Ventana Ecosocialista: Es grande la tarea, pero no imposible

A diario somos testigos de los efectos de la degradación del hombre sobre la madre tierra, la voracidad capitalista ha ido socavando los equilibrios de la naturaleza: largas sequías, intensas inundaciones, variación en las temperaturas, desertificación; evidencias del ecocidio a escala planetaria. Hemos hipotecado el futuro en nombre de un supuesto “desarrollo”; el consumismo nos ha encerrado en un ciclo pernicioso (explotación-producción-consumo) que atenta contra la vida.

Los seres humanos hemos sido reducidos por el sistema capitalista a viles depredadores del ambiente. El afán de lucro y acumulación nos ha desnaturalizado, y nos ha llevado a cometer los crímenes más atroces contra la madre tierra, hemos contaminados ríos y lagos, talado bosques y acabado con ecosistemas enteros para “sostener” un modo de vida insostenible. Llegando al punto de creernos los dueños del planeta y abrogándonos el derecho a hacer con él lo que nos plazca, incluso hasta destruirlo.

Hoy la humanidad atraviesa por la mayor crisis de su historia; una crisis económica, energética, alimentaria, social, moral y ecológica. Una crisis que ha generado el capitalismo, y que ha demostrado que es incapaz de superar. No habrá futuro, ni vida en el planeta sino derribamos las actuales estructuras de producción y consumo impuestos por el capitalismo, sino generamos una nueva conciencia en lo individual y en lo colectivo, sino nos detenemos a escuchar y ver las señales que nos está enviando el planeta. Frente a este sombrío escenario, hay dos opciones por las cuales se pueden tomar partido, o seguimos siendo cómplices del ecocidio o construimos un modelo alternativo que busque soluciones locales a los grandes problemas globales.

Es grande la tarea, pero no imposible; porque más grande debe ser la voluntad que nos mueva a tomar acciones concretas para salvar el planeta, entendiendo que con pequeñas acciones podemos generar grandes cambios. Y para ello hay que empezar a cambiar algunos patrones de conducta que hemos venido repitiendo y que son nocivos para nuestra madre tierra. Empecemos por ahorrar agua y electricidad en nuestras casas y lugares de trabajo, acabemos con el derroche. Sí todos empezamos a hacerlo estaremos ayudando desde nuestra comunidad a cambiar la realidad mundial, juntos podemos cambiar los patrones voraces del capitalismo, e iniciar una nueva relación con nuestra madre tierra.


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