y consumo.
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