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Parlamentarios del partido Quinta República admiten que han sido blanco
de ofrecimientos y de cañonazos de los verdes americanos, cochinos dólares
de desconocido origen. El ex ministro Miquilena insiste en su interés
en los fondos privados de pensiones.
Luis Miquilena se tomó en serio las pretensiones presidenciales y mueve
baterías para sacar "como sea" a Hugo Chávez de Miraflores,
en lo que es visto por muchos observadores como el mayor filicidio que ocurre
en Venezuela desde que Juancho Gómez apareció muerto tras una
oscura lucha de palacios. El amor y el interés se fueron al campo un
día y más pudo el interés que el amor que me tenías,
dice la vieja canción aplicable al interés de Miquilena por Hugo
Chávez. El viejo mentor ha pasado del apoyo eufórico, al resentimiento
discreto cuando fue desplazado del gobierno y finalmente al odio y la conspiración
poco antes del 11 de abril, y acentuado después del retorno del Comandante
Chávez a Miraflores el 11-A. Grandes y poderosos intereses deben estar
implicados en la ofensiva de Miquilena si se considera la cobertura de prensa
que ha tenido el anciano ex dirigente emeverrista y sus seguidores Ernesto Alvarenga,
Alejandro Armas, José Luis Farías y Nelson Ventura, el cuarteto
integrante de la autoproclamada fracción parlamentaria del partido "Solidaridad",
el nuevo partido de Miquilena. Dirigentes del MVR en la AN, redoblan esfuerzos
para conjurar las ofertas que hace el miquilenismo a varios diputados para que
salten la talanquera y sumen sus votos al golpe institucional que tiene en Luis
Miquilena, actualmente, a su principal promotor. Se sospecha que un cerro de
dólares está disponible para este empeño que evidencia
el nivel de descomposición del mundillo político miquilenista.
Los diputados que apoyan sin dar marcha atrás a Hugo Chávez reconocen
que algunos parlamentarios han sido blanco de ofrecimientos de villas y castillos,
de cañonazos de los verdes americanos, los cochinos dólares de
desconocido origen. El maletinazo amenaza la Quinta República.
PATA DE PALO MIQUI
El almirante Luis Miquilena hace todos los esfuerzos de la piratería
política para crear un clima emocional que justifique la acción
institucional contra Hugo Chávez. La militancia del Movimiento Quinta
República advierte la amenaza y también ofrece mecate, soga y
árbol, como factor disuasivo de cualquier parlamentario que quiera dar
la voltereta y acabar con la Quinta República.
El MVR refuerza sus posiciones y trabaja activamente por ganar nuevos aliados
entre los parlamentarios de pequeñas agrupaciones en la Asamblea Nacional.
El sector conocido como MAS-MAS fortaleció su alianza con el Ejecutivo
Nacional, despejando los peligros de una estampida hacia los sectores antichavistas.
Sin embargo, esta posición favorable al gobierno significó ofertas
concretas de parte del gobierno nacional para que dirigentes del MAS-MAS pasen
a dirigir importantes organismos del Estado.
De acuerdo con esta pugna, los dólares del miquilenismo, de origen y
alcance desconocido, no son suficientes para ganar adeptos para la tropa antigubernamental
que en el Parlamento promueve el golpe institucional. Por eso Miquilena se pronuncia
por una estrategia que también contemple el conflicto, la agitación
laboral, el sabotaje permanente de las propuestas gubernamentales y la conflictividad
en las páginas y espacios de medios de comunicación.
En algunos sectores consideran que Miquilena es parte de intereses que más
allá de querer la salida de Chávez, pretenden negociar los fondos
de pensiones con el sector privado en momentos en que se discuten los fondos
de pensiones y seguridad social, al igual que pretenden cambios en la orientación
de la política petrolera.
LOS TENTACIONES DEL DEMONIO
Miquilena ha definido una estrategia dirigida a "algunos" diputados
que según el partido "Solidaridad" son proclives a negociación.
En este grupo estarían: Elvis Amoroso, Jacinto Martínez y Orlando
Rivero, en el MVR, y Luis Salas en el MAS, entre otros. La fracción de
Miquilena aspira crecer de cuatro, a doce diputados y ser la balanza que incline
las decisiones en la AN.
En los planes figura también Rafael Simón Jiménez, íntimo
de Miquilena, a quien al nueva mayoría de la AN designaría presidente
del poder legislativo en sustitución de Willian Lara, como primer paso
para desempeñarse como presidente provisional, cuando ocurra la salida
constitucional de Chávez.
Una historia nauseabunda mantiene asombrado a los venezolanos: Miquilena, segundo
hombre fuerte de la "robolución", se ha pasado ahora para la
"disidencia", y aspira convertirse, otra vez, en factor clave en la
toma de decisiones del "post chavismo".
De es forma, los integrantes del CNE, TSJ y Poder Ciudadano (Fiscal, Contralor
y Defensor del Pueblo), que fueron designados mediante el dedo omnipotente de
Miquilena en el año 2000, serían sustituidos por otros igualmente
designados ahora entre Miquilena y sus nuevos aliados del "post chavismo".
Cinismo puro y simple de quien pretende más poder que el que tuvo durante
tres años de auge y apogeo chavista ¿Está tan descompuesta
la clase política venezolana que tiene que aliarse con un personaje como
Miquilena, para poder dar una legítima batalla política?