Los capitanes del Ejército venezolano Carlos Blondell Tineo y Otto Adolfo Guebawer Morales, a quienes el gobierno uruguayo había concedido asilo político, abandonaron nuestro país el pasado 20 de agosto "con destino desconocido", confirmaron a LA REPUBLICA fuentes del Edificio Libertad.
MARCELO FALCA
En una misiva entregada al canciller Didier Opertti ambos oficiales disidentes, declarados insurrectos por el gobierno de Hugo Chávez, se quejaron por la "indiferencia" de las autoridades de Uruguay por su situación, después de haber residido en nuestro país durante unos tres meses. "No queremos ocasionar más molestias para ustedes. No pedimos dinero, ni beneficios, sino un trabajo digno" para poder sobrevivir, señalaron los militares.
En la nota, fechada en Montevideo el 19 de agosto, los oficiales agradecieron la rapidez con que fueron tramitadas y aceptadas las solicitudes de asilo político a fines de abril.
Sin embargo, expresaron que, desde entonces, no recibieron "ningún apoyo", no tuvieron acceso a "los gastos elementales para poder sobrevivir", ni a la asistencia de salud indispensable "en momentos de enfermedad".
"Nuestro puesto está al lado del pueblo venezolano", agregaron los militares, cuyo destino final no especificaron. También manifestaron que el "mundo entero sabrá quien es el presidente ilegítimo y quienes los demócratas" y, además, si lo ocurrido en Venezuela, "fue un golpe o un vacío de poder".
Uruguay concedió asilo a los capitanes del Ejército Morales y Blondell el pasado 30 de abril, conforme a lo dispuesto en la Convención Interamericana sobre Asilo Diplomático de 1954 luego que ambos denunciaran haber sido objeto de amenazas y persecución política. Seis días antes, se habían refugiado en la embajada uruguaya en Caracas.
En la carta manifestaron que el gobierno venezolano "había dado orden de quitarnos la vida si era necesario". Ambos uniformados tomaron parte de la insurrección cívico militar que el 12 de abril de 2002, derivó en un fugaz golpe de Estado contra Chávez. Además, integraron el grupo que custodió al presidente venezolano cuando éste fue detenido durante el alzamiento. Blondell y Morales, fueron acusados de varios atentados con bombas, entre otros delitos. Paralelamente, otros dos oficiales venezolanos, Ricardo y Alfredo Salazar Bohórquez, fueron asilados por el gobierno de República Dominicana.
Una vez en Uruguay, los dos capitanes se alojaron en el Hotel Cervantes de Montevideo. En un primer momento, tomaron contacto con la sede del Alto Comisionados de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en nuestro país, que facilitó los trámites para la residencia en el Uruguay.
El gobierno uruguayo siguió de cerca la crisis institucional en Venezuela.
El presidente Jorge Batlle, durante un encuentro con Chávez, le recomendó no ceder frente a las presiones de los opositores para que renunciara.