REFUNDACION UNIVERSITARIA
En estos tiempos de transformación social, la Universidad perdió su vinculación orgánica con la sociedad. Contradiciendo la propia historia labrada desde la segunda mitad del ultimo siglo, ha perdido el norte que la había caracterizado entonces: ser la inteligencia de un país y constituirse en un motor fundamental de las transformaciones sociales. Ciertamente, algunos de sus protagonistas (estudiantes, profesores, trabajadores y egresados) han debatido en distintas oportunidades, sobre la necesidad de “reformar” o “transformar” algunos ordenes establecidos, en aras de adecuar la Universidad, a los nuevos tiempos.
La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela es el proyecto de País y a este proyecto debe estar circunscrita la Universidad Social; es decir, sus políticas y sus estructuras deben ajustarse al Proyecto Humanístico y Social que rige o comienza a regir los destinos del país. Pero no basta con transformarla, hay que Refundar la Universidad y ello significa que los cambios no pueden ser coyunturales, como por ejemplo limitarse a los pensa académicos, a las autoridades o a la estructura organizativa interna. Sino que debe orientarse a las conciencias de todos aquellos que conforman esta particular y especial comunidad, como lo es la universitaria. Empezar por retomar el debate amplio, la participación activa de todos sus dolientes en todos los asuntos que comportan el espacio administrativo y académico, pero fundamentalmente en los asuntos del país.
¿Dónde esta la Universidad que debate el tema de la pobreza y diseña estrategias para abordar tan importante problemática? O el tema de la Deuda Externa, de la Globalización, del Desarrollo Sustentable, de la Exclusión social, de la Soberanía, de la Seguridad Social, del Medio Ambiente o la tecnología al servicio del desarrollo humano. Donde esta la universidad que orienta su pensamiento y sus conocimientos a impulsar la Revolución Productiva y la Transformación Cultural que requiere nuestra sociedad.
Rebajada a la humillante tarea de ser una simple emisora de títulos académicos, vemos con preocupación como los recintos universitarios se han convertido en fabricas de personal técnico y profesional, como si se tratara de una producción en serie, para luego engrosar las listas de una clase social amorfa, escindida, frente a la terrible realidad de ser un asalariado con titulo.
Entonces la Universidad debe comenzar a pensar en el HOMBRE como eje fundamental para emprender cualquier proyecto de transformación. Ello significa, en primer lugar, ver el hombre afuera, el que no esta en la universidad y, en segundo lugar, ver el hombre adentro con sus sueños, aspiraciones, alegrías, temores y esperanzas y preguntarse como formar ciudadanos dándole prioridad a los valores y principios éticos.
Sabemos que las transformaciones no se decretan, se construyen con mucho esfuerzo y pasión. De eso se trata REUNI, reunir a los hombres y mujeres del país para construir la patria que la mayoría anhela y este es el gran reto de las Universidades.
Dejamos aquí pues, la invitación a REFUNDAR LA UNIVERSIDAD.
LA UNIVERSIDAD QUE QUEREMOS
Estableciendo el análisis de la situación actual de las Universidades que tenemos en nuestro país, se puede definir la proyección del tipo de Universidad que no queremos. Pero resulta mas útil y más pertinente para los arduos momentos que atraviesa la Republica, plantearse mas bien, la Universidad que si queremos, precisar destinos, caminos y metas, para conducirnos responsablemente, hacia la construcción de los mismos.
Asumiendo que para alcanzar el ideal de esa Universidad que se quiere, es necesario responder, a la interrogante de cómo la queremos, se puede aducir que la Universidad que queremos para los efectos de la Refundación Universitaria, es aquélla Universidad que vaya de la mano con la sociedad, que su existencia este justificada con el desarrollo y el avance continuo de ese entorno social donde se circunscribe, pero que ello se pueda evidenciar de manera mas oportuna y tangible, que ese desarrollo que se inicia con el desarrollo personal de cada estudiante y de cada egresado, sea mas objetivamente palpable en la transformación de la sociedad. Queremos que esa Universidad no limite su actividad a la formación de profesionales, en primer lugar desprendidos del compromiso social real y en segundo lugar futuros desempleados, paradójicamente contrario a la misión primordial de las universidades como lo es, la formación de sujetos para contribuir al desarrollo y al progreso de la nación, inspirado en la justicia social y la solidaridad humana.
Es allí cuando deberíamos analizar si es mas afortunado aquel profesional cooperativo que el competitivo, si nuestros profesionales egresados de las casas de estudio en nuestro país, tienen una menguada conciencia social y un marcado divorcio entre los aprendizajes adquiridos y su aplicabilidad en función de un desarrollo colectivo. Sin obviar, que hasta el desarrollo personal se ve limitado, no desde la conciencia del sujeto sino desde la escasez de oportunidades de desarrollo, es así como vemos que la mayoría de los egresados de las aulas universitarias, experimentan un choque con la realidad de ese entorno social y laboral al cual debe enfrentarse,al no obtener empleo en el área para la cual se formaron por lo que resultan ser los títulos académicos simples documentos de carácter simbólico, en estos casos, los títulos académicos del profesional, lo cual es una afrenta directa en menoscabo de su dignidad.
Es por ello que queremos una Universidad que no establezca limites y fronteras intraspasables entre la construcción del conocimiento y la puesta en practica del mismo, que evolucione con su sociedad y que permita dar significado a los propósitos individuales y colectivos de forma integral, en función de dignificar a los sujetos, de responder y satisfacer las exigencias sociales, de nuestro país.
Esa Universidad que anhelamos, existe hoy en la imaginación y en la necesidad de muchos de los actores del entramado universitario y fuera de él y puede materializarse únicamente si la construimos mas allá de los sueños, su participamos de su refundación, mas allá de la propuesta, si nos ocupamos mas allá de preocuparnos.
MOVIMIENTO UNIVERSITARIO (ANTECEDENTES)
Hablar del movimiento universitario y sus antecedentes como tal, resulta difícil de hacer si no enfatizamos o nos parcializamos hacia el movimiento estudiantil. Entendiendo además que este representa el mayor porcentaje de la población universitaria y además representa en sí mismo el motor y espíritu de las universidades.
Ahora bien, si decidimos comentar los antecedentes de la universidad, tendríamos que remontarnos varios siglos atrás, cuando las “casas de del conocimiento” estaban limitadas a una elite y resultaban en esencia y circulo excluyente, manteniéndose sin mayores reformas o transformaciones durante muchos siglos. Siendo apenas durante el siglo XX, cuando se desarrollaron las transformaciones de fondo que permitieron abrir las universidades con todo su bagaje a las grandes poblaciones, para así dar inicio realmente a un movimiento universitario con todos sus componente y sus particularidades.
A partir de entonces, el movimiento universitario se ha caracterizado por el desarrollo de luchas internas y externas en función de alcanzar diversos logros que van desde su democratización, las reformas curriculares, la participación estudiantil en el co-gobierno, reivindicaciones saláriales (trabajadores – profesores), reivindicaciones estudiantiles por alcanzar mayor bienestar estudiantil (becas, comedor, bibliotecas, etc.) hasta el caso máspatético del tercer mundo y muy particular nuestro, como son las luchas por el “justo presupuesto para las universidades”.
Es así como vemos que las reformas más contemporáneas han tenido sus particularidades especificas, de esta manera se alcanza el co-gobierno con participación del movimiento estudiantil con la “Reforma de Córdoba” en Argentina. Así mismo las reformas de los años 60 del siglo pasado, podemos ver que tenían objetivos particulares y distintos dependiendo del escenario. Es decir mientras las luchas en Europa pugnaban por la democratización de las universidades, los estudiantes universitarios en Estados Unidos luchaban por la paz mundial y contra la carrera armamentista y nuclear que se desarrollaba a la sombra de la guerra fría. De igual forma en América Latina y particularmente en nuestro país, se vivía un clima de inestabilidad política caracterizado por la presencia de movimientos insurgentes de izquierda y guerra de guerrillas que tenían un gran apoyo en el movimiento universitario, llegando inclusive en algunos casos a representar este el brazo político de los movimientos armados. Por eso decimos que a pesar de la participación del movimiento universitario en la “Renovación Universitaria” de los 60, al final simplemente se contribuyo al plan norteamericano de aplacar o minimizar las luchas y aportes del movimiento universitario en los 60 – 70 y principios de los 80 en nuestro país, estuvo signado por persecuciones, allanamientos e inclusive cierre de universidades, esto ultimo principalmente durante el primer gobierno de Rafael Caldera (68 – 73).
Ahora bien, podemos decir que el movimiento universitario resurge nuevamente en nuestro país, a finales de los 80, caracterizándose principalmente por luchas reivindicativas como: la homologación de salarios de los profesores universitarios que provoco huelgas y paros de nuestras universidades, las movilizaciones por el presupuesto justo, las reivindicaciones saláriales de los trabajadores y particularmente las luchas estudiantiles que iban desde el pasaje estudiantil, las providencias estudiantiles (Becas, comedor, biblioteca, etc.) hasta las movilizaciones por el derecho a la vida, producto de los múltiples asesinatos a estudiantes por parte de los cuerpos de seguridad de estado durante los gobiernos de Jaime Lusinchi y segundo de Carlos Andrés Pérez.
Posterior a este pequeño recuento histórico, es necesario hacer un breve análisis político, particularmente de las características del movimiento universitario y en especial del movimiento estudiantil, al menos de las décadas recientes.
Podemos comenzar diciendo que en términos generales, en las ultimas décadas del siglo pasado, el movimiento universitario y la universidad en sí mismo ha estado desfasada y/o desvinculada del escenario de la realidad político – social del país, es decir, no ha estado en sintonía con el momento histórico que vive el pueblo. Esta afirmación no se hace en función de negar la participación activa que han tenido algunos actores del movimiento universitario en el proceso que comienza a partir de Febrero de 1989, no de ninguna manera se puede negar el rol protagónico que han jugado, pero como dijimos antes han sido algunos actores y no el movimiento universitario en si mismo. Es así como podemos ver que la cantidad y en algunos casos la calidad del egresado no esta acorde con las necesidades del país desde el punto de vista social, técnico, científico o político. Lo cual ha generado un desbalance que implica déficit de profesionales en una áreas y exceso en otras, aumentado así el desempleo profesional. De igual forma se observa que en su gran mayoría los proyectos de investigación o las tesis de grado no están signados por una línea de desarrollo estratégico para el país, deslindando así la academia de lo que pudiera ser un plan de país, convirtiéndose así la universidad nacional en el mayor banco o deposito de ejercicios académicos sin que esto tenga incidencia alguna en el proceso de transformación que el país requiere.
Un especial énfasis merece en este análisis el movimiento estudiantil; siendo que este representa en esencia, como dijimos al principio, el espíritu mismo de las universidades. Cabe destacar que posterior al cierre, a los allanamientos de las universidades y a la derrota misma de la lucha armada, el movimiento estudiantil entro paulatinamente en un proceso de desgaste, desmovilización y retroceso; generando un clima de apatía e indiferencias en la población estudiantil no solo hacia la realidad del país, sino inclusive ante la situación interna de las universidades, llegando a ser llamados por un rector de la UCV como la generación boba. Evidentemente esto no se puede separar del desgaste, que sufrieron los partidos políticos de izquierda que inicialmente mantenían el control hegemónico del movimiento estudiantil. Producto de ese desgaste, esos partidos dejaron de desarrollar políticas dirigidas a la organización y las luchas estudiantiles, dedicándose solo a elaborar políticas propias que le permitieran mantener un numero algo representativo de cuadros militantes de su organización. Es así como comenzaron a surgir de forma aislada, en algunas universidades nacionales, lo que muchos llamaron los “movimientos emergentes”, conformados en su gran mayoría por disidentes de esos partidos políticos y además por estudiantes que se preocupaban por alguna actividad o política especifica en sus facultades. Desde el punto de visto político – organizativo, estos movimientos tuvieron la virtud de rescatar o intentar rescatar el espíritu democrático y participativo que debe caracterizar el movimiento estudiantil y que se había perdido debido a la mala praxis de los partidos. Sin embargo necesitaban un evento que los vinculara y unificara a nivel nacional y podemos decir que por esos males rachas del destino sucedió con la muerte de un recién egresado de ingeniería de la ULA (que ni siquiera era dirigente estudiantil) a finales de los 80. Ese suceso, permitió organizar y vincular a esos movimientos emergentes a nivel nacional, llegando inclusive a hegemonizar el movimiento estudiantil, resurgiendo así un movimiento en todo el país. Es importante destacar que las luchas que se desarrollaron bajo la conducción de este nuevo movimiento, si bien es cierto que costaron la vida de muchos estudiantes, otros fueron victimas de persecuciones, allanamientos y en fin de una represión brutal por parte de los cuerpos de seguridad de los gobiernos de Lusinchi, 2do.Carlos Andrés Pérez y 2do. de Caldera, no es menos cierto que obtuvieron logros importantes para el movimiento como el pasaje preferencial, las providencias estudiantiles, el HCM - FAME, entre otros, que irónicamente son ignorados hoy en día por el estudiantado universitario.
Paradójicamente, así como se desgasto el movimiento estudiantil bajo la conducción de los partidos, también ocurrió lo mismo en el caso de los “movimientos emergentes”. Ahora bien, en este caso cabria preguntar ¿Por qué?, mas aun si afirmamos el carácter democrático – participativo que los caracterizo y los importantes saldos en materia de logros con respecto a sus luchas.
Necesaria y desafortunadamente el resurgimiento del movimiento estudiantil, bajo la conducción de los “movimientos emergentes”, estaba condenado a su fin desde su nacimiento mismo. Es importante entender que esto no es producto de un mal presagio y mucho menos de una posición sectaria, antagónica o destructiva, sino mas bien de una reflexión que se intenta en función de que no se repita.
Inicialmente podemos decir que a pesar del ejercicio democrático que practicaba a cabalidad en los movimientos emergentes, este fue de manera progresiva deteriorándose, producto de las aspiraciones personales de algunos de sus dirigentes, lo que devino en fracturas internas o divisiones que posteriormente los llevaron a las mismas practicas de los partidos, pero de manera local, es decir fueron convirtiéndose en “partidos universitarios”.
De igual forma, asumimos, que si bien es cierto se lograron importantes reivindicaciones estudiantiles, producto de las luchas que se desarrollaron, no es menos cierto que a pesar de que algunos dirigentes estaban inmersos en desarrollar planteamientos en función de la transformación del país, la mayoría estaba circunscrito solamente al sector universitario, lo cual le daba al movimiento un “techo político” que lo limitaba exclusivamente a la universidad.
Además de los anterior es innegable que las universidades son reflejo de la sociedad y ante esto se evidencia que el desgaste propio del sistema democrático representativo con todos sus actores necesariamente repercutiría de forma directa en el desgaste del movimiento universitario y del movimiento estudiantil como actor del mismo. Mas aun cuando no se formo una generación de relevo que asumiera el reto del proceso de transformación que se vive actualmente.
POLÍTICAS Y TARES FUNDAMENTALES DEL MOVIMIENTO REFUNDACIÓN UNIVERSITARIA (REUNI)
EL MOVIMIENTO INICIALMENTE SE DEDICARÁ A DESARROLLAR TRES POLÍTICAS FUNDAMENTALES A SABER:
1)DEMOCRATIZACIÓN DE LAS UNIVERSIDADES. Esta política tiene que ver con que la universidad adecue su estructura para que pueda brindar con mayor equidad las oportunidades a todos los ciudadanos y ciudadanas que aspiran ingresar a ella. Además de adecuarse para desarrollar mecanismos de participación más idóneos, dandorespuestas a las distintas demandas que el país requiere y que garantice una universidad de vanguardia progresista para la transformación de la sociedad, hacia lo sociedad que proponemos.
Desde aquí se asumirán como tareas centrales los siguientes:
PROMOVER LA IMPLEMENTACIÓN DEL PPU (PRESUPUESTO PARTICIPATIVO UNIVERSITARIO). Que tiene que ver conque la Comunidad Universitaria conozca, el origen, el manejo y el destino del presupuesto universitario, a fin de que participe activamente en la elaboración, consecución, ejecución y rendición de cuenta pública de dicho presupuesto y garantice así el adecuado destino de los fondos universitarios.
PROMOVER LOS CONSEJOS DE PLANIFICACIÓN PÚBLICOS UNIVERSITARIOS. Relacionado directamente con el planteamiento del presupuesto participativo, los Consejode Planificación Públicos Universitarios, permitirán dar orientación a los intereses de toda la Comunidad Universitaria, vinculado con una visión de país más justo, participativo, democrático, autónomo, de desarrollo sustentable, integracionista, etc.
DAR EL DEBATE PARA LA IMPLEMENTACION DE UNA DIVISIÓN DE LOS PODERES DE LOS CONSEJOS UNIVERSITARIOS Y CREAR NUEVOS PODERES. Permitirá diversificar los poderes que actualmente se encuentran centrados en una solo entidad (Consejo Universitario) y crear poderes que fortalezcan la democratización participativa y la descentralización universitaria.
PROMOVER EL DEBATE Y LA CONFRONTACIÓN DE IDEAS. La creación, fortalecimiento y permanencia de espacios donde de manera respetuosa, tolerante y argumentativa permita, revisar, y profundizar sobre la construcción de ideas, conceptos y proyectos que mas se ajusten a la visión de país que interese a la colectividad.
PROMOVER LOS REFERÉNDUM REVOCATORIOS A TODOS LOS NIVELES ELECCIONARIOS. Permitirá ir adecuando a la universidad a las nuevas exigencias de compromiso que deben tener las autoridades electas, so pena de perder la posibilidad de liderizar la adecuación permanente del recinto universitario a los cambios históricos y sus exigencias.
PROMOVER LAS ASAMBLEAS DE DELEGADOS DE LOS DISTINTOS SECTORES DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA. Esta iniciativa permitirá crear escuela de participación democrática desde los sectores y apoyara la descentralización universitaria fortaleciendo la corresponsabilidad de cada sector.
PROMOVER LOS CONSEJOS DE ESCUELA AMPLIADOS. Esta iniciativa permitirá encontrar en un espacio de debate y toma de decisiones a las autoridades, los profesores y profesoras, los empleados y empleadas, obreros y obreras, estudiantes y estudiantas y egresados y egresadas, es decir a toda la comunidad universitaria.
2)INTEGRACIÓN DE LAS UNIVERSIDADES. Permitirá atender los tres espacios de integración que una universidad para la transformación requiere: Integración Interna, Integración Nacional e Integración Internacional, dichas integraciones tendrán el objetivo fundamental de debatir, orientar, administrar, y organizar toda la vida de la universidad.
PROMOVER LA REACTIVACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES DENTRO Y FUERA DE LAS UNIVERSIDADES. Permitirádesarrollar la participación en los espacios naturales escogido por la gente y permitirá crear redes de trabajo internas, nacionales e internacionales.
PROMOVER ESPACIOS PARA EL ENCUENTRO DE LOS DISTINTOS FACTORES A FAVOR DEL DEBATE UNIVERSITARIO. Estos espacios permitirán dar el debate político, sin que por ello se pierda la tolerancia, el respeto a la diferencia y la argumentación como eje de los distintos factores y permitirá ofrecerle oportunidades a nuevos actores políticos.
3)PROMOVER LA UNIVERSIDAD SOCIAL. Esta política tiene la intención de dar el debate por una universidad que dé respuestas a los distintos problemas sociales, ya sean económicos, políticos, jurídicos, educativos, científicos, culturales, técnicos o tecnológicos.
PROMOVER LA ADECUACION EN TERMINOS DE DESCENTRALIZACIÓN Y DEMOCRATIZACION DEL CNU. En donde se atiendan a los bachilleres y se les de orientación vocacional técnica o universitaria.
PROMOVER LA REVISIÓN Y ADECUACIÓN DE LOS PENSA DE ESTUDIOS. Esta adecuación estará sujeta a la visión de país. Por ello el debate no debe ser estrictamente académico, sino social y con una amplia participación de todos los sectores que conforman la Comunidad Universitaria
PROMOVER LA REVISIÓN Y ADECUACIÓN DE LAS METODOLOGIAS ENSEÑANZA – APRENDIZAJE, INVESTIGACIÓN Y EXTENSIÓN UNIVERSITARIAS. Además de las estructuras, la visión de estos tres conceptos deben orientarse a formar jóvenes capaces de construir un país, independiente, política y económicamente, autosustentable, solidario y profundamente democrático.
PROMOVER COMITÉS UNIVERSITARIOS PARA EL DEPORTE; LA CULTURA; LA ORGANIZACIÓN DE FORO, CHARLAS, CONFERENCIAS...; EJÉRCITOS ALFABETIZADORES; DE TEMAS ESPECÍFICOS COMO LAS CIENCIAS, LAS CIENCIAS SOCIALES, LA INGENIERIA,LAS HUMANIDADES, LA ARQUITECTURA, LA MEDICINA, LAS CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS. Este programa permitirá sacar de manera inmediata a la Comunidad Universitaria para contribuir todos, estudiantes, egresados, trabajadores y profesores a resolver las distintas problemáticas que la sociedad así como permitir que la sociedad en general tenga acceso al debate y los espacios de las universidades.