01 Abr 2008.- Según la agencia Infortibet, la revuelta armada en el Tibet se preparó durante varios años, bajo la dirección de los servicios secretos americanos, la CIA.
Dicen que así aparece claramente
escrito en « The CIA's Secret War in Tibet » (La guerra secreta de la CIA en el
Tibet) de Kenneth Conboy (University Press of Kansas, 2002, 300 páginas) y que se
trata de una obra que el especialista de la CIA, William Leary, lo definió como
" un estudio excelente e impresionante sobre una de las operaciones secretas de
la CIA más importantes durante la guerra fría".
"En 1951, los
comunistas tomaban el poder en el Tibet. En el curso de los dos siglos
anteriores, ni un solo país en el mundo había reconocido al Tibet como un país
independiente. Durante estos doscientos años, la comunidad internacional había
considerado el Tibet como una parte integrante de China o, al menos, como un
Estado vasallo. Ya en 1950, India afirmaba que el Tibet era una parte integrante
de China. Inglaterra que, hacía cuarenta años que ocupaba una posición
privilegiada en el Tibet, siguió la posición india al pie de la letra.
Tan sólo los EEUU se mostraron vacilantes. Hasta la Segunda Guerra
mundial, consideraron al Tibet como una parte de China e incluso frenaban a
Inglaterra sobre sus avances en el Tibet. Pero, tras la guerra, los EEUU
quisieron hacer del Tibet un enclave religioso contra el comunismo.
Contrariamente a lo que ocurre con la cuestión coreana, donde lograron aislar
completamente a los comunistas, en este caso no consiguieron establecer ninguna
coalición internacional. En 1951, la mayor parte de la elite tibetana,
incluyendo la Asamblea General ampliada, aceptó el acuerdo de negociar con China
una "liberación pacífica".
Pero esto cambio cuando, en 1956, las
autoridades decidieron aplicar una reforma agraria en los territorios tibetanos
de la provincia de Sicuani. La elite local no aceptó que sus propiedades y sus
derechos se vieran afectados. Estos hechos condujeron al levantamiento armado de
1959", indica la reseña.
Asimismo afirman que la revuelta armada se preparó durante varios años, bajo la
dirección de los servicios secretos americanos, la CIA. Esto aparece claramente
descrito en « The CIA's Secret War in Tibet » (La guerra secreta de la CIA en el
Tibet) de Kenneth Conboy (University Press of Kansas, 2002, 300 páginas) una
obra sobre la cual el especialista de la CIA, William Leary, escribió "Un
estudio excelente e impresionante sobre una de las operaciones secretas de la
CIA más importante durante la guerra fría".
Destacan que otro libro, « Buddha's
Warriors The story of the CIA-backed Tibetan Freedom Fighters » (Los
guerreros de Budha La historia de los combatientes tibetanos de la
libertad apoyados por la CIA), de Mikel Dunham (Penguin, 2004, 434 páginas)
explica cómo la CIA llevó cientos de tibetanos a los EEUU, les condujo y les
armó, les mandó paracaídas cargados de armas sobre su territorio, les formó en
la utilización de las armas de fuego a la vez que se movían a caballo, etc.
El prólogo de esta obra ha sido redactada por "su Santidad el
Dalai-Lama". Sin duda este último considera un honor el hecho que la rebelión
separatista armada haya sido dirigida por la CIA. En el prólogo, escribe "Aunque
tenga el profundo sentimiento que la lucha de los tibetanos sólo podrá triunfar
por un enfoque a largo término y utilizando medios pacíficos, siempre he
admirado estos combatientes de la libertad por su valor y su determinación
inquebrantables" (página XI).
Dalai Lama: " Los EEUU son los
campeones de la democracia y de la libertad".
Por otro lado, según
recuerda el especialista Peter Franssen, en octubre pasado, el Parlamento
americano entregaba al Dalai Lama la Medalla de Oro, la condecoración más
importante que el Parlamento puede entregar. Su siempre sonriente santidad,
pronunció un discurso donde alababa a Bush por sus esfuerzos a nivel mundial a
favor de la libertad, de la democracia y de los derechos humanos y calificó a
los EEUU como los "campeones de la democracia y de la libertad".
Un poco antes, había calificado la guerra en Afganistán como una
"liberación" y la guerra de Corea de 1959 como una "semi-liberación", mientras
que el conflicto de Vietnam como "un fracaso". Es evidente que el Dalai Lama
recibe el apoyo de la extrema derecha. No sólo por su anticomunismo rabioso,
sino también por su racismo. Con el objetivo de preservar la pureza de la raza
oprimida, su gobierno en el exilio condena los matrimonios mixtos entre
tibetanos y los "demás". En este contexto, Jörg Haider, el neonazi austríaco,
podría sentirse identificado. Son también las personas como Haider los primeros
en prestar su ayuda al Dalai Lama.