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El nuevo embajador estadounidense, Patrick Duddy, recibido por el presidente Chávez y el canciller Nicolás Maduro | Credito: Abn |
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30 de octubre de 2007. - La reunión que mantuvo el presidente Chávez con el nuevo embajador de EE UU, Patrick Duddy, el pasado lunes, no tendría tanto peso político si no fuera porque un encuentro de este tipo no se producía desde hace cinco años.
Ninguno de los dos anteriores embajadores, Charles Shaphiro y William Brownfield, se reunieron con el Jefe de Estado de Venezuela.
El profesor venezolano residenciado en EE UU, Miguel Tinker-Salas, cree que cuando llega un embajador nuevo siempre es una buena oportunidad para plantear una nueva discusión.
“Lo que cabría esperar, tras este encuentro, es que se abrieran caminos de discusión y bajara un poco el tono para que, al menos, puedan comunicarse. No creo que las posturas de ambos países vayan a cambiar: ni Chávez va a cambiar su crítica a la política internacional nortemericana, ni Bush va a abandonar esta política”, señaló Tinker.
El nuevo embajador, Patrick Duddy, reemplaza a Brownfield, cuya misión diplomática en Caracas estuvo dominada por la hostilidad creciente entre ambos gobiernos.
Para el profesor, este movimiento “es un reconocimiento de EE UU de los cambios que hay en Venezuela y en toda América Latina. Ha llegado a reconocer que su política anterior de buscar aislar a Venezuela, usando aliados, como Lula o Bachelet, no ha funcionado y, por tanto, no queda otra sino hablar”.
El director de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, Mervin Rodríguez, opina que el recibimiento de Chávez al nuevo embajador “es un comportamiento diplomático normal que no tiene que causar ningún asombro, ya que las relaciones internacionales necesitan de estas formalidades”.
Respecto a los posibles cambios que pudieran darse en las relaciones entre Venezuela y EE UU, señala que “no sabemos cuáles son las instrucciones que pueda tener el nuevo embajador, aunque es difícil que se produzcan grandes cambios”.
Pese a las tensiones políticas, ambos países mantienen estrechas relaciones comerciales y la corporación venezolana, Pdvsa, es una de las principales proveedoras de crudo del mercado estadounidense.