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Medina Gómez se tragó a la oposición
Por: Eligio Rojas
Fecha de publicación: 07/11/02
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Las vicisitudes del diputado Pastor Heydra (AD) cuando intentó montarse en la tarima de Plaza Francia, fue el cuento más saboreado por sus compañeros de bancada. “Vicealmirante, vengo a dar un mensaje”, le habría dicho Heydra a Héctor Ramírez Pérez, oficial encargado de organizar las intervenciones en la Plaza Altamira.

“Ya yo hablé con el contralmirante Comisso Urdaneta”, repuso el parlamentario blanco ante la negativa de Ramírez Pérez. “Comisso manda allá”, le respondió señalando hacia el hotel Four Seasons. “Pero yo mando aquí”, completó, apuntando su índice hacia la tarima. “Menos mal que no llegaste a ser ministro de la Defensa”, le replicó Heydra retirándose del lugar.

Para los oficialistas, el comentario obligado fue la entrega de firmas ante el CNE por parte de Primero Justicia. “La oposición cayó en una trampa”, habría dicho el presidente Chávez en una reunión privada con los suyos, testimonió un diputado.

Como ya es costumbre, la mañana se les fue a los diputados tratando de arreglar la agenda del día. “Yo voto ese acuerdo si metemos lo de Pla za Altamira también como un foco de violencia”, le decía Ismael García (Podemos) a su ex compañero masista Pedro Castillo, quien había sugerido un acuerdo para que la Asamblea rechazara “el vandalismo desatado” hace dos días en el perímetro del CNE.

En otro tète à tète, Nicolás Maduro y Pedro Díaz Blum intercambiaban impresiones sobre las posibilidades de “u n A l í R o -dríguez Araque” como presidente de la transición, mientras Chávez se mide en elecciones. “A mí me parece un hombre serio”, concluía Díaz Blum, quien comparó al general Enrique Medina Gómez como “la topa que va abriendo el hueco por donde otros pasarán”.


El silencio de la tarde

Y aunque en la tarde no sesionaron por falta de quórum, adecos y emeverristas montaron una “esquina caliente” a la salida del hemiciclo. Nicolás Maduro sentado en la curul de Liliana Hernández, Henry Ramos Allup en la de Gerardo Blyde, Desiré Santos ocupaba la de Julio Borges, y Luis Tascón la de Juan José Caldera. Edgar Ramos (AD) se apoderó de la curul de Rafael Octavio Rivero para escuchar los cuentos de su compañero.

“Ustedes tienen que deslindarse de los golpistas”, le decía Maduro a Ramos, quien meneaba la cabeza al salirle con un “mira chico, nosotros no somos golpistas”. “¿Y por qué no condenan lo de Altamira?”, intervino Néstor León Heredia.

“Nosotros lo hemos hecho. Es más, esos militares llegaron a decir que estaban esperando el fracaso del liderazgo civil opositor para ellos venir con sus fórmulas”, replicaba Ramos.

“Y nos repetían a cada momento: las soluciones de nosotros van en tren y la de los civiles en bicicleta”, completaba Ramos provocando la risa de sus interlocutores. “¿Cuál es la solución?”, interrogaba León Heredia como si fuera un entrevistador de CNN. “Nosotros fuimos gobierno y votamos por enjuiciar a Pérez”, fue la respuesta del adeco ya picado por los emeverritas, quienes insistían en buscarle la lengua. “Medina Gómez se tragó a la oposición. Salas Römer, Borges y Peña quedaron en la cola”, azuzaba Maduro.

“Yo vi a Irene Sáez con 82% en las encuestas”, soltaba Ramos antes de disolverse la tertulia y que los emeverristas subieran a la oficina de Willian Lara a escuchar las conferencias del politólogo Daniel Hernández.
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Eligio Rojas


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