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Yo pensé que todo cambiaría de verdad. Yo creía que verdaderamente el cambio de estructura representativa a participativa y protagónica, que plantea el proceso revolucionario, se materializaría después del 15 de agosto. Soñé erradamente con aquel ideal de “todo el poder para el pueblo”, pero me equivoqué, porque resulta que ahora el pueblo, aquél que eligió a Chávez en el 98, que lo volvió a reelegir en el 2000, que lo rescató de un Golpe de Estado el 11 de abril de 2002, que soportó el sabotaje petrolero y el paro patronal de finales de 2002 comienzos de 2003 y que lo ratificó luego de resistir hambre, lluvia, sol, cansancio y sed en las largas colas del 15 de agosto, resulta que ese pueblo ahora no puede elegir, abierta y democráticamente por medio de unas elecciones de base, a quienes serán sus candidatos por las fuerzas progresistas del chavismo.
Al leer un artículo de Guillermo García Ponce en el que plantea que ahora viene “robustecer la organización popular, elevar la conciencia política y el nivel ideológico del colectivo”, hasta allí todo está muy bonito pero me gustaría que alguien me explicara para qué se eleva la conciencia política y el nivel ideológico del colectivo si no se le brindará la potestad de, por lo menos, elegir a quiénes serán sus voceros. La decisión del Presidente de asignar a dedo a los candidatos a cargos de elección popular, es un insulto y una desconsideración para todos aquellos quienes luchamos para que en Venezuela no sigan gobernando los cogollos y, mucho menos, personas oportunistas y enmascarados que sólo quieren usufructuar el poder. García Ponce habla también de “limpiar el aparato de gobierno de infiltraciones perniciosas”, ¿por qué dejan, entonces, que el Comando Ayacucho imponga candidatos que hace 3 ó 4 años insultaban a Chávez, líderes que personifican lo que he denominado “camaleonismo político”?. ¿Por qué se respalda a candidatos que han ejercido cargos de elección popular con el único fin de mejorar sus estilos de vida y enriquecerse a costa del dinero de la nación? ¿Por qué los cogollos de los partidos políticos MVR, PPT y PODEMOS hacen sus cuadres candidaturales a espaldas del colectivo, imponen candidatos y se reparten las gobernaciones y alcaldías como si de una piñata se tratara, al mejor estilo cuartorepublicano y reformista?
Todo esto me lleva a la pregunta, ¿será que somos seis millones de borregos?, porque pareciera que a cualquier palabra que emana de la boca del Presidente todo el mundo le dice amén. Recordemos que los líderes pasan, pero los proyectos perduran a lo largo de la historia, por lo tanto, es necesario que cada uno de los compatriotas que sienten vulnerado su derecho a participar en la toma de decisiones tan fundamentales como la elección de los candidatos por la base, manifieste su reclamo, divulgue lo que establece la Constitución y las leyes y, sobre todo, multiplique y haga valer el ideal revolucionario de “todo el poder para el pueblo”.
La decisión del Presidente Chávez de hacer caso omiso a las diferentes manifestaciones públicas del colectivo respecto a la posibilidad de elegir sus candidatos puede entenderse como el desprecio a un pueblo que ha asumido conciencia y ahora más que nunca entiende el significado de las leyes. Pareciera que nuestro Presidente nos hubiera dicho: “bueno, señores, gracias por ratificarme, pero hasta aquí les llegó la participación, les agradezco obedezcan las órdenes que les estoy dando junto a mi cogollo del Comando Ayacucho que hizo una excelente labor seleccionando a los candidatos del chavismo en las regiones”. Ahora me pregunto yo, ¿qué pensará la dirigencia (por no decir cúpula) del Comando Maisanta a nivel Nacional?, ¿Será que están de acuerdo con que esto suceda?, ¿Por qué no se pronuncian?
Finalmente, me gustaría levantarme mañana y observar manifestaciones populares a lo largo del país reclamando el derecho a participar que le corresponde al soberano, porque si esto no sucede, tendremos nuevamente a decenas de “revolucionarios” como Alfredo Peña o Ernesto Alvarenga, en diferentes cargos de elección popular aunque, se los confieso, yo no pienso votar por candidatos impuestos que no tengan trayectoria, formación ideológica comprobada ni liderazgo revolucionario; es más, creo que el pueblo es bastante sabio y obviará el llamado a una supuesta unidad que sólo obstaculizará el avance de la revolución dentro de la revolución, votando por aquellos candidatos que se mantengan en la contienda política y sí estén dispuestos a profundizar y a aplicar las líneas fundamentales del proyecto revolucionario bolivariano, a pesar de no gozar de la aprobación de la cúpula del Comando Ayacucho. Éste es el inicio de la nueva fase del proceso revolucionario, en la cual el pueblo comienza a asumir su papel de protagonista, de modo irreversible y definitivo.-
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