El mundo se acaba en Agosto, escuchaba uno decir a algún compañerito allá en la escuela Napoleón Narváez, en La Tacarigua de Margarita, y como no teníamos ninguna malicia ni mucho menos habilidad para saber quién hablaba tonterías y quién en verdad manejaba alguna información seria, todos lo rodeábamos para pedirle mas detalles y por supuesto lo que provocábamos era que “el elegido” se convirtiera en una especie de Gurú, que al rato lo único que le faltaba era cobrarnos la merienda por algún dato que nos pasara.
Ultimamente yo he estado recibiendo unos mensajes de corto metraje a través de mi teléfono y otros inmensos en mi correo electrónico. En ellos me recomiendan tomar medidas preventivas ante catástrofes, porque según y que estamos anotados como zona sísmica, y yo quisiera creerles pero lo que pasa es que ya hace bastante tiempo que nos vienen diciendo de qué mal nos vamos a morir y veo que es ahora cuando yo siento que mas bien nos encontramos mas vivitos y coleando que nunca, o como decía el inolvidable Cheguaco, “ Ahora es que yo canto y aleteo, porque hay quienes aletean pero ya no cantan”. Entre esas recomendaciones se menciona mantener un morralito con algunas cosas que, si acaso son útiles, yo no sé quien será capaz de acordarse donde lo puso si de verdad llegara a temblar la tierra de este lado
Me obligaron en días pasados a llenar la troja de granos, la despensa de enlatados, la lacena de conservas, los gabinetes de comida seca, etc., porque venía una hambruna en camino derechita a Venezuela y que no se sabe cuanto iba a durar pero que todo iba a escasear menos el hambre. Ahora los muchachos no quieren ni visitarme porque saben que les voy a dar de desayuno un jurel en aceite de maní o unas pepitonas en salsa picante que ni pican ni tienen salsa. Y la peor lavativa es que Delvalle, encantada de la vida, porque ahora no cocina hasta que no salgamos de todos esos preparados
Después me convencieron que tenía que salir de todos mis ahorros y negociar mis inversiones porque la crisis financiera que arrancó por allá bien lejos ya había conseguido su verdadero camino y venia enfilada con todos los hierros para donde tenía que ir, o sea, para Venezuela. Ahí rompí cochinitos, esjuañangué colchones, destrocé cajas fuertes, vendí parcelas, desalojé inquilinos, retiré mutuales, cancelé depósitos, deshice portafolios, etc. En fin prácticamente me tiré a la quiebra antes que llegara la mala. En consecuencia he tenido que posponer mi jubilación hasta que vuelva a coger una aguita.
Mas después me hicieron comprar y colocarme cuanta ampolleta existía en el mundo para prevenir o evitar el contagio de La Porcina que era una gripe que acabaría con medio mundo y que ya había comprado pasaje para Venezuela. Ahí llené la casa de mascarillas, champú antiséptico, alcoholado, valeriana, agua divina, Marasul, Bayrum, pomadas, mentoles, ungüentos, etc. Totalmente que de la noche a la mañana La Puerquera se convirtió en AN1H1 y más nunca supimos de ella, gracias a la Virgen del Valle. Ahora lo que estoy rogando es que aparezcan las lluvias que siempre traen una gripe con ellas a ver si encuentro a alguien interesado en todas estas reservas.
Y hablando de lluvias, las calles de Margarita seguramente se inundarán de gente que saldrá a votar por Roberto Malaver, si su candidatura se escoge como diputado a la Asamblea Nacional en las elecciones de Septiembre próximo
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