...Ni la nueva burguesía

 

A medida que el pueblo vaya conquistando poder en la administración de la industria, el comercio, la tierra y la banca; se irá perfilando como clase social propietaria del verdadero poder político. Sin embargo, la conciencia de liberación social que se necesita para esta histórica misión nunca nace espontáneamente y por ello siempre hará falta un movimiento político capaz de ideologizar las relaciones de trabajo y sembrar en la clase popular un genuino pensamiento antipatronal, es decir: anticapitalista. Sin duda que un proceso de esta magnitud nos obliga a impulsar una organización con teoría revolucionaria que desarrolle una vinculación amplia con las masas y que en el curso de su actuación: produzca democráticamente nuevos dirigentes.

En efecto, el carácter multitudinario del partido revolucionario es fundamental e implica un lazo permanente con la población en sus espacios económicos, sociales y culturales; más allá de lo electoral. Ello solo se concreta mediante la movilización de militantes conscientes y organizados que salgan del claustro burocrático para encontrarse con la sociedad que no es militante y que se integren a las masas para captar nuevos apoyos. Es en definitiva, la actividad partidista realizada por la generalidad de miembros, la que legitima al partido como auténtico instrumento popular capaz de realizar transformaciones sociales.

De ese trabajo dialéctico, en el que convergen la praxis y difusión ideológica, surgen los cuadros políticos. Son éstos, los líderes formados en las entrañas del pueblo y al rigor de la lucha de clases; deberán ser los más éticos, combativos y mejor adiestrados para comprender las experiencias sociales y orientar la acción política. Refiriéndonos al dilema sobre “Partido de Cuadros o Partido de Masas”, es vital advertir que dentro de una revolución, la vanguardia revolucionaria (si es verdadera) debe asumir su obligación histórica de potenciar su calidad política hacia dimensiones mayores de cantidad.

Esto significa que cuando el partido ha generado desde sus bases, un conjunto de militantes con elevado nivel ético, político, ideológico y de liderazgo popular; se hace imprescindible promover más dirigentes con calidad semejante para fortalecer la dirección del partido, ya que: mientras mayor sea la cantidad de cuadros políticos, mayor será la perspectiva de progreso hacia los grandes objetivos. Hoy más que nunca, los revolucionarios debemos enfatizar que solo reconocemos como vanguardia a aquella que conscientemente crece y se multiplica; pues no serán el “cónclave de los iluminados” ni la “nueva burguesía” quienes podrán conducirnos a la anhelada nueva sociedad.

http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

(*) Constitucionalista y Penalista. Profesor Universitario.


Esta nota ha sido leída aproximadamente 1535 veces.

Comparte en las redes sociales




Notas relacionadas