En estos días de festividades navideñas, la gente de la oposición anda muy deprimida y como consecuencia de ello, destilando su odio visceral en todos los rincones donde pueden. Probablemente, sea porque en éste mes recuerdan el fracaso del paro petrolero del 2002 y además ven ese gentío corriendo comprando juguetes carísimos, adquiriendo miles de cosas innecesarias, perniles volando por los aires, viajeros arreglando maletas y este panorama derrumba su discurso de un país en crisis y un gobierno a punto de fracasar.
Como ya sus voceros mediáticos tienen poca o ninguna influencia (Teodoro, Ismael García, Ramos Allup, Julio Borges y Leopoldo López), se aferran a cualquier acontecimiento que mencione el presidente Chávez, así sea para cuestionar un hecho de corrupción judicial que desde la IV República merece el rechazo de la colectividad. Ahora están pataleando porque a la juez Afiuni, la encanaron en el INOF, pero no dicen nada del delito en que incurrió y protestan la sanción que le dieron alegando que ¿a ellos no les consta? Así mismito lo declararon dirigentes del Colegio de Abogados de Caracas. Bueno, será que querían su reclusión en el Alba Caracas o en el Macanao. Por cierto, nunca he visto la cara de la desprestigiada juez en las pantallas de la tv, en contraste con el congelamiento del rostro que se hace de Arné Chacón.
Los manitas blancas y nalguitas afuera andan lloriqueando por unos señores delincuentes y la violación de sus derechos humanos. Bueno y sus víctimas, no tenían derechos? A pesar de sus errores del pasado, la ignorancia sigue dominando en sus peroratas.
El militar golpista Husón también salió a la palestra para denunciar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, le dio la razón y que su encarcelamiento fue ilegal porque el traidor emitió “una opinión”. Bueno, el señor Huson, hizo una afirmación, sin tener pruebas, que comprometía al estamento militar al cual todavía pertenece, así haya pasado a retiro. Las investigaciones posteriores comprobaron que los sucesos no ocurrieron como él los describió, por eso su “opinión” fue una calumnia, una falsedad que tenía como único fin empañar la gestión del presidente Chávez.
Estos tres factores quisieron avivar una ola de descontento entre la población venezolana, pero como era de esperarse la gente está pendiente del juego del amigo secreto, las hallacas, regalos, viajes y su prédica sólo alteró a los asiduos televidentes de Globovisión. Señores de la oposición quiéranse un poquito disfruten la Navidad, hagan la prueba dejen de ver ese canal y tendrán otra visión del país.
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