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21 Mar 2008.- No hay pruebas suficientes en contra del terrorista internacional Luis Posada Carriles, acaba de afirmar en la ONU la encargada de asuntos legales de la misión estadounidense, Caroline Willson, cuando desde hace ya tres años un funcionario norteamericano de inmigración advirtió que era un peligro para la seguridad nacional.
El 27 de marzo del 2006, el director para Miami del Servicio de Inmigración y Control de Aduana de Estados Unidos (ICE), Robert E. Jolicoeur, señalaba a Posada, en una carta, que se le negaba la libertad por su "largo historial de acciones criminales y violencia que implican a civiles inocentes".
"Su liberación representaría un peligro tanto para la seguridad de la comunidad como de la nación'', declaraba Jolicieur, subrayando las acusaciones presentadas en Caracas por la participación de Posada en el atentado contra un avión cubano que costó la vida a 73 pasajeros en 1976; su arresto en Panamá, en el 2000, en conexión con un plan de atentado contra el líder cubano Fidel Castro; su admisión pública de haber organizado una campaña terrorista contra instalaciones turísticas de La Habana en 1997; y su estrecha relación con terroristas.
Sin embargo, en respuesta a los planteamientos de Cuba y Venezuela, Willson señaló hace unos días con candor que su país "ha seguido cuidadosamente los procedimientos legales vigentes en el caso de Posada Carriles", según el reporte de EFE.
"Como sucede en las democracias del mundo, una persona no puede ser procesada o extraditada si no hay suficientes pruebas de que cometió el delito de que se le acusa", afirmó.
Repitió luego que el magistrado de inmigración que autorizó la deportación de Posada Carriles, tras su ingreso ilegal al país en 2005, impidió al mismo tiempo su entrega a Venezuela o Cuba "por temor" a que el ex agente de la CIA que fue torturador con la DISIP venezolana "sea torturado".
Willson terminó utilizando el pretexto de que su Gobierno apeló la decisión de una jueza federal que liberó el año pasado por los delitos migratorios que se le imputaban, al reconocer de manera complaciente las afirmaciones de la defensa que alegó errores de un interprete durante un interrogatorio del viejo asesino..
José Pertierra, abogado de Venezuela, ha señalado en algunas oportunidades que esta apelación no es otra cosa que una maniobra dilatoria o esfuerzo de la Casa Blanca mientras existen recursos legales y numerosas evidencias para inculpar a Posada como terrorista.
Cuba y Venezuela llevaron el 18 de marzo último, ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, su petición para que Estados Unidos extradite a Posada Carriles.
En julio del año pasado, el Embajador saliente de Estados Unidos en Venezuela, William Brownfield, en declaraciones al diario Panorama, había dejado claro que Estados Unidos no tenía intención alguna de poner a Posada a disposición de la justicia venezolana.
“El señor Luis Posada Carriles no es ningún peligro inminente para nadie", había afirmado Brownsfield dejando confirmando que la Administración Bush no entregaría el terrorista internacional a la justicia venezolana.
El gobierno venezolano espera respuesta, desde hace casi tres años, a su solicitud de extradición. Entretanto, Posada, torturador, asesino y terrorista confeso, no ha sido acusado de terrorismo en EE.UU. en violación de todos los convenios firmados por Washington en esa materia.
Ironicamente, unos días antes del disparate de Brownfield, el Subsecretario de Estado Thomas Shannon aseguraba a la OEA que el Departamento norteamericano de Justicia todavía seguía con investigaciones acerca de Posada Carriles.
Meses después de estas declaraciones, nada nuevo ha ocurrido en el caso del delincuente que sigue en Miami, conspirando más que nunca con sus cómplices de siempre. (JGA)
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