Yo soy un convencido de que el comandante Presidente, verdaderamente, no lee Aporrea.org. Recuerdo que en una transmisión de televisión, entre muchas cosas que comunicaba el presidente, llegó a decir que su programa favorito de noticias era CNN en español. Ese día sentí que me habían dado una patada en el hígado y mis entrañas quedaron regadas por ahí, en cualquier sitio de lo que uno entiende por comunicación, periodismo, noticias. Me recuperé, pero el golpe no me lo saqué de un todo.
En estas semanas que han transcurrido desde que el camarada Samán salió del gabinete me he convencido de lo anterior con más propiedad; y eso duele. Duele como ciudadano, como ente pensante, como pueblo, como revolucionario; se nos deshacen las esperanzas, las ilusiones, los sueños de ver algún día la patria bonita. Porque cuando un dirigente de la talla -¿?- de Aristóbulo Istúriz también lanza ese gancho al hígado uno se deja de pendejadas y empieza a dudar de muchas cosas de las que debería dudar –con todas las imperfecciones que lleva el proceso-; comienzas a tomar posiciones más objetivas y te van llegando ideas que en otro momento las desechaste por creer que eran una debilidad o inconsistencia de tu formación política.
Hay realidades que te van convenciendo de otras cosas. Muchos de los que aquí escriben ya lo han dicho: nuestro presidente no lee Aporrea.org y pareciera que fuera una posición política. Los que acudimos a este medio -pienso que la mayoría- no tenemos atadura con partidos políticos, o personalidades, o conveniencias de otro tipo. Sencillamente damos nuestra opinión y ya. Yo sé que también hay otro tipo de concurrente que tiene su interés político, pero el caso es que esta es una tribuna política vista por muchísimas personas que tiene un peso intelectual muy interesante y que su opinión es muy pertinente y va dejando huella.
Yo creo que nuestro presidente le tiene cierto temor a esta tribuna; no creo que la ignore, creo que se cuida demasiado y le da importancia otros medios que no se lo merecen. Aquí se oye la voz de una parte del pueblo para quien Chávez no tiene un discurso claro, incluyente, comprometedor, trascendente y lo peor es que somos cada día más y más conscientes e ideológicamente comprometidos con las realidades de esta sociedad que está buscando una salida hacia una sociedad más justa.
Presidente, el discurso no puede ser para un solo sector, tiene que ser para todos, incluso para aquellos que lo adversan. Así lo percibe uno porque no encuentra razones para pensar lo contrario inclusive apelando a la disciplina revolucionaria. No es que no se entienda el discurso, creo que lo entendemos en demasía y eso es lo que nos duele.
Cuando usted empiece a leer a Aporrea.org, se va notar de inmediato; es más, va a cambiar el discurso y Aristóbulo va a entender que su desprecio hacia el público de Aporrea.org fue una pifia que le va costar mucho quitársela en el tiempo que va ser mucho.
Salud camaradas.
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