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"El mayor error de Chávez ha sido joder a la clase
media," dice Carlos Escarrá, un prominente abogado
constitucionalista y antiguo juez de la Corte Suprema,
quien se describe a sí mismo como partícipe del
"proceso," aunque no como chavista. El "proceso" es el
proceso de transformación social que fue iniciado por
el movimiento que llevó a Chávez al poder.
Cuando Chávez fue electo, por primera vez, hace casi
cuatro años, parecía que una inmensa mayoría estaba
con "el proceso". Pero, ahora, grandes sectores que en
principio apoyaron a Chávez, principalmente de la
clase media, parecen haberse unido a la oposición. Un
claro indicio de esta oposición fue la marcha del 10
de octubre, la cual atrajo, desde todas partes, entre
400.000 (según lo estimado por el gobierno) y
1.000.000 de participantes (estimado de la oposición).
Todos ellos, en su mayoría, pertenecientes a la clase
media. Sin importar el número exacto, existen pocas
dudas en cuanto a que ésta ha sido una de las grandes
marchas en la historia venezolana. ¿A qué se debe
esto? Las razones son numerosas y tiene que ver con la
economía, las políticas gubernamentales y los medios
de comunicación.
La Economía
El año 2002 fue y continúa siendo un año difícil para
Venezuela. La moneda local se ha devaluado en un 50%
durante los seis primeros meses; la inflación se
disparó de un 12% en el 2001 a un 35% o más en el 2002
y la tasa de desempleo se elevó de un 13% a un 16%. Al
contrario de lo que mucha gente en Venezuela parece
creer, estas tendencias económicas han afectado más a
la clase media que a los pobres. En otras palabras, la
devaluación de la moneda tuvo un mayor impacto
negativo en la clase media porque ésta tiende a
adquirir más productos en dólares: carros,
computadores, bienes raíces o unas vacaciones en USA.
Repentinamente, ellos no pueden realizar dichas
compras porque su precio es ahora más alto de lo que
era antes de la devaluación.
Además, debido a que la devaluación acarrea una
inflación general de los precios y a que Venezuela
importa casi un 70% de sus bienes de consumo, la
inflación se hace más acuciante en aquellos productos
que la clase media consume porque ésta tiende a
adquirir más bienes importados que los pobres. Otra
razón por la cual la inflación afecta más a la clase
media es la de depender de un salario que se establece
a principios de año. Los pobres, quienes se emplean en
la economía informal, pueden ajustar sus ingresos a la
par de la inflación, simplemente cobrando más por sus
productos y servicios-no necesitan esperar por un
aumento de salario.
Los pobres, además, tienden a formar redes sociales
que amortiguan el impacto de la inflación, grandes
comunidades y familias extendidas quienes se ayudan
unas a otras y, también, en forma de servicios
públicos gratuitos de salud y educación.
Por otro lado, la clase media tiende a confiar en la
educación privada y en los servicios privados de
salud; los cuales son de mejor calidad, aunque éstos
tienden a descontinuarse debido al incremento en sus
precios, de acuerdo a los ingresos de la clase media.
El gobierno venezolano desempeña un gran rol dentro de
la economía, lo que significa una fluctuación en el
gasto público y tiene repercusiones casi inmediatas en
la actividad económica en general. En otras palabras,
los recortes gubernamentales en el gasto público
tienden a llevar la economía a una recesión. Debido a
que una tercera parte del ingreso gubernamental
proviene de la renta petrolera, cualquier fluctuación
en el precio del petróleo se aprecia en el resto de la
economía. Por ejemplo, a finales de 2001, el precio
del petróleo venezolano descendió de $18 a $16 por
barril. Esto provocó un déficit en los ingresos, al
punto que el ingreso del sector público descendió en
un 13% en el primer trimestre del año 2002, comparado
con lo ocurrido durante el mismo período en año
pasado. La mayor parte de esta pérdida se atribuyó a
un descenso en el ingreso petrolero que bajó en 46%
durante el primer trimestre, comparado con el mismo
período del año anterior. Como resultado de ello, el
presupuesto estatal para el 2002 hubo de ser reducido
hasta en un 7% por el año. Al mismo tiempo, a finales
de 2001, la oposición decidió intensificar su campaña
en contra del gobierno mediante el llamado a un paro
general y la organización de grandes manifestaciones.
Esta crisis económica y política produjo una fuga
masiva de capital que, a su vez, hizo empeorar la
situación. El Banco Central no pudo sostener más a la
moneda local, ante la presión que la fuga de capitales
estaba causando y cuando éste cesó en sus esfuerzos
por defender la estabilidad de la moneda, la moneda se
devalúo y la inflación se disparó.
La combinación de la inflación y la reducción del
gasto público constituyeron un duro golpe a la
economía, debido a ello muchos negocios se vieron
forzados a cerrar y el desempleo se incrementó de
manera drástica. Aunque la tasa de desempleo se redujo
de un 18%, cuando Chávez llegó al poder en 1999, a un
13% en el año 2001, dicha tasa se incrementó a 16%, a
finales del año 2002, de acuerdo a las estadísticas
gubernamentales. Además, se produjo una contracción en
la economía en un alarmante 7% en la primera mitad del
2002. Obviamente, el intento de golpe de estado del 11
de abril de 2002 exacerbó la situación económica y la
incertidumbre política en el país.
Actualmente, el precio del barril se ha incrementado a
casi $27 por barril y la deflación ha permitido que el
gobierno pueda cubrir los gastos del presupuesto de
2003, más fácilmente, con lo proveniente de la renta
petrolera. La economía debería crecer,
significativamente, de nuevo a finales del año 2002 y
a comienzos de 2003.
Políticas gubernamentales
Como se mencionó anteriormente, la recesión no es la
única causa por la que la clase media se opone al
gobierno de Chávez. Otro factor sería que las
políticas del gobierno no han beneficiado mucho a la
clase media. En efecto, las reformas más importantes
que el gobierno ha introducido, tienden a beneficiar a
los pobres mucho más que a la clase media, aquéllas
que involucran: la nueva constitución, la educación,
la salud o la reforma de la tierra.
Las políticas en el área de salud pública y educación
han beneficiado más a los pobres que a la clase media,
debido a que ésta confía más en los servicios de salud
y educación privados. A diferencia de ello, los pobres
se han beneficiado de los servicios públicos y
gratuitos de salud y educación, por primera vez en la
historia de Venezuela.
Aún cuando éstos sigan siendo relativamente precarios,
ahora, por lo menos, son más accesibles a los pobres.
La situación es similar en el campo educativo. El
gobierno ha creado miles de "Escuelas Bolivarianas", a
lo largo y ancho del país. Estas escuelas proveen de
tres comidas completas a sus estudiantes, hecho que no
podría ser garantizado si éstos permanecieran en sus
casas. Como resultado de ello, un millón de nuevos
estudiantes, quienes nunca antes habían formado parte
de sistema escolar, se han inscrito en estas escuelas.
Uno de los logros más significativos de la nueva
constitución es haber acabado permanentemente con el
bipartidismo y esto ha permitido, entonces, la
participación de grandes sectores de la sociedad que,
tradicionalmente, habían sido excluidos por el
gobierno. Es importante a este respecto, además, la
inclusión constitucional de las mujeres, los pueblos
indígenas y de los homosexuales, quienes de acuerdo a
constituciones anteriores, habían logrado detentar
pocos derechos reales. De nuevo, estos son los cambios
que les son indiferentes a una gran mayoría de la
clase media.
Otra área prioritaria en la agenda de Chávez, que
excluye a la clase media, es la reforma de tierras. El
gobierno ha propuesto dos tipos de programa para la
reforma de tierras - urbana y rural. La reforma de
tierra rural ha captado un poco más de atención y su
promulgación en noviembre de 2001 fue,
indiscutiblemente, el principio de la campaña de la
oposición en contra del gobierno. La ley para la
reforma de la tierra está encaminada a redistribuir la
tierra ociosa en las manos de los campesinos sin
tierra, si los propietarios de la tierra se rehúsan a
ponerla a producir. Su propósito básico es incrementar
la justicia social y la producción agraria del país.
Este programa es apoyado por una variada gama de
créditos agrícolas y de programas de entrenamiento.
El programa de reforma de tierra urbana, por el
contrario, está diseñado para conferir títulos de
propiedad de la tierra que los pobres de las ciudades
ocupan ilegalmente, a través de las invasiones de
tierra, y ayudarles a mejorar sus comunidades con la
autogestión. La reforma urbana instaló comités de
tierra, de hasta 200 familias, en los barrios pobres
que les ayudan a medir los terrenos, a determinar la
propiedad comunal, a negociar con el gobierno para
obtener servicios tales como agua y electricidad y así
crear una identidad comunal. Esta democratización de
la propiedad se combina con la democratización de los
gobiernos locales a través de procesos de
planificación participativa para los proyectos
locales, tales como los auspiciados en Brasil, por el
partido laborista de allí.
Otros grandes programas gubernamentales que,
principalmente, benefician a los pobres -aunque no a
la clase media- son los programas de vivienda y los
programas de micro-créditos.
Un programa que directamente afecta los intereses de
la clase media alta está relacionado con el esfuerzo
del gobierno por recaudar mayores impuestos sobre la
renta, por primera vez en la historia venezolana. Sólo
aquellos que perciban ingresos por encima del salario
mínimo están obligados a pagar impuestos.
Los Medios y la Guerra Psicológica
Conjuntamente al declive de la clase media y la falta
de programas gubernamentales que le beneficien,
existen unos medios de comunicación virulentos en
contra de Chávez. Como si el abandono político y
económico de la clase media no fueran suficientes
razones para oponerse al régimen de Chávez, los medios
de comunicación social proveen justificaciones
adicionales a diario. Acusaciones de incompetencia
gubernamental, falta de gobernabilidad y corrupción se
aglutinan en los periódicos constantemente. Estas
acusaciones serían un ejemplo de unos medios serios
realizando su trabajo, si no fuera por el hecho que,
en su gran mayoría, éstos adoptan la forma de reportes
no verificados, por parte de los políticos de la
oposición. Estos medios, raramente, comprueban los
hechos y contraponen las respuestas del acusado a la
acusación.
El efecto acumulado del asalto mediático es la guerra
psicológica según la cual los medios plantean a la
opinión pública la imagen de una sociedad venezolana
al borde del colapso y que el gobierno ha perdido todo
el apoyo popular y su legitimidad. No son inusuales
las acusaciones, no sustentadas que ocupan las
primeras planas, tales como las de Carlos Ortega,
líder de la Confederación de Trabajadores (CTV),
afirman que el gobierno estaba planificando asesinar a
dos o tres mil personas en la marcha del 10 de octubre
y que los organizadores se las arreglaron para impedir
la masacre. Muchos sectores de la oposición parecen
creer auténticamente que Venezuela está bajo un
régimen de dictadura "castro-comunista".
La sociedad venezolana ha estado siempre dividida por
líneas divisorias clasistas y racistas. Por primera
vez en su historia, las clases (y las razas) se
encuentran ahora divididas por claras líneas
ideológicas. Muchos venezolanos y observadores
foráneos han tenido dificultad para entender la razón
por la cual la sociedad venezolana está tan polarizada
y en su extrañeza argumentan que éstos simplemente
deberían encontrar el camino al diálogo. Este es un
sentimiento bastante loable. No obstante, existe un
obstáculo fundamental, si una de las partes no desean
aceptar algunas reglas básicas para sostener un
diálogo en lugar prioritario. Es decir, la oposición a
Chávez tiene la firma creencia de que es la mayoría y,
de allí, que tenga el derecho a exigir la remoción del
presidente, antes que éste haya concluido su período
legal. La oposición no parece comprender que aun
cuando ellos sean la mayoría, lo que es dudoso, una
regla fundamental del juego democrático es que los
líderes son electos para un período pre-definido y que
si uno quisiera nuevos líderes, se debería esperar
hasta la elección para el próximo período
constitucional. Hasta la actualidad, la oposición en
Venezuela constantemente se rehúsa a reconocer esta
regla básica, lo que hace virtualmente imposible al
diálogo.
Gregory Wilpert es un periodista independiente y
sociólogo quien vive en Caracas y actualmente trabaja
en un libro, que será publicado por Zed Books, acerca
de Venezuela durante la presidencia de Chávez
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