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El libertinaje de prensa y el desapego a los mínimos principios éticos es aplaudido en estos tiempos de cambio por el Colegio Nacional de Periodistas, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y el Círculo de Reporteros Gráficos, gremios que como la gran mayoría en el pasado fueron politizados hasta los tuétanos por los gobiernos de Acción Democrática y Copei, pero que en la actualidad están rendidos ante los dueños de medios, llámese Globovisión, El Nazional, El Universal, Unión Radio y otros no menos Santos.
A pesar de su politización en el pasado, existían periodistas y dirigentes con una gran claridad y ética insobornable, que no permitían negociados con la verdad periodística ni siquiera con sus propios compañeritos de partido, ni mucho menos se dejaban imponer “líneas” cuando se trataba de defender los principios y las normas claramente establecidas en nuestro Código de Etica.
Lamentablemente, nuestros gremios se han venido a menos hasta llegar al rastrerismo actual, que como víboras se ensañan contra la claridad de la verdad para darle la razón en todo momento a los Ravell, Otero, Mata, Belfort, Granier y los tarifados que los agrupan SIP, CIDH, RSF y otros.
Cada día son menos los que creen en los gremios profesionales que fueron arrasados por la política, la mala praxis y el clientelismo y que ahora son “divos” de la televisión a pesar de las barrabasadas que digan. Para ello sólo basta recordar las atrocidades del eterno dirigente del gremio médico y a los intentos de destruir el viaducto por parte de los profesionales de la ingeniería. Sólo dos perlas de un collar de desaciertos de quienes vendieron su alma al diablo en su afán de retomar el poder. Pero, ¡NO VOLVERÁN!
(*)Periodista
fgraterol@cantv.net
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