Cuando Harry Truman en la primera conferencia de la ONU en 1945, en la Ciudad de San Francisco, justifico su fundación para solucionar los múltiples problemas de la humanidad. Era necesario un organismo multinacional que velara para que se respetaran los derechos humanos, combatiera la actitud guerrerista de algunos de los países, velara por la justicia social, combatiera la explotación salvaje a la naturaleza, produciendo daños irreparables a la misma, justificara la autodeterminación de los pueblos y combatiera otros vicios, que se fueron fortaleciendo a través de casi 200 años de capitalismo.
Tenía razón, solo en la segunda guerra mundial, se había llegado a un punto donde la humanidad había alcanzado niveles de barbarie nunca antes imaginados, solo la Alemania Nazi, además de los millones de muertos producto de la guerra habría que sumarle los 6 millones de Judíos que fueron asesinados en los campos de concentración, sin juicio previo, por el solo hecho de ser judíos. Pero esto como si fuera poco, a los meses sucedieron par de hechos que dejó corto a tan horribles asesinatos, se trato del mayor y abominable crimen de lesa humanidad que se hubiera realizado hasta la fecha: las dos bombas atómicas que el imperialismo yanqui, se atrevió a lanzar sobre las dos ciudades japonesas, allí no se respetó a la población civil, los cuales sufrieron millones de pérdidas de vidas, sino que todavía sufren los estragos que ese acto produjo con la contaminación radioactiva.
Era indispensable, pues, un organismo que velara, para que en este mundo tales atrocidades no se repitieran nunca más, un organismo que regulara las relaciones de la producción mundial con la naturaleza, para que esta se mantuviera sin deterioro a través del tiempo, en fin que contribuyera para que este mundo fuera un emporio de justicia, de paz social, para que los pueblos tengan derecho a dirigir sus propios destinos sin injerencia de los más poderosos. Donde se elimine la guerra y las invasiones como mecanismo para solucionar las diferencias entre las naciones y satisfacer las apetencias de dominación de los más poderosos sobre las naciones más débiles.
Se crea La Organización de las Naciones Unidas, para tan loables fines, eso quedó plasmado en los documentos constitutivos de la organización. En Venezuela existe un dicho popular: El que hace la ley, hace la trampa. Así sucedió con la ONU, se creó entre otras dependencias, El Consejo de Seguridad. Allí se dirimen y se deciden los asuntos relacionados con la seguridad mundial, los grandes problemas de la humanidad. Pero desde ese entonces solo los grandes países tienen derecho a voto, para lograr las grandes decisiones, en esa fecha lo conformaron los vencedores de la última guerra: EEUU, Inglaterra, Francia, Rusia, es decir los principales aliados que aplastaron a la Alemania Nazi. Ellos se constituyeron por este organismo en los jueces del mundo, capaces de vetar y aprobar guerras e invasiones, de justificar la discriminación y exclusión de su propio territorio, al pueblo palestino ante el expansionismo Judío, permitiendo no solamente la creación del Estado de Israel dentro del territorio palestino, sino que justifico las guerras posteriores para extender su territorio original a limites donde los palestinos se han transformado en nómadas errantes, excluidos de su propio territorio. Donde el Estado de Israel ha llegado a ser la mayor amenaza de la zona, no solamente para el pueblo palestino sino para todos los países árabes.
Se cuentan por decenas las invasiones arbitrarias de los EEUU en detrimento de países pobres. Hemos presenciado en América las invasiones de Santo Domingo, Guatemala, Nicaragua, Grenada, Cuba y otras; intervenciones en Chile, para derrocar y asesinar al presidente electo Salvador Allende, en Nicaragua para derrocar al primer gobierno sandinista y a su presidente electo Daniel Ortega, Masacres y golpes militares en Argentina, Bolivia, Ecuador. Allá en Venezuela en el Año 2002, produjeron el derrocamiento y secuestro del presidente Hugo Chávez por 48 horas, hasta que el pueblo y el ejercito lo rescataron de las garras imperialistas, que lo tenían listo para ser enviado a un destino incierto, tal como lo hicieron con el presidente J. Aristid de la Republica de Haití, al cual, luego de derrocarlo, lo enviaron al África en un avión Norteamericano, sin pasaje de regreso.
Recientemente con las guerras de Afganistán, Irak, se ha comprobado que la verdadera razón de las mismas, no fue como se dijo, la fabricación de bombas atómicas (Irak) o en el caso de Afganistán, por ocultar a terroristas. La verdadera y única razón fue que, en el territorio de estos países se encuentran inmensos reservorios de petróleo y gas, capaz de movilizar la apetencia energética de los países imperialistas del planeta, con una voracidad insaciable, por la energía que necesitan para sus planes guerreristas y expansionistas.
Nos preguntamos entonces: Cómo fue posible que tales atrocidades hubieran ocurrido aún con la presencia de la ONU, que se supone está en la obligación de velar porque tales exabruptos no ocurran. Aquí es donde aparece la trampa de la que pocos hablan: En el consejo de seguridad, conformado por los países más poderosos de la tierra, existe el derecho a veto: Cuando alguno de los países que conforman el Consejo de Seguridad, no está de acuerdo con alguna decisión trascendental, tomada en forma democrática por la Asamblea General, compuesta por 192 países, pues esa decisión no se aprueba porque basta con que uno solo de estos poderosos la veten, para que esta decisión no se apruebe.
Así se dejaron de ejecutar planes como el protocolo de Kioto, el cual fue vetado por Los EEUU. Cuando fue aprobado por la totalidad de La Asamblea General, con la excepción de Los Mismos EEUU, Israel, Japón y un país africano. Este proyecto obligaba los países del mundo a disminuir las emanaciones calóricas que han producido el recalentamiento global, que nos tienen al límite soportable, para el mantenimiento de la vida en el planeta.
El bochornoso bloqueo que la ONU mantiene en contra de La República de Cuba es otro ejemplo de esta situación, el mismo ha sido rechazado por la gran mayoría de la Asamblea General y sin embargo ha sido vetada reiteradamente por los EEUU. El veto continúa aun después de más de 50 años.
Basta con que el consejo de seguridad le dé el visto bueno a una resolución, para que esta se considere definitivamente aprobada. Fue así como se ejecutaron las atrocidades descritas en detrimento de la opinión de la mayoría de los países, que conforman La Asamblea General.
Es innegable la parcialidad de las distintas comisiones a favor de los países desarrollados, como sucede con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la cual promovió un sistema económico donde se priorizaba la industria manufacturera, en vez del desarrollo de las industrias básicas, por parte de los Estados, lo ocasionó un mayor nivel de dependencia de estos a lo largo del siglo pasado. Lo mismo podemos decir del Banco Mundial (BM) y el Fondo monetario Internacional (FMI), los cuales han tenido una política contraria a los intereses de los países sub-desarrollados
Es necesaria la creación de una nueva organización, porque la ONU no puede modificar sus estatutos, por lo antes expuesto, que esté al servicio de los intereses de todos los países de una manera equitativa.
El presidente Chávez, lo denunció en valiente exposición cuando expreso “Aquí huele a azufre”, también manifestó la necesidad de crear una nueva organización, que esté al servicio de la paz, la justicia, la armonía con la naturaleza, que es un clamor de toda la humanidad. Donde la mayoría de los países pobres tengan un trato igualitario, que los ricos y desarrollados.
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Ciudad de La Habana, Marzo del 2010