De periodistas y artistas hipócritas, líbranos señor

Nota de Aporrea: Elaborado el 10 de agosto 2004

A lo largo de los últimos cincuenta años y en el fragor de las luchas políticas de nuestros tiempos venezolanos y de otras latitudes; hemos visto a medios de comunicación y sus respectivos propietarios, así como a periodistas, políticos, analistas políticos, intelectuales, profesionales de distintas ramas. Artistas de la canción, etc. Todos convenientemente disfrazarse y transformarse en verdaderos camaleones para resguardar; algunos de ellos, sus muy ceñidos intereses y los otros flamear sus banderolas, según la dirección del viento que les soplen. Para ello, y casualmente, todos sin excepción, nunca navegan contra la corriente de los intereses de la burguesía interna, ni tampoco contra los canales de TV que los contratan y les dan status de vedette y le prometen la gloria mundial.

Trataré de mostrarles un ligero croquis, de las actuaciones de cada uno de estos personajes, salidos la mayoría, del pueblo mismo; pero oportunistas, intrigantes, vendidos, sobornados, venales. Gente que perdió o nunca tuvo honradez, honestidad e integridad. Suficiente es que la corriente cambie su curso, y arrastre, destruya y mate, para que los veamos a todos, cambiarnos el falso discurso y la letra de la canción.

Ese cambio de corriente, no es más que la misión cumplida y satisfecha de los oscuros intereses de las multinacionales y del Departamento de Estado Americano. Después de preparado todo el escenario, y haber cobrado por adelantado; la obra de teatro de todos estos individuos comienza para servir de bufones y ayudar a bajar la presión social. Poco a poco se acomodan y navegan, esta vez con la corriente de la opinión mundial cuando ésta reclama y reprocha acciones de golpes de Estados; pensados desde Washington, con los respectivos exilios forzados o muertes de Presidentes democráticamente elegidos. Para estos bufones, todo eso les resulta igual, porque con las dos corrientes de todas maneras están cobrando.

Para nadie es un secreto a estas alturas, que en los tiempos de Salvador Allende, por ejemplo, la prensa chilena, y mundial, salvo muy contadas excepciones; antes de su candidatura, y durante ella y su Presidencia; los medios de comunicación, no pararon de difamar y calumniar al Presidente Constitucional de todos los chilenos. Desde la noche del 4 de septiembre de 1970 Comenzó una guerra sutilmente violenta, con el sello de laboratorio estadounidense para ser distribuido por los agiotistas serviles y traficantes del oportunismo; dueños de medios y muy enconados para la ocasión anti-socialistas mundiales.

Los medios, y sobre todo esos que conozco desde sus entrañas; los venezolanos. Durante casi todo el periodo público de Salvador Allende, que culminó, siendo éste violentamente asesinado en septiembre de 1973. Es poco o nada lo que los medios venezolanos mencionaron. No vimos a ninguno de ellos, tomar posición en defensa del régimen socialista legítimamente elegido.

Párrafo a parte merece y la mención, que. Salvo, las del escritor Miguel Otero Silva, con su periódico el Nacional. Quien por cierto, hoy día y a esta hora, debe estar revolcándose en su tumba avergonzado al ver el camino reaccionario y fascista que algunos de sus descendientes, le hicieron tomar al diario que fundó. Miguel Otero Silva, no sólo apoyó y defendió aquel gobierno chileno, sino que demostró su amistad con ese pueblo y sus principales dirigentes. En prueba de la gran amistad que les unía; culminó junto con Matilde Neruda la redacción de (Confieso que he Vivido) Las memorias interrumpidas del extraordinario Poeta Don Pablo Neruda, por la muerte precipitada de éste a la que lo llevó la falta de atención médica fríamente calculada por la dictadura pinochetista.

Los medios venezolanos se caracterizan por ser típicos camaleones. Cabe mencionar como ejemplo clásico las visitas que Fidel Castro realizó a Venezuela, antes de la Revolución Bolivariana. Todo éste reducto de eufóricos hipócritas y la crema de la «intelectualidad» y naturalmente «los políticos de izquierda» Presos políticos éstos de la cuarta republica. Corrían todos para salir retratados con el Comandante de la Revolución cubana y parecer ante el país y ante el mundo como grandes hombres y mujeres progresistas venezolanos.

Y hoy nos preguntamos ¿Qué pasó con todo ese cuadro de intelectualoides? Peor aun ¿Qué pasó con los políticos de «izquierda»? Mencionemos a tres de ellos Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff y Américo Martín. Paradójicamente, fue suficiente ver triunfar a la Revolución Bolivariana y a su líder Hugo Chávez, para que éstos tres inconsistentes ideológicos y morales; por envidia y celos, no solo, no apoyen a un gobierno netamente progresista en la línea que ellos nos vendieron cuando eran dirigentes y candidatos presidenciales por la izquierda venezolana, sino que además, hoy son enemigos jurados y primeros portavoces de los detractores de la revolución cubana y su Comandante.

La revolución Bolivariana, no solo ha servido para que mucha gente se quite la careta y cambié y se metamorfosee, sino que ha llevado a profesionales de algunas ramas de tal manera a desacreditarse personal y profesionalmente, para quedar ante la opinión pública como verdaderos mediocres en sus respectivas profesiones. Recordemos por ejemplo, en los comienzos del gobierno de Hugo Chávez a psiquíatras y psicólogos que se prestaron pública y ridículamente, para analizar la personalidad del Comandante Chávez. Hoy día quedó demostrado lo mal parado que quedaron ante el público por sus absurdas y erradas conclusiones de jugar al doctor sin la presencia del enfermo.

Continúo insistiendo, con relación a los medios y sus periodistas venezolanos, en sus radicales posturas contra la Revolución. ¿Cómo explicar matemáticamente qué entre tantos periodistas trabajando en más de cuatrocientas emisoras, periódicos y televisión; estén todos de acuerdo y en posición rabiosa e irracional contra Hugo Chávez y la Revolución? --- No, y absolutamente no. Eso no cabe y riñe incluso contra la ley de los promedios y el de las probabilidades --- Tiene y debe haber alguien que pueda y tenga cierta decencia y conciencia. Instintiva y naturalmente estar con la otra corriente e ir por la progresista, la del pueblo; las de las mayorías. Es imposible que todo el universo de periodistas esté contra contra la Revolución Bolivariana.

¿Cómo puede alguien ir a sentarse en una sala de redacción todas las mañanas, a competir con el colega, a ver quien dice la infamia más grande que pueda darle infinito placer a la masturbación mental de quienes pagan sus indignos salarios; y luego volver al hogar y mirar a sus hijos de frente por la labor realizada aun en contra de sus propias integridades humanas, éticas y morales?

Entonces. La conclusión que se impone. Es que hay alguien o muchos de ustedes que están haciendo preguntas, escribiendo y narrando tendenciosa, sesgada, soslayada y parcialmente. Yendo contra los principios más elementales del profesionalismo y en contra del respeto que se debe tener por si mismo. Actuando más por complacencia hacía el patrono que defendiendo una conciencia progresista y venezolanista de doctrina bolivariana. Virtudes que finalmente logró tomar los rieles que todo ser en algún momento de su vida ha soñado; la vía de la justicia social y bienestar colectivo. Que en algún momento y con toda seguridad, ustedes periodistas tuvieron y defendieron por lo menos en sus épocas de liceístas y universitarios.

¿Podrán ustedes clase rara de comunicadores, colocar las dos orejas en la almohada y dormirse sin remordimientos? Son ustedes los mismos que ayer manifestaron contra el imperialismo, son ustedes los mismos que hoy día se venden por lo que llamamos en Venezuela un collar de arepas, los mismos que apoyaron el golpe de estado en Venezuela; también en Chile lo apoyaron, y como camaleones y buenos oportunistas, se acomodaron luego, para hacerse eco de las protestas de las mayorías y fueron subiendo el volumen de sus gritos a los cuatro vientos progresivamente y a medida que aparentemente los pueblos olvidaban; y con voces de coros desafinados para ganancia de sus respectivos e indistintos patronos; gritaban: --- Pinochet es un Fascista. Que Pinochet es un asesino. Que Pinochet es... Etc. etc., Y volviste a engañarnos y a recrearte una imagen de mujer y hombre progresista que lucha por la justicia social. Pero son ustedes medios y aquellos mismos periodistas los que hoy apoyan la corriente fascista, sectaria y reaccionaria en Venezuela contra el pueblo y la revolución Bolivariana.

Pero entonces sagazmente como en Chile y por el mundo; Los Mercurios, de Santiago y los universales de Venezuela. Dejando tiempo para que caiga el polvo y se calmen las aguas --- Si jamás llegasen a calmarse --- Empezaran la perorata. Tomando al mundo por idiotas --- Gritaran en grandes Caracteres o colocándose más cerca el micrófono. Dirán: Qué el gobierno de Hugo Chávez, era el mejor --- Que no hubo ni habrá gobierno tan democrático como ese --- Qué con él, finalmente no hubo nunca presos políticos --- Que nosotros los medios pudimos insultarle y difamarle impunemente --- Etc.

Tal y exactamente, como todavía hasta hoy siguen explotando el asesinato de Salvador Allende por parte de Augusto Pinochet. Elogiando hipócritamente al extinto Presidente y su legitima Presidencia. Justo, por cierto y casualidad!! Cómo lo es la de Hugo Chávez Frías, Ocho veces legitimada. Son ustedes los que hoy están contra Chávez y ayer estuvieron contra Salvador Allende.

Poner en relieve la hipocresía y falsedad de todos estos personajes es necesario para la historia. Continuemos, con el particular caso de «Analistas políticos», que sólo analizan convenientemente una sola cara de la moneda. Pagados con dinero fantasma del Norte. Hoy día con los grandes logros del gobierno Bolivariano y una certera y absoluta mayoría apoyándolo. Estos opinolologos de cuatro esquinas. Continúan acentuando sus descréditos; paseándose de canal en canal y de radio en radio opinando, a sabiendas que nadie nunca les escuchó.

Caricaturistas como Zapata en el Nacional, que desde lustros y décadas nos dibujo la miseria del pueblo venezolano y creímos que tenia verdaderamente cierta empatía hacía los más desposeídos, a quienes explotó para guardar su empleo.

Y que diremos de algunos cantantes. Soledad Bravo por ejemplo. Este es un caso atípico del oportunismo. Eufóricamente tomó canciones prestadas a los verdaderamente grandes; para cantarle al Comandante Fidel, al Comandante Che Guevara, al Presidente Allende y a todo Comandante y Presidente progresista del mundo. Pero le bastó que llegara el Comandante Hugo Chávez, y ella encontrarse entre la expectativas y la disyuntiva comercial que le ofrecían los medios televisivos venezolanos los (Cisneros-Granier) O seguir con su aparente posición progresista con la que nos engañó por muchos años. La pregunta obligada es: ¿Cómo se sentirá ésta señora, observando la franca, abierta y buenísima amistad de los Comandantes de Cuba y Venezuela, a la que tanto exhortaba en sus canciones? De los hermanos Primera, Servando y Florentino, solo diremos que, oyeron pero nunca escucharon ni escucharan las canciones y mensajes de su padre Alí Primera.

Periodistas y medios; cantantes y analistas Mañana, si todo anduviere mal en Venezuela volverán a darse nuevamente un espíritu progresista y de respeto a las decisiones de las mayorías, y para llenar papel y justificar sus salarios. Investigaran o fingirán que lo hacen en profundidad y luego dirán que el gobierno de EE.UU. y la oligarquía venezolana fueron los culpables de la caída de Chávez como lo decían ayer y hoy en sus análisis y editoriales sin ningún desparpajo al acusar al periódico el Mercurio de Chile como causante instigador de la caída y muerte de Salvador Allende.

Sin miedo ayer nombraban con nombre y apellido al Embajador gringo en Chile para la época. A Henri Kissinguer a Richard Nixón. Y hoy ya no se atreven a decir que existe una guerra ilegal en Irak. Son tan absurdos y estrechos, que decirlo y admitirlo es ir con y por la corriente de Hugo Chávez. Son ustedes periodistas venezolanos los únicos en el mundo para quienes todavía en Irak, no ha sonado el primer tiro ni ha caído el primer muerto. Negación total y absoluta, es esa su orden a cumplir y la consigna a vender.

Carlos Level
Círculo Bolivariano de Montreal
10 / 08 / 2004
[email protected]
www.identidadbolivariana.org
www.aporrea.org
www.chileinforma.com



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