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¿Qué significa la victoria de Hugo Chávez?
Por: Pablo Stefanoni (bolpress.com)
Fecha de publicación: 01/09/04
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(El Juguete Rabioso).- "Fueron enterrados los restos de la Cuarta República y terminó de nacer la Quinta", sintetizó un optimista Hugo Chávez. No es para menos: el rotundo resultado del referéndum del pasado domingo acaba con las especulaciones sobre el apoyo popular al presidente venezolano. El No a la revocatoria sumó el 58,25% frente al 41,74% de quienes se pronunciaron por la salida anticipada del primer mandatario, y Chávez consiguió más votos que en su elección en 2000.
Pese a la contundencia de los números la oposición proestadounidense salió a denunciar un fraude masivo sin ofrecer ninguna prueba, a lo que el Centro Carter y la Organización de Estados Americanos (OEA), insospechados de chavistas, respondieron que se trató de un comicio limpio, sin ninguna evidencia de irregularidades.
Crisis estatal y ascenso de Chávez
Hugo Chávez Frías es el resultado del agotamiento del modelo político, económico y social originado en el Pacto del Punto Fijo –firmado en 1958– que consolidó la posterior estabilidad institucional en el país a través de dos partidos: el socialdemócrata Acción Democrática (AD) y el socialcristiano COPEI.
Desde principios de los años 70 el fuerte aumento de los precios del petróleo puso a disposición de los países exportadores de hidrocarburos una enorme riqueza, y la denominada "Venezuela Saudita" nadaba en una inmensa fuente de oro negro. Pero paradójicamente, esa riqueza consolidó un modelo basado en la renta petrolera, que excluyó a la mayoría nacional de sus beneficios, y las élites económicas, que prácticamente coincidían con las élites políticas, concentraron los dividendos del boom económico. Pese a su nacionalización en 1975, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) fue el botín de una pequeña "aristocracia", sometida a los intereses estadounidenses, que a través de esta empresa clave controlaba la dinámica económica del país en beneficio de sus intereses particulares.
Los continuos viajes de compras a Miami y el consumo suntuario de las élites –producto de la apropiación de los recursos petroleros– consolidaron una mentalidad rentista incapaz de utilizar los petrodólares para construir una economía diversificada y mejorar las condiciones de vida de los sectores populares, a los que realmente despreciaban (y ese desprecio explica, en gran medida, su rechazo visceral por un mestizo como Chávez en la Presidencia de la República).
La situación se agravó a principio de los años 80, cuando se acabó la bonanza petrolera. Y a finales de la década la situación social era explosiva. El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, de AD, ya no se asentaba en la abundancia de ingresos de su primer mandato (1974-1979) y apenas asumir sometió al país a las políticas de ajuste promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). En un clima de creciente tensión social, la reacción popular no tardó en llegar: el 27 de febrero de 1989, en un levantamiento popular conocido como el Caracazo, miles de venezolanos salieron a las calles contra el aumento de los precios y tarifas. El saldo: una cifra aun desconocida de víctimas, que supera los 5.000 muertos, producto de la cruenta represión del gobierno "socialdemócrata" de Pérez. Así el clima de desprestigio del sistema vigente, afectado por una endémica corrupción estatal y la dilapidación de los recursos públicos, abonó el terreno para una crisis terminal de los partidos tradicionales y la emergencia de nuevos liderazgos.
El 4 de febrero de 1992, el joven oficial Hugo Chávez Frías promovió un golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Pese al fracaso militar, su encarcelamiento –previa intervención en la televisión– no tardó en popularizar la figura del oficial rebelde. La ligazón de Chávez con sectores nacionalistas y de izquierda, incluidos viejos dirigentes comunistas, fue consolidando un proyecto político que tiempo después se sometería exitosamente al veredicto de las urnas. A poco de salir de prisión, producto de una amnistía, Hugo Chávez se postuló por el flamante Movimiento Quinta República (MVR) y el voto de los descontentos lo catapultó al Palacio de Miraflores en febrero de 1999. Algo más de un año después, luego de la Asamblea Constituyente, su mandato fue revalidado por 3.700.000 de venezolanos, una mayoría más contundente que en la anterior elección.
Una vez en el gobierno, Chávez se enfrentó rápidamente con la élite petrolera, y con los medios privados que actuaron como voceros de la oposición y de la embajada de Estados Unidos comandada por Charles S. Shapiro desde principios de 2002. El paro petrolero de dos meses (en diciembre de 2002 y enero de 2003) mostró que los sectores elitarios no aceptarían perder fácilmente sus privilegios. El poder económico (control de PDVSA) y el control mediático (cinco canales privados contra uno estatal) de la oposición, fue consolidando un clima de boicot a la política oficial, e incluso estos grupos lograron cooptar a sectores medios que en su momento le dieron el triunfo a Chávez. Los medios privados acusan cotidianamente a Chávez de "loco, dictador, tirano o golpista", o lo descalifican tratándolo de "mono", u otras denostaciones que delatan el carácter racista de estos sectores opositores. En el canal televisivo Globo Visión se le preguntó en una oportunidad a los espectadores "¿Es Chávez el Hitler de la nueva era?".
En un artículo reciente, Tariq Alí escribió que "los chavistas tienden a ser de piel oscura, reflejo de su ascendencia esclava y nativa. Y la oposición es de piel blanca y algunos de sus más detestables partidarios llaman mono negro a Chávez". Recordó que en la embajada estadounidense en Caracas se montó un espectáculo de títeres en el que un mico representaba al Presidente venezolano. A Colin Powell (de raza negra) no le causó gracia el chistecito y el embajador fue obligado a presentar disculpas".
Todo ello –imposible en cualquier Estado democrático, en los que serían acusados judicialmente de violentar la investidura presidencial– contribuyó a legitimar el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, apoyado por la administración estadounidense y los organismos financieros internacionales, que fracasó por la intervención de los habitantes más pobres provenientes de los cerros y de los militares leales al Presidente.
Reformas progresistas
Pese a la asociación mediática de Chávez con el "castro-comunismo", su proyecto económico es más bien moderado. Se basa en el objetivo declarado de trasformar el modelo rentista, basado en la exportación de petróleo, en una economía diversificada que propicie el desarrollo endógeno, sustentado en la economía mixta e incluso en la inversión extranjera en el área petrolera (bajo control estatal). El dirigente del Comando Político de la Revolución, Guillermo García Ponce, sintetizó hace algún tiempo las perspectivas de su gobierno con una formulación que es bien conocida y pragmática: "tanto mercado como sea necesario, tanto Estado también como sea necesario".
Sin embargo, en tiempos de desregulación y privatización en el que la economía dicta los objetivos de la política, las moderadas metas de Chávez se juzgan revolucionarias; a lo que contribuye el propio discurso chavista y de la izquierda latinoamericana (incluido Fidel Castro).
Las "misiones" estatales en los barrios marginales (en salud y educación) son atacadas casi a diario por los medios de comunicación, en manos de la oposición. 10.000 médicos cubanos fueron enviados a los distritos más pobres de Venezuela, lo cual ha transformado la situación social en estos barrios, donde se han establecido 11.000 clínicas vecinales.
Según cuentan los vecinos, antes del gobierno de Chávez los médicos venezolanos –que ahora se quejan de la competencia cubana que "les quita sus empleos"– no entraban a los barrios y, cuando eventualmente lo hacían, eran escoltados por fuerzas policiales. Estas misiones cuentan con un amplio apoyo popular: gran parte de la población venezolana está teniendo acceso por primera vez a un médico, se está alfabetizando a una parte de la población adulta y crece el número de niños escolarizados. Lo que ha redundado en una mejora del Índice de Desarrollo Humano (IDH), aunque la pobreza sigue siendo muy elevada.
A pesar de ello el boicot mediático es constante. Así, aparecieron titulares como "muere un niño por mala praxis de un médico cubano", buscando desprestigiar las actividades asistenciales del gobierno (con una paradoja: si hay un área en la que Cuba tiene reconocido prestigio mundial es en la medicina). Esos medios ignoraron durante décadas la muerte de miles de niños por desnutrición o enfermedades fácilmente prevenibles en esos mismos barrios que repentinamente pasaron a formar parte de su agenda.
Legitimación de la "agenda bolivariana"
Los números del referéndum han echado por tierra la guerra de cifras vinculadas a la cantidad de asistentes a los mítines del oficialismo y la oposición, que durante los últimos meses constituyeron el elemento legitimador de los discursos de ambos bandos.
La oposición ha perdido una vez más en el terreno democrático. La paradoja es que las denuncias acerca de la "dictadura" de Chávez se enfrentan al hecho de que Venezuela es el único país que incorporó a su Constitución la revocatoria del mandato presidencial, en cualquier momento, por iniciativa ciudadana. Más bien, la oposición parece haber caído en su propia "trampa": el referéndum –que Chávez no quería y trató de evitar– terminó por darle una legitimación con la que nunca hubiera contado: el actual mandatario obtuvo casi 1.500.000 de votos más que la oposición y 1.200.000 votos más que en su elección como Presidente en 2000.
Sin duda, la participación de la población más pobre del país, incorporada en muchos casos por primera vez a los padrones electorales, contribuyó tanto a la alta participación –del 60, 5%– como al amplio triunfo de Chávez.
En el ánimo de los venezolanos posiblemente haya influido la mejora económica, favorecida por los extraordinarios precios del petróleo (45 dólares el barril): de un retroceso del PIB del 25%, entre 2002 y 2003, como consecuencia del sabotaje representado por el lock-out patronal, se ha pasado a un crecimiento del 10% en 2004. Los ingresos fiscales aumentaron en forma extraordinaria como resultado del alza de los precios internacionales del petróleo y en el ejercicio 2004 el gobierno dedicó 2.000 millones de dólares a planes sociales.
Desde el principio la cuestión del petróleo fue el eje de los enfrentamientos entre el gobierno y la oposición. El ascenso de Chávez al poder desmanteló los planes privatizadores –incorporando a la Constitución la propiedad estatal de los hidrocarburos– y puso fin al saqueo de PDVSA por las élites gerenciales, las cuales fueron derrotadas luego de la huelga petrolera de 2002-2003. Esto no impide, sin embargo, que PDVSA firme contratos con empresas extranjeras (incluidas las estadounidenses), tanto para la exploración como para la producción y venta de petróleo.
Sin duda la victoria del "líder bolivariano" afianza una agenda de reformas progresistas del modelo neoliberal, y geopolíticamente refuerza una perspectiva de autonomía frente a la injerencia militar estadounidense en la región andina, fundamentalmente a través del Plan Colombia. La oligarquía venezolana y el gobierno estadounidense han sufrido una derrota contundente a manos de los sectores populares, y en esa medida los resultados del domingo favorecen las perspectivas de cambio emergentes en el resto de continente.
Tomando en cuenta estos elementos la mayoría de la izquierda latinoamericana ha encontrado en Chávez un nuevo liderazgo, luego de la crisis "ideológica" en los años 90 y de la desaparición de la perspectiva socialista de la agenda de los movimientos sociales. Incluso los sectores radicales presentan el proceso venezolano como una "revolución" y han asumido acríticamente su perspectiva populista.
Pese a la dimensión rupturista y progresista del chavismo, que contribuyó a reponer una agenda política latinoamericana, la experiencia continental nos recuerda que el populismo condensa en su seno una relación conflictiva entre dos tendencias contradictorias: una tendencia a la ruptura y una contratendencia a la integración al orden imperante. Su concepción organicista corrientemente reconduce los antagonismos populares contra la opresión hacia la reorganización "desde arriba" –e incluso vertical– de la comunidad, y debilita el pluralismo y la autonomía de la sociedad frente al Estado.
La forma en que los movimientos populistas latinoamericanos (emenerrismo, peronismo, cardenismo, velazquismo, etc.) pasaron de ser alternativas de cambio a partidos del orden nos alerta sobre los movimientos pendulares –entre la resistencia y la integración– que caracterizan al populismo. Entonces ¿será Chávez ajeno a esta tensión? ¿No resulta pertinente plantearse al menos el problema?
Chávez también puede ser negocio
"El mercado petrolero desea una victoria aplastante del presidente Hugo Chávez en el polémico referéndum del domingo, pues quiere a toda costa evitar que se repita el episodio trágico del año pasado, cuando una huelga general paralizó el sector durante dos meses", informó Univisión antes de la consulta. "El mercado está convencido de que si el presidente Chávez gana, las compañías petroleras extranjeras se animarán a regresar al país para invertir", explicó David Thomas, analista de Commerzbank.
La opinión de los expertos es que un amplio triunfo de Chávez podría brindar un periodo de estabilidad política necesario para los inversionistas y abrir la vía a un incremento de la producción de Venezuela, lo cual calmaría las inquietudes sobre el suministro del crudo. No hay que olvidar que el papel de Venezuela en el mercado petrolero mundial es clave: es el quinto exportador de petróleo del mundo y exporta más crudo a Estados Unidos que Arabia Saudita. Venezuela es el único país latinoamericano miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y produce actualmente entre 2,5 y 2,6 millones de barriles diarios.
Los analistas concluyen que "pese a su anti-americanismo pronunciado y la hostilidad mostrada hacia la élite financiera, Hugo Chávez le da seguridad a la industria petrolera".
El lunes 9 de agosto, la revista especializada América Económica tituló: "Las petroleras se beneficiarían de la victoria de Chávez en el Referéndum". Y en el texto del artículo afirmó, citando al diario británico de negocios Financial Times: "Si Hugo Chávez gana el próximo domingo el Referéndum revocatorio, que pretende desalojarlo del poder, su victoria sería compartida por la industria petrolera internacional... Esa victoria podría abrir el camino a miles de millones de dólares de inversiones internacionales frescas en el sector del crudo y el gas en el país".
El rotativo explicó que las empresas multinacionales de petróleo y gas, sin muchas oportunidades actuales en todo el mundo, "darían la bienvenida al fin de la inestabilidad política extrema que ha afectado en particular los dos últimos de los seis años del líder radical en el cargo". Y concluye que "Chávez está ansioso de mantener buena relación con las empresas internacionales".
Chávez prometió favorecer las inversiones petroleras. Y una reciente muestra del interés de las petroleras foráneas por Venezuela la ha dado Chevron-Texaco, que anunció que está proponiéndole a Caracas un proyecto de 6.000 millones de dólares para transformar crudo "extrapesado" de la Faja del Orinoco venezolana en uno sintético más ligero.
Esta posición de las empresas petroleras contribuirá, sin duda, a aislar a la oposición. Negocios son negocios y más allá de las cuestiones ideológicas, Chávez no ha afectado a las inversiones extranjeras radicadas en el país.
Por lo pronto, unos festejan la victoria Chávez como el fortalecimiento de un "polo de poder regional" frente a la hegemonía estadounidense. Otros lo enmarcan en un proceso de recomposición de los sectores subalternos, cuyos levantamientos derrocaron gobiernos en Ecuador, Argentina y Bolivia, y esperan la profundización de la "agenda bolivariana". En cualquier caso, no cabe duda que el triunfo de Hugo Chávez aporta aire fresco en el actual contexto latinoamericano, en el que "lo viejo" no acaba de morir y "lo nuevo" no termina de nacer.
Fuentes consultadas: –Cristina Xalma, "Hugo Chávez y Venezuela: ¿por qué tanta controversia?", en El Viejo Topo, 195-196, Barcelona, julio-agosto de 2004. –La Jornada, México. –Página/12, Buenos Aires. –Clarín, Buenos Aires. –Prensa Obrera, Buenos Aires –www.rebelion.org; –www.lainsignia.org; –Univisión; –América Económica
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Pablo Stefanoni (bolpress.com)


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