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Un golpe de estilo
Por: Carlos Chirinos Vásquez/BBC Mundo
Fecha de publicación: 31/10/02
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Un golpe de estilo

Escribe Carlos Chirinos Vásquez, enviado especial de la BBC a Venezuela.

Militares piden en alocución televisada desconocer al gobierno. Una imagen familiar en casi todos los países de América Latina. Salta el resorte de la memoria y se grita "golpe" en casi todo el mundo. "Desobediencia legítima", argumentan los protagonistas.

Es el debate que hay en Caracas, desde hace una semana. La legalidad del movimiento de insubordinación contra el gobierno de Hugo Chávez, que protagonizan cerca de cien oficiales de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela.

El grupo original de 14 altos militares se amparó en el artículo 350 de la Constitución. La misma que hace tres años promovió el presidente Chávez con todo su peso político.

El presidente, militar insurrecto en sus tiempos, defendía el derecho de los militares a expresarse. Al inicio de su gobierno invitaba a los oficiales a plantear sus criticas abiertamente

Polémica 350

Este grupo de oficiales parece haberle tomado la palabra usando el artículo 350, que permite el desconocimiento de cualquier régimen que sea contrario a las libertades democráticas y a los derechos humanos.

Según los insubordinados, el actual gobierno controla los poderes públicos, ha politizado la Fuerza Armada y ha arremetido contra los sectores de la oposición, amedrentando a todos los que no comparten la llamada Revolución Bolivariana que defiende Chávez.

El presidente tiene un estilo algo brusco para el gusto de muchos al momento de tratar con sus opositores, pero inofensivo a juzgar por el hecho de que en Venezuela no hay presos políticos.

Los historiadores recuerdan que más violencia ejerció el Estado en los albores del sistema democrático, a principios de los años sesenta cuando el presidente Rómulo Betancourt tenía que enfrentar a la guerrilla por la izquierda y a los militares por la derecha.

Sin embargo, los opositores se quejan señalando que hay intimidación. El gobierno lo niega y presenta en su defensa el hecho de que el grupo de Plaza Altamira y las personas que los acompañan -miles durante primeras horas de la noche, cientos bajo la lluvia o de madrugada- no hayan sido desalojados de la zona como muestra de respeto por la disidencia.

Algunos analistas lo ven como manifestación de debilidad por parte del gobierno.

Obedientes, opinantes

Los militares insubordinados hacen política para evitar que la Fuerza Armada se politice. Sus simpatizantes los aplauden porque consideran que el gobierno ha militarizado la política.

Durante el proceso de redacción de la nueva constitución, se habló de la necesidad de eliminar la castración política de los militares, piedra fundacional de los 40 años previos de la democracia venezolana.

Militares obedientes pero con opiniones, como la gente, decía el presidente. El proceso revolucionario bolivariano abrió las puertas de la deliberación política pública entre los militares.

El gobierno ha establecido programas de asistencia a la población utilizando personal y recursos ociosos de la Fuerza Armada en programas de asistencia social, e incluso en la construcción de infraestructura pública, particularmente en regiones del país en las que la iniciativa privada no encuentra incentivos económicos.

Binomio pueblo ejército

El presidente sostiene que el ejército está en la calle al lado del pueblo. También lo sienten así - pero por otras razones - en la Plaza Altamira donde se habla abiertamente del binomio pueblo ejército, una de las banderas del presidente Chávez.

En cualquier país del mundo, incluso los políticamente más desarrollados, las Fuerzas Armadas son la reserva última de estabilidad. En el caso latinoamericano la tradicional debilidad institucional ha hecho de éste un recurso muy utilizado.

En Venezuela no parece haber en marcha un golpe, al menos no en el sentido clásico. No hay tanques ni tropas en las calles. Pero los militares están metidos en el debate político.

¿Regresarán a sus cuarteles? ¿Podrían concientizar un poder recién descubierto, y acostumbrase a definir agendas ahorrándose los estragos de la violencia?

Esto en tiempos en que la célula básica de la democracia, los partidos políticos, siguen perdiendo fuerza entre el electorado.

Parece tener razón el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, el simbolismo de lo que sucede en Caracas puede ser tan peligroso para las democracias regionales como un golpe clásico.




Artículo 350 de la Constitución
El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Artículo 330 de la Constitución
Los o las integrantes de la Fuerza Armada Nacional en situación de actividad tienen derecho al sufragio de conformidad con la ley, sin que les esté permitido optar a cargo de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político.
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Carlos Chirinos Vásquez/BBC Mundo


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