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Enrique Mendoza rechaza respiración boca a boca
Por: Freddy Pérez
Fecha de publicación: 20/08/04
imprímelo mándaselo a
tus panas
El caso del jefe de la coordinadora de oposición se hace cada día más patético. Ya da pena ajena. Qué pensarán los financistas gringos y mayameros de este sujeto, quien de seguro ofreció villas y castillas, entiéndase, vender los recursos de Venezuela a precio de gallina flaca, de alcanzar el poder que tanto ansía.

El gobernador golpista y censurador en los meses previos a este Agosto de éxito bolivariano, se dedicó a vociferar a los cuatro vientos que la oposición sólo aceptaría acudir a un referéndum si se contaba con la presencia de observadores internacionales, que garantizaran la pureza de la consulta popular.

Ya agónica, la absurda oposición venezolana acudió desesperada al apoyo de la OEA y el Centro Carter, confiado su líder y mandamás, que desde el norte se exigiría a dichos garantes facilitar las cosas para que se impusiera la opción de la coordinadora durante la consulta.

Apelaron a todas las artimañas posibles con el ánimo insuflado por los animadores de los programas de opinión de la televisión conjuntamente con los analistas de oficio, que cobran buena suma de dinero por decir o escribir lo que sus amos quieren oír.

El soberano, esas mujeres y hombres de a pie, quienes tienen madrugar para ganarse el pan y no tienen el tiempo suficiente para sentarse frente a un televisor a disociarse, no comieron cuento y callada pero decididamente apostaron a su futuro, no al de quienes durante más de cuatro décadas se burlaron cínicamente de sus esperanzas.

Por eso, Enrique Mendoza creyó que en el trance de la agonía surgiría la figura salvadora de los representantes de la OEA y Centro Carter acudirían solícitos a brindarles respiración boca a boca, confieso que de haber estado entre estos observadores Fernando Jaramillo, probablemente lo habría socorrido pero....

Gaviria, paisano de Jaramillo ya no es Secretario General de la OEA y Perclay como que práctica el dicho popular que reza: el muerto se acompaña hasta la fosa, pero no se sepulta con él”.

Mendoza, con su gorra y ojos volteados de agonía, rechazó en el último momento, cuando sabía que no se la ofrecerían, la respiración boca a boca. Solo le queda que el Cardenal Castillo Lara le de la extremaunción, quizás le cobre unos pocos dólares.
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Freddy Pérez


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