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En mi parecer, y sin que realmente se estén percatando de ello, la revolución también alcanzó a los medios de difusión propagandísticos. No es evidente en este momento, pero lo será en el futuro. Es un hecho irreversible, y los ejecutores, verdugos, controladores, críticos, o como se llamen, de esos medios, serán, nada más y nada menos, que los "revolucionarios del futuro", me refiero a todos y cada uno de los que hoy chillan y aúpan el proceder de los mismos. Será en ese momento cuando la revolución les proporcione la estocada final.
Hay que tener presente que algunos aspectos deben madurar para poder ver el efecto del acometimiento revolucionario, pero no hay duda que muchos de los elementos que componen la sociedad, son, sin percatarse de ello, "víctimas" del movimiento bolivariano revolucionario. Son actos en pleno desarrollo en el substrato más profundo de la sociedad y los medios no escapan a estos movimientos telúricos. En cambio, cuando se trata de visualizar la situación actual de nuestra "sociedad convulsionada", tiendo a imaginar un trozo de cuerda totalmente enredada, anudada, que con sólo verla, y ante la obligada faena de tener que desenredarla, uno palidece y desespera, pero al final, cuando con paciencia se acomete la tarea, se obtiene el resultado, casi mágico, pero de muy fácil resolución, de volver a ver esa cuerda en toda su extensión. Es así como lo visualizo, pareciera que el conflicto es profundo, pero estoy convencido que es basurita en el hombro. Y es así porque su origen es artificial, provocado sistemáticamente, bien articulado, ayudado por técnicas y metodología psicológicas de persuasión y convencimiento masivo, pero sin fundamento ideológico alguno, como un castillo de naipes cuya dificultad de realización es clara, pero ante un pequeño esfuerzo se derrumba.
Convencido como estoy del origen mediatico y artificial del conflicto, que en mi parecer ha hecho mella más en lo social superficial que en lo político ideológico (los políticos no comen cuentos de TV, me refiero a los veteranos), es por lo que aseguro, que en cualquier momento ese castillo de naipes se derrumbará y a más de uno lo dejará estupefacto su anterior proceder irracional ante la verdad develada de tanta manipulación a la que ha sido sometido. Es de esperar que se sienta como borracho al otro día, arrepentido, acongojado y ridículo. Como aquella vieja película que muestra una moda superada y que nos hace reír por su ridícula presencia.
Si alguien quiere o pretende la paz en este país, no lo puede hacer aceptando la existencia de problemas de origen bélico, o algo por el estilo. La verdadera paz extraviada es la que se sustenta en la justicia social; esa hace rato que se perdió y tal realidad atenta contra el desarrollo armonioso del país. Por ello es absurdo, en mi parecer, propiciar diálogos, acuerdos, o negociaciones, más allá de lo estrictamente político, de lo que es normal dentro de una sociedad democrática, porque en el fondo, quitando el velo mediatico y el dramatismo artificial sustentado en falsedades estratégicamente diseñadas, lo que existe es una lucha por el poder, por el control de la sociedad como un todo, sólo que ojalá esa lucha tuviera como fundamento, verdaderos propósitos ciudadanos. Eso es así aquí y en cualquier parte del mundo, sólo que en nuestro país la confabulación mediática le ha dado un tinte distinto, no favorable y ciertamente peligroso, a la normal lucha política de la sociedad democrática. Y digo peligroso no por la posibilidad de una tan promocionada guerra civil, lo digo por el efecto que tiene sobre la salud mental de la población, sobre su poder adquisitivo, su adecuada alimentación, su necesidades de distracción y los niveles de estrés que degeneran en enfermedades graves, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces, aceptar que estamos al borde de una guerra civil es una afirmación que bajo mi percepción, bien pudiera ser parodiada, ya que ante el primer tiro más de un aguerrido "altamirano" de seguro saldría corriendo como golpista de Miraflores el día 13 de abril. Y cómo no va a correr si es que tiene mucho que perder. Para empezar la libertad que supuestamente no tiene y que lo hace chillar como loco, entre otra cantidad de privilegios conquistados a fuerza de ignorar a las grandes capas marginadas de la población.
En resumen, pura paja mediática, aunque ciertamente, para muchos disociados psicopáticos, es muy real. ¿No me creen?, pues muy bien, sin embargo, piensen por un momento que pudiéramos sacar del aire a los canales de televisión (los cuatro del Apocalipsis), claro, evitando que la oposición se enterara de tal acto, de lo contrario llenaríamos el escenario de mártires hercianos (quizás tendríamos que drogarlos para lograrlo). Entonces, imagínenlo, ¿qué haríamos la mayoría?. Seguramente los que tienen cablevisión verían un relajante programa de pajaritos en Discovery Channel, o a lo mejor algún burdo programa de "E Entertainment Televisión", o alguna vieja película de los ochenta, de los setenta, en fin, que relax tan grande. Otros, quizás, se dedicarían más a ver a su mujer, sí a la mujer, a esa bella esposa que cada día envejece un poco más. A ella, que se tira en la cama boca abajo, con sus cortos pantaloncitos, media nalguita afuera, durita y provocativa, pero que por estar viendo a los chicos lindos y bien peinados de la TV noticiosa, las ignoramos casi como si un cambio de preferencias sexuales se estuviera desarrollando en nuestro interior. Quizás también veríamos más a nuestros hijos, y entonces, SORPRESA..!, exclamaríamos atónitos¾ MI LINDA SI ESTAS GRANDE¾ diría un papa atontado ante una TV exenta de tanta conspiración¾ Ven mi linda hija juguemos un rato, vayamos al parque¾ seguiría diciendo el padre arrepentido por perderse de esos momentos irrepetibles, momentos de ver a su hija desarrollando sus facultades. Y el pobre Sultan, pobrecito mi perrito. Tan noble él, que mueve la cola cada vez que llega su amo, pero es ignorado, porque lo primero que hace su amo al volver, es ir hasta el televisor y... ZUASS, lo prende y se hipnotiza con GLOBOVISIOOON (léanlo cantadito).
Es así, es pura paja mediática. Sí Sultán pudiera, sí él pudiera morder hasta destrozar los cables de las grandes antenas transmisoras, o quizás dispararse un buen eructo anal de proporciones galácticas e impactar cuanto satélite circule por la órbita de la gran esfera azul. AH..! cuanto no lograría..!. Lograría que su amo lo sacara a pasear y compartiera con él, el placer de depositar algunas de sus necesidades orgánicas, que luego, con algo de suerte, algún trasnochado disociado y psicópata pudiera ponerle su odiado pie encima. UYUYUY..! que odio le daría al pobre incauto.
Pero no..!, no sólo están disociados de la realidad los opositores, somos todos, y mientras sigamos el juego de los psicópatas, la sensación de un conflicto altamente peligroso, de una cruenta guerra civil, seguirá, y quizás termine haciéndose realidad por idiotas (yo me pongo de primero en la lista). La mejor estrategia, sin duda alguna, es ignorar, aislar, neutralizar. Como muy bien lo expresó Chávez: Hay que acometer, avanzar, desarrollar, ir a la ofensiva con el proceso de cambios profundos: Proponer, establecer, corregir para mejorar, construir, asumir, comprometerse, pero basta ya de defender, cuidar, proteger, vigilar, de detenerse a mirar hacia atrás el camino recorrido, una y otra vez, inútilmente. Hagamos nuestra la palabra del presidente y dejemos que él se encargue de esos avatares políticos, de la conspiración, de la irracionalidad. El mensaje que nos dio fue muy claro: mientras el recibe el fuego cruzado y responde cubriendo nuestro avance, la revolución tiene el camino libre. En el fondo nos dijo: AVANCEN QUE YO LOS CUBRO, cual aguerrido combatiente que cuida a sus soldados. Y es que no podía ser de otra manera... EL ES EL COMANDANTE, EL JEFE, EL LIDER, EL PRESIDENTE.
Avancemos...!, pasemos la pagina de la conspiración, apaguemos el televisor, no leamos periódicos, aislemos nuestra mente de aquello que nos detiene y que confabula contra la esperanza y el deseo de construir un país grande y poderoso. Si lo hacemos, cuando por curiosidad humana volvamos a encenderlos, veremos lo mismo, como las novelas que uno deja de seguir una semana y a la siguiente, cuando se retoma, su trama se mantiene inalterada, pero en cambio, con nuestra mente clara, despejada de tanta basura, en esa semana es mucho lo que podemos hacer por el país, por nuestra comunidad. La revolución se construye revolucionando, haciendo, construyendo. Que cada ciudadano perciba hechos concretos, que sienta el efecto positivo del proceso revolucionario bolivariano. Así..! ¿quién puede con nosotros?, mientras tanto, la misma naturaleza oscura de aquellos que se ahogan es sus falsas pretensiones patrióticas, hará el trabajo de depurar, decantar y subsanar la podredumbre que los invade. Recuerden, los antídotos para las picadas de culebra, se producen a partir de su propio veneno.
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